Historias y Relatos Swinger
historias reales de nuestros usuarios
Historias y Relatos Swinger
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
Aprovechó la peda y se dedicó a darle a mi novia por atrás
Todo comenzó en un viaje que hicimos al DF, con la intención de pasar unos días de vacaciones, no sabíamos cuántos días pasaríamos allí o si viajaríamos a otros sitios cercanos, pues no llevábamos un itinerario de viaje claro.
Pensábamos hospedarnos en un hotel, pero nuestro amigo Ramón nos ofreció insistentemente su casa. Él es amigo mío de muchos años, hemos viajado juntos y hay entre los dos una gran estima. También es amigo de mi mujer, he incluso ella se había quedado con él en viajes anteriores sin ninguna novedad.
Al llegar a su casa, estaban sus primos, con quienes había vivido siempre, pero uno de ellos se había marchado y había llegado otro a ocupar su lugar. Compartían todos la misma casa y los gastos.
El nuevo primo, Guillermo, de inmediato se acopló con nosotros, sus otros dos primos también eran muy agradables, siempre había fiesta y camaradería allí. Un día nos fuimos a recorrer varios bares del DF y acabamos en Garibaldi, poniéndonos hasta atrás. Ramón es de mis mejores amigos y casi no nos separábamos para nada por que teníamos tiempo sin vernos.
Al subirnos, íbamos borrachos todos y él me pidió que me fuera con él adelante para seguir platicando y enfiestados. Dos de sus primos se fueron en la parte media de la camioneta y Guillermo y mi chava atrás, todas las parejitas platicando en su rollo.
Al llegar a la casa nos dimos cuenta que la noche apenas comenzaba, botellas de tequila y wiskey estaban preparadas con antelación, pero ví con suspicacia, como la charla entre el "primo" y mi chica no se había cortado desde hacía varias horas sin que lo hubiera notado e incluso ya estaban sentados muy cerca y apartados, para poder platicar pese a la música.
Ella ya estaba muy tomada, así que me dijo que iría a cambiarse los zapatos al cuarto que nos habían dejado a nosotros, que precisamente era el que ocupaba Guillermo. Estaba en un tercer piso, la casa no tenía habitaciones en la primera planta, tenía dos en la segunda y una en la tercera. Seguimos la borrachera pero de pronto miré el reloj y ya habían pasado 20 minutos sin que bajaran. No podía subir por que parecía que nadie estaba al tanto y si yo subía podía evidenciarse lo que yo sospechaba que estaba sucediendo.
Tras media hora, al fin bajaron, ella me dijo que no encontró sus zapatos así que bajó igual, pero descalza. La llevé a la cocina y le pregunté por qué la tardanza, me respondió sin tapujos que el chico había pasado toda la noche cortejándola a escondidas y que ella había accedido a hacerle una sesión se sexo oral. Habían subido sólo a eso, ni siquiera tenía intención de ponerse otros zapatos, al llegar de inmediato se besaron y él quiso hacer un 69 pero ella se negó, quería concentrarse en mamar su verga hasta terminar.
No tuvieron sexo allí mismo por que estábamos todos en casa y podía quedar como cornudo frente a mis amigos de toda la vida. Me pidió permiso de cogérselo y se lo dí, siempre y cuando garantizara total discresión, algo que la verdad se antojaba difícil.
Quiso la suerte que llegara una chica con la que sale mi amigo Ramón junto con otra chica y una pareja. Ramón iba a compartir su cama con Guillermo, pero de pronto desapareció de la fiesta con la chica y se encerró en su cuarto. Mi novia y yo decidimos irnos a dormir, pues eran las 5 de la mañana y estábamos más que borrachos, así que nos fuimos al cuarto donde Guillermo nos esperaba con una cajetilla de cigarros que había ido a comprar bastante lejos por la hora. Accedimos a fumarnos un cigarro, yo casi no fumo pero mi nena si lo hace cuando bebe, terminé y ellos se quedaron platicando en un colchón en el piso mientras que a mí me ganó el sueño, como que se me olvidaba lo que sucedía allí.
Al rato desperté, el cuarto estaba semioscuro, iluminado sólo por la luz del exterior, pero podía ver como estaban acostados y abrazados platicando en voz baja. Pensé en decirle a ella que ya viniera a la cama, pero evidenciaría mi cornudez complaciente, esperé y noté que no sólo platicaban, sino que se masturbaban mutuamente, mientras se besaban cada vez con mayor frecuencia y seguían platicando mientras que aún se escuchaba la música abajo.
De pronto ella bajó y comenzó, sin preámbulos, a comerse su miembro entero. No pude ver el tamaño, pero ella me dijo después que era por encima del promedio, aunque tampoco monstruosa. Él mientras le levantaba el vestido y la penetraba con los dedos, mientras ella chupaba con vigor y esmero, esforzándose por dar lo mejor de sí y complacerlo. Luego ella se quiso montar pero él la puso en posición de misionero y la comenzó a penetrar. Pude ver como ella levantaba las piernas para facilitar el ingreso de su tranca y en momentos lo aprisionaba con las piernas.
Luego puso las piernas de ella en sus hombros, pero le estorbaba la ropa y se desnudó, ella no lo hizo, aprovechó en intervalo para deleitarse chupándole más el pene, incluso escurría saliva del esfuerzo que hacía por tragarlo todo. Entonces mejor la puso boca abajo acostada con las piernas abiertas y mientras se acomodaban la escuché decir "por ahí no es", el le preguntó que si lo dejaba intentarlo y ella accedió "pero con cuidado". Estuvieron un buen rato, ella le pidió mantenerse firme mientras ella daba pequeñas culadas para ensartarse, hasta que terminó de empalarla y ya adentro, no tuvo consideraciones, se dedicó a darle lento pero con mucha fuerza, hasta el fondo. Luego la puso de perrito y ya con facilidad volvió a penetrarla por atrás. Él le preguntó que dónde los quería y ella le dijo que dónde quisiera, él le pidió la boca y ella accedió, pero le ganó el instinto y terminó por venirse dentro de su culo casi la mitad de la corrida, la sacó ya escurriendo y de un golpe se la clavó en la boca de donde no la sacó hasta tenerla flácida. Se acostaron y ella al cabo de unos 20 minutos volvió a hacerle un oral, duró unos 25 minutos sin parar de chupar hasta que lo hizo reaccionar y ahora ambos acostados de lado, ella delante de él, volvió a darle por el ano, pero sólo unos 10 minutos pues acabó pronto. Se durmieron así ensartados y cuando desperté él ya no estaba. A ella le puse su tanga, la acosté en la cama y la tapé, bajé a la sala y estaba Guillermo dormido abrazado de otro de sus primos en el mismo sillón. Nadie supo nada o nadie quiso hablar de eso.
Cuando ella despertó le recordé todo, pues ella en principio decía no recordar, aún estaba borracha y él con suerte. Los primos se fueron a trabajar, pues apenas era viernes por la mañana, él decidió faltar. Yo me quedé en el cuarto enviando unos documentos y unos trámites que debía hacer desde mi lap, mientras que ellos se encerraron en otro cuarto "a ver películas y dormir". La verdad fue que él estuvo dándole sólo por el ano durante toda la mañana, un rato dormían, otro veían tv y otro cogían, mientras yo dormía a ratos y otros checaba cosas en internet. Ella me contó que fueron muchas microcogidas, de las cuáles todas acabó en su boca o en su colita, "pero no en la vagina, para no embarazarse". De ahí ya retomamos la actividad normal, estuvimos dos días más sin novedad y nos fuimos a Oaxaca. Yo sigo siendo amigo de Ramón y ellos no tienen conacto, más que un par de saludos por Face, el cree que yo no sé nada o finge creerlo.
Tweet
Regístrate y conoce mas historias