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Historias y Relatos Swinger

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CALIENTITA

(Primera parte) Era sábado. Mis papás utilizaban ese día para reunir en la casa a sus amigos y algunos parientes para comer botanitas, beber un poco y jugar canasta durante toda la noche. Ese día, mi prima Aurora llegó como siempre: una blusa que no permitía ver mucho de sus ya bien formados senos, una larga falda que escondía sus excelentes piernas torneadas y una tasty sonrisa que proclamaba a gritos su virginidad de jovencita de secundaria. Mientras todos los adultos permanecían conviviendo en la mesa del comedor, los más chicos nos la ingeniábamos para entretenernos en otras actividades, así que nos salimos al patio a jugar a las escondidillas. En una de esas ocasiones en las cuales corrí a esconderme, se me ocurrió irme a la parte de atrás de la casa, donde había un cuarto en el cual mi padre guardaba herramientas. Ahí estaba escondida mi prima Aurora, detrás de un mueble. Me acerqué y le pedí que me hiciera un espacio para esconderme yo también. Ella accedió, y al momento de incorporarme, su piernas rozaron mis piernas, lo que provocó que me pusiera hot inmediatamente de la cual mi prima Aurora se dio cuenta, pero no dijo nada. Solo tomó mi mano y se volteó hacia mí, quedando tan juntos que podía sentir sus blandos pechos en mi cuerpo, mientras nuestros labios se acercaban cada vez más, hasta que pudieron ligeramente rozarse. Ella abrió su boca y con su lengua acarició mis labios, a lo cual yo correspondí tomándola por la cintura, mientras bajaba lenta y temblorosamente mi mano hacia ese hermoso trasero que tantas veces había observado de reojo. En cuanto mi mano alcanzó su objetivo, ella la tomó para ponerla nuevamente en su cintura, mientras comenzaba a rozar sus labios en mi cuello, a lo cual la apreté hacia mí de manera muy fuerte, juntando nuestras pelvis. Ella sintió mis pezones erectos, y se volteó de espaldas, descubriendo el cabello de su largo cuello. Comencé a besuquearle el cuello, mientras acercaba mi para ver hacia ese exquisito culo que estaba frente a mí, mientras lentamente metía mi mano dentro de su blusa, buscando sus pezones firmes y erectos, a lo cual ella correspondió acariciando suavemente mi panochita  totalmente mojada por encima del pantalón, mientras yo vigilaba de reojo que nadie se acercara. Mi mano derecha se apoderó totalmente de uno de sus cautivos pezones, mientras con la otra le iba subiendo su larga falda, por lo cual pude admirar sus bien tornadas piernas y su pantaleta blanca, la cual traté de quitarle, pero ella se negó. Sin embargo, como una manera de consolarme, bajó el cierre de mi pantalón, introdujo tu mano dentro de mi tanga y comenzó a acariciar mis pezones erectos que a estas alturas pedía a gritos una buena mamada Yo no pude más que apretarle las manos y tratar de besarla, a lo cual ella correspondió abriendo su boca y metiendo mi mano dentro de su pantaleta, mientras abría tímidamente sus piernas... Continuará...



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