Sitio exclusivo para adultos · Comunidad privada · El NO se respeta

Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


El Juego de Domino

Hola, soy Jenni y desde hace algún tiempo, comparto el ambiente swinger y he publicado un par de relatos sobre mis aventuras. Para que me ubiquen, les voy a contar un poco de mí, soy una mujer casada desde hace más de 15 años, tengo 37 años, soy lo que se dice una mujer guapa, con buenas piernas y mi vida sexual había sido bastante buena de manera tradicional. 

Nunca había estado con otro hombre que no fuera mi marido pero hace como cuatro años, empezamos con las fantasías leyendo relatos en el Internet y la temperatura subía cada vez más y haciendo el amor, mencionábamos la posibilidad de hacer un trío HMH, eso era muy excitante e incluso, compramos un par de juguetes, para hacer un poco más real nuestra fantasía. 

Con el paso del tiempo, mi marido contactó a alguien y por fin, hicimos el tan anhelado trío, aunque he de decir que no estuvo tan bien como hubiera esperado pero para ser la primera vez, con los nervios, la calentura y la desconfianza de meter a alguien más a tu cama, pues como que algo quedó pendiente. Entonces, mi marido me empezó a motivar para que empezara a salir yo sola, en lo que llamamos “infidelidad consentida”, siempre y cuando los encuentros fueran en el mismo lugar, siempre en el mismo hotel, por cuestiones de seguridad y además porque estamos hablando constantemente por el teléfono y él me escucha cómo me cogen, como a cualquier puta. 

También, yo tomo video del encuentro y luego lo vemos juntos mientras cogemos en la casa y la verdad, nos ha resultado bastante bien en estos años de estar en el ambiente, ya hasta perdí la cuenta de con cuántos desconocidos he estado y digo desconocidos porque rara vez hacemos amistad con alguno o sucede el encuentro más de una vez. Me ha tocado de todo, desde excelentes amantes hasta aquellos que mucho presumen y no más nada de nada, eso sí, nunca he tenido queja, modestia a parte, incluso con un anuncio que publicamos, motivamos a los que vienen de provincia y se instalan en el sur de la ciudad, para así poder contactarlos en su propio hotel, lo que también ha resultado bastante agradable.

En fin, resulta que para empezar el año, mi marido contactó a alguno de sus amigos que están en este ambiente y lo invitó a la casa, a tomar una copa y a jugar una partida de dominó, solo me dijo que invitaría a alguien y que fuera “cooperadora”; tan solo de escucharlo, me ponía al 100. La cita era a las 9:00 p. m. y he de decir que nuestro invitado llegó bastante puntual; después de los saludos de rigor, empezamos a platicar un poco de las fiestas pasadas y de otras cosas triviales.

Ese día, yo traía un suéter pegado y una mini falda que, al cruzar la pierna, permitía tener una excelente vista de mis muy bien torneadas piernas; obviamente, nuestro amigo estaba feliz con la vista y mi marido solo me miraba con su cara de complicidad pero como yo veía que la charla seguía y seguía, me atreví a preguntar si querían jugar cartas, mismas que no encontré por ningún lado, ya saben, luego de la limpieza de fin de año. Así pues, saqué el dominó, serví los respectivos tragos y empezamos a jugar los tres; para entonces, mi excitación ya exigía algo de acción. 

Como éramos tres, la regla era que el que ganara la partida, castigaba al que se quedara con más puntos, así que empezamos y el primero en perder fue nuestro amigo y yo fui la ganadora, así que sin tardar más, le pedí que se quedara en pura ropa interior. En el siguiente juego, yo fui la perdedora y mi marido el ganador, así que me pidió que en reciprocidad con nuestro amigo, me fuera a poner algo más adecuado a la noche y como castigos son castigos, me fue a mi habitación y elegí ponerme un baby doll totalmente blanco, transparente, con una mini tanga muy sexy y con unos listones rojos, que le daban ese toque navideño muy adecuado a los días, con unas zapatillas con tacón alto, me sentía realmente una puta cuando salí a pagar mi castigo. 

En la siguiente partida, nuestro amigo volvió a perder y yo gané, así que le pedí que bailara conmigo mientras me “cachondeaba”; para entonces, ya escurría jugos por entre mis piernas. Luego, los juegos siguieron avanzando y el único que no perdía era mi marido, yo ya le había dado un oral, ya me habían dado otro, me habían estado mamando el busto y acariciándome las piernas, ya habíamos bailado otro par de veces y estaba no a 100, si no a 1000. 

Al juego siguiente, mi marido volvió a ganar y yo perdí otra vez, así que me pidió que ahí como estábamos, alrededor de la mesa, me montara en nuestro amigo sobre la silla; considero que es una de las mejores posiciones para tener sexo, así que por supuesto accedí, entonces eché su silla para atrás y me subí en él. Como los dos teníamos todavía la ropa interior, procedí de inmediato a quitarle el bóxer y a darle una buena mamada para luego, sin quitarme la tanga, me le subí arriba, moviéndome en círculos y le pedía por favor que ya me penetrara, o más bien, que me penetraran.

Ahora era cuando, así que lo guíe hasta la recámara mientras mi marido nos seguía y ya en la habitación, empecé a besarlo mientras me metía un dedo, luego dos y tres más tarde; para entonces, me sentía tan mojada y lubricada que estoy segura que me hubieran entrado los cinco dedos sin problemas. Mientras tanto, yo le estaba dando un oral que lo tenía con una erección que de solo recordar, me vuelven las ganas de invitarlo otra vez, enseguida le puse un preservativo y de inmediato, se subió en mí en posición de misionero mientras mi marido tomaba fotos y video y solo gritaba de excitación.

Obviamente, el pene de mi amigo me entraba de manera muy eficiente, provocando que mis jugos escurrieran por todos partes y lubricándome mi ano, así que le pedí que cambiáramos de posición quedando yo arriba y ofreciéndole a mi marido que se integrara a nosotros, lo que hizo sin demora. Después de poner la cámara en posición, se incorporó con nosotros y me empezó a meter su pene en mi muy lubricado anito, ¡mmmm, qué placer!; al principio, eso me dolió un poquito pero luego agarramos un ritmo que ¡¡cielos, qué buen orgasmo!!. 

Pasado un rato, sentí la fuerza de mi marido que se venía y aceleré el ritmo para que nuestro visitante hiciera lo propio y en unos segundos, los tres estábamos envueltos en un orgasmo intenso y delicioso. Después de unos minutos, nos incorporamos y continuamos con nuestro juego, ya no había más ropa que perder y mas bien todo era por ganar, así que luego de unos minutos, le solicité permiso a mi marido para poder atender nuevamente a nuestro amigo en la habitación, a lo que accedió con mucho gusto y excitación. 

Estuvimos cogiendo un muy buen rato en todas posiciones mientras veíamos un video de unos de mis encuentros con algún amigo de ocasión en la computadora portátil, que estaba más que rico, no cabe duda que soy una golfa, pues mientras mi marido escuchaba música, yo seguía cogiendo en la habitación con un desconocido, viendo un video de cómo me cojo a otro más pero la verdad, es muy recomendable.

Mis jugos escurrían como miel en panal y yo seguía pidiendo más hasta que nuestro amigo tuvo que irse, así que nos alcanzaba la mañana y me metí a mi cama, para recibir otra deliciosa sesión de sexo por parte de mi marido, que solo piensa en complacerme y dejarme coger y coger con cuanto hombre se me ponga enfrente.

Jenni




Regístrate y conoce mas historias