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Historias y Relatos Swinger

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OBRERAS CALIENTES


  - Esta historia es real, sucedió en Querétaro y comenzó con una obrera, la que yo era su jefe, soy supervisor de producción y tenía solo personal femenino como subordinadas. Maru es el nombre de la operadora, era muy caliente en sus pláticas y siempre hacía referencia al sexo, quería que me la cogiera pero a la vez, tenía la fantasía de verme coger; ella tiene 40 años y yo también.

Estando en el segundo turno, ella estaba trabajando junto con una operadora de nombre Amelia, que era viuda; anteriormente, Maru me había comentado que Amelia era muy caliente y que cuando vivía, su marido era vendedor y salía de la ciudad varios días constantemente pero cuando él estaba en la casa, le daba unas cogidotas. Maru tenía mucha confianza conmigo y me comentó que Amelia le había dicho que le gustaría que les invitara unos tacos a la salida.

Ese día era viernes y les dije que les invitaba unos tacos a la salida, ellas aceptaron y aunque la hora de salida era a las 23:30 horas, fuimos a la taquería y nos comimos los tacos en el coche, ya que era un puesto callejero. Ya estando en el carro, Maru empezó a hablar de cachonderías y le preguntaba a Amelia cómo le gustaba que se la cogieran, si gustaba mamar, si le gustaba coger por el culo y ella le contestaba, dejándonos claro que le encantaba el sexo pero estaba sola, ya que era viuda.

En eso, Maru me preguntó de qué tamaño tenía la verga, le respondí que si querían saberlo, mejor se las enseñaba y respondieron que sí. Terminamos de comer y nos fuimos a una calle solitaria, ahí hicimos un pacto de que lo que se hiciera o se dijera entre nosotros, sería un secreto y estuvieron de acuerdo.

A continuación, yo me saqué la verga y me comentaron que estaba bien bueno, añadiendo "¡qué buena verga tienes!", luego les pregunté si querían agarrármela y Amelia, que iba en el asiento del copiloto, fue la primera que me la agarró y me empezó a masturbar, luego le pedí que me la mamara pero le dio miedo que nos vieran en la calle. Después, Maru pidió su turno y también me la agarró y me masturbó, entonces les dije que me gustaría coger con las dos, a lo que Maru contestó que esa era su fantasía sin realizar y que le gustaría realizarla conmigo, ya que su esposo no se prestaba para eso pero a la vez, le tenía rencor a él, ya que le había sido infiel con una tía.

Luego, ella añadió que el colmo fue cuando un día, lo encontró con una vecina en la sala, en la madrugada, teniendo sexo oral. Nos comentó que al principio se excitó de ver a su marido teniendo sexo oral y que incluso, se iba a esperar a verlo teniendo sexo, ya que quería ver en vivo a una pareja teniendo sexo pero hizo ruido y alertó a su esposo y a la vecina.

Así, ella nos platicó que la excitación se volvió coraje y se peleó con su esposo, después se reconciliaron pero ya le había quedado rencor hacia su marido. Como ya era tarde, Maru me dijo que tenía que llegar a su casa, que la llevara, entonces les comenté que ya entrados en confianza, por qué no nos poníamos de acuerdo y sin presionarlas por ser su jefe, si les gustaría que hiciéramos un trío.

Maru fue la primera en aceptar pero proponiéndonos que fuéramos discretos pero Amelia lo dudaba, como que no tenía tanta confianza y decía que le daba pena y miedo de que se enterase la gente. Entre los dos, la convencimos de reunirnos para un trío y al final aceptó. Dejé a Maru a dos cuadras de su casa, por si su marido la estaba esperando y que no nos viera, luego acompañé a Amelia a su casa, donde vivía con sus dos hijos.

En el trayecto, le empecé a meter mano y como llevaba una falda abajo de la rodilla, ya que le gustaba vestirse muy formal pero la falda era amplia de los lados, así que le empecé a acariciar las piernas, luego le metí la mano abajo de su tanga y le metí un dedo en la vagina, pues los dos estábamos muy calientes. Llegamos a su casa y por la hora que llegamos, sus hijos ya estaban dormidos y me invitó a pasar, enseguida nos besamos y le desabotoné la blusa, sacándole los senos.

A continuación, ella me llevó a su recámara y me pidió que no hiciera ruido, así le mamé los pechos, luego le bajé la falda, la puse de espaldas y le fui bajando su tanga negra, dándole un beso negro en ese culote que tenía, ya que el mayor atributo de las dos era que eran muy nalgonas. Melia tenía alrededor de 42 años pero estaba bien conservada y debajo de esa ropa tan seria, se escondía un cuerpazo maduro.

Luego, yo la recargué, enseguida ella se volteó y me empezó a mamar la verga con desesperación pero la detuve, ya que quería penetrarla antes de venirme. Rápidamente, ella me desnudó totalmente y la puse de “a perrito”, así me la cogí y se movía riquísimo, se notaba que tenía tiempo que no cogía porque de volada tuvo su primer orgasmo.

Posteriormente la puse patitas al hombro mientras le acariciaba sus enormes y ricas tetas despues me recoste y ella se me monto y le mame las tetas. Pasados unos minutos, le dije que me gustaría meterle la verga en el culo y me comentó que sí le gustaría sentirla en el culo, de inmediato la empiné y le empecé a mamar el culo, metiéndole un dedo para prepararla mejor le meti un dedo en el culo para prepararla des pues poco a poco le meti la verga en el culo se movia riquisimo.,
  le fui metiendo la verga lentamente, al principio ella se quejaba pero después, solo gemía de placer y me decía "méteme tu vergota hasta el fondo", así tuvo su segundo orgasmo y yo eyaculé pero me pidió que le echara el esperma en los senos y así se los eché, como me lo pidió. Después, ella me besó, diciéndome que le había gustado mucho y que le gustaría repetirlo, le respondí que sí pero que se acordara de que habíamos quedado del trío con Maru.

Ella me comentó que estaba bien, ya que tampoco había estado en un trío antes y le gustaría verme coger con otra, así nos despedimos y quedamos de ponernos de acuerdo después. Luego les relataré lo que sucedió en esa reunión que tuvimos los tres…



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