Historias y Relatos Swinger
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ME INVITARON A DESAYUNAR
Habiendo finalizado de trabajar en un evento, decidí pasar a tomar un café, pues a las 4 de la mañana si que se siente el frio y de verdad necesitaba reanimarme.
Estando sentado en mi mesa observaba a la gente de las mesas contiguas, pues se percibia por la hora y sus atuendos que venian o estaban con animo de fiesta, asi que un taquito de ojo con un rico café si que ayuda a elevar la temperatura y despertar el ánimo que se necesita para regresar a casa a esta hora.
Asi las cosas, una dama bastante guapa, vestida de traje sastre y una coqueta mascada en el cuello, en compañía de un caballero parecian mirarme de forma insistente, de momento no me imaginaba porque, pero ella me hizo una señal de brindar con su taza de café, a lo que correspondi y me hizo señas de que me acercara.
Fui a su mesa y el caballero se habia retiado momentaneamente, por lo que ella me pregunto mi nombre y me presenté, a lo que ella correspondió y me preguntaba para que medio trabajo.
Me pareció gracioso, y dada su apertura y decisión le respondi, me pregunto que hacia tan temprano y le indique que regresaba de trabajar, a lo que me dijo que ella acompañaba a su marido que debia salir de viaje y pasó por unas cosas a su oficina.
Regreso el caballero y se presento, diciendo que iba por otras cosas que se le habian olvidado para su viaje.
La platica con la dama era franca y amena, por lo que no me sorprendio que ella tomara la iniciativa y a las claras me preguntara si no me gustaria hacer un trio con ellos, indicandome que su marido era el de la idea y que ella no tenía el menor empacho en complacerle.
De verdad que es una mujer muy guapa, tono de piel blanca, ojos verdes, delgada, muy elegante y de figura delicada y en ese momento percibi que su principal atractivo no era el físico sino su personalidad, ya que ella mostraba un aplomo que no habia visto en una dama en estas situaciones.
Regresó su marido y llegó la mesera con unos platillos que ellos habian ordenado, por lo que de inmediato me indicaron que era su invitado y con todo gusto compartirian conmigo. Me senti apenado por su ofrecimiento, pero ella tomo uno de estos bocadillos y me lo dio en la boca con gentileza, rozando su pierna con la mia, ante la complacencia de él, quien se mostraba nervioso, quiza por la excitación y el morbo.
Seguimos la charla y él recibió una llamada, misma que tomó y salió dejandonos nuevamente a solas, frente a frente, momento que ella aprovechó para rozar mi pene con su pie descalzo por debajo de la mesa, ante el asombro de dos meseras que estaban casi frente a nosotros.
Regresó su marido indicando que se quedaria en su oficina a terminar unos pendientes y de ahi saldria con sus compañeros de trabajo a su destino, por lo que presentí seria el momento de despedirnos, cosa que hicimos, pero ella me indico que si gustaba me daba un aventon, para acercarme a mi destino.
Con todo gusto acepte y dejamos a su marido con sus maletas, quien de forma muy natural se despidió de mi y no pregunto ni recomendó nada, pues quiza ya sabia lo que sucederia despues.
Ella me pregunto a donde iba y le dije que a Aragon, por lo que enfiló por Insurgentes y ya sea por descuido o por lo animado de la charla respecto a mi trabajo ella se pasó de donde se supone me iba a dejar, por lo que llegamos a Ticoman y me dijo que porque no continuar la charla con otro café.
Sin problema acepté pensando que iriamos a un restaurante, más de Ticoman ella enfiló directo a su casa.
Entramos al garage y ella se recostó en el asiento del conductor, descansando de manera muy coqueta, invitandome a pasar mi brazo por su cuello, cosa que sin dudarlo hice, continuando la charla ahora mirandola directo a sus ojos, tan bellos y hermosos de color verde esmeralda.
Por la hora resentia un poco la desvelada, por lo que mientras la abrazaba le acariciaba el cuello y los hombros, relajandola, sintiendose ella tan comoda que me dio un besito en la boca y yo le correspondi de manera suave, con cierta ternura mientras ella frotaba mi pierna buscando mi entrepierna de forma suave.
Asi permanecimos un rato, besandonos y acariciandonos en el coche como dos antiguos amantes.
Sin prisas, sin arrebatos, en un momento ambos nos movimos para salir del auto, entrando discretamente a su casa, llevandome ella a la sala, indicandome donde tenian su cava, pidiendome que le sirviera un tequila doble en un vaso coctelero y yo lo que quisiera, mientras ella subia a ponerse cómoda.
Ai igual que ella habia pedido me servi un tequila y me disponia a tomar asiento, escuchando su voz llamandome por mi nombre, indicandome que subiera con la botella y los vasos.
Subi las escaleras y me encaminé hacia la única habitación iluminada, siendo esta su recamara, y al cruzar la puerta me encontré con que ella ya estaba lista para lo que venia, luciendo un sexy conjunto de lenceria con liguero, medias y corsé, mismos que supongo ya llevaba desde que salió de su casa.
Con la mayor naturalidad del mundo ella se acercó a mi y tomó la botella colocandola en la cómoda, para regresar y rodear mi cuello con sus brazos, dandome un beso suave, coqueto, sabiendose dueña de la situación al estar yo soteniendo los tragos.
Se despegó de mi y tomo uno de los vasos, invitandome a hacer un hidalgo de cruzadito, brindando por la fortuna de ser buenos amigos.
Apuramos nuestro trago y dejamos los vasos a un lado, pidiendome ella que me sentara en la cama mientras mostraba sus encantos, coqueteando, mostrando su cuerpo, acercandose lentamente, poco a poco, dando vueltas para que pudiera apreciarla desde distintos ángulos, hasta que llegó a mi y se sentó en mis piernas, ofreciendome sus labios ahora si con un beso profundo y apasionado.
Retomamos la sesión de caricias que anteriormente tuvimos, pero ahora con intensidad y pasión dejando que la lujuria fuese tomando el control de nuestros cuerpos con caricias cada vez más atrevidas, tanto que en un arrebato de pasión ella me dijo "Cojeme papito, soy tu puta".
Se puso de pie y me jaló hacia ella por los hombros, por lo que me dispuse a quitarme la ropa pero ella me interrumpió diciendome "Papi, esta puta te va a complacer en todo asi que no malgastes energía quitandote la ropa, eso lo puedo hacer yo".
Asi de pie me quitó la chamarra dejandola caer al suelo, siguiendo con la camisa mientras ma acariciaba el pecho mientras la desabotonaba, mirandome a los ojos con lujuria y deseo.
Sacó mi camiseta del pantalón y la levantó para quitarmela, recorriendo con sus labios mi abdomen y pecho mientras se iban descubriendo.
La sacó por mi cuello y mientras faltaban las mangas, levantó mis brazos y dobló mis codos, inmovilizandome con la prenda, besandome y frotando su cuerpo contra el mio, de forma un tanto brusca, firme, mostrandose dominante.
Terminó ese breve jugueteo y empezó a besar mi piel desnuda, bajando por el pecho y acariciando mi espalda hasta llegar a mi cintura.
Desabrochó el cinturón y sin sacarlo de las presillas tomó ambos extremos, acercando mi entrepierna a su rostro, inhalando como quien degusta un platillo y lo reconoce por su aroma.
Desabrochó mi pantalón y bajó el cierre, encontrandose con mi miembro ergudo, firme y sin otra prenda que lo cubriera, por lo que le dió un beso al glande y recargó su cabeza sosteniendo mi pantalón con sus brazos sujetandolo por las nalgas y diciendome "Papi, soy muy puta y ya quiero tu verga, pero primero tengo que desvestirte todo, ¿Me ayudas con los zapatos?".
Saque mis pies de los mocasines uno por uno, haciendolo de forma delicada pues ella me tenía como una princesa sosteniendo una almohada.
Acto seguido ella dejó caer mi pantalón al piso, viendome a los ojos para volver su mirada a mi pene erecto, el cual movi de un lado a otro, cosa que ella encontró más que exitante diciendome, "Parece que tuviera vida propia" siguiendo los contoneos de mi miembro como hipnotizada.
Sacó la lengua y la puso en el ojillo de la cabeza, quitando de un solo movimiento el fluido transparente que salia de este para saborearlo.
Me sentó en la cama frente a ella, colocandose frente ami y dandome un beso rápido se hincó y me quitó los calcetines, besandolos y chupando mis dedos de una manera exquisita, tanto, que senti que podia explotar de placer, cosa que ella percibió prolongando cada vez más sus caricias.
Estando asi ella se incorporó y pude apreciar su divina figura, asi como la humedad que se apreciaba a través de su diminuta tanguita, por lo que la atraje hacia mi tomandola de las nalgas, besandos su pechos sobre el corsé que llevaba, bajando mis labios por su abdomen y al llegar a su entrepierna le di un beso tierno a su vagina aspirando el aroma de su lubricación.
La rodee con mis brazos y la recosté sobre la cama, dejando sus piernas sobre mis hombros mientras me hincaba a la orilla de la cama, y asi como estaba, le di una rica chupada sobre su tanguita, masturbandola sintiendo como sus movimientos se aceleraban cada vez más, por lo que usando mi dedo pulgar estimulé su clitoris recibiendo su primer orgasmo en mi boca y sin retirar su prenda, misma que se empapó de sus jugos por lo intenso de su climáx.
Sin darle tiempo hice a un lado su tanguita y le limpié los restos de su orgasmo, llevando mi lengua tan adentro como podia, intercalando con mis dedos y levantandola para pasar mi lengua por su ano y de vuelta a su vagina, mientras con mis dedos entrando y saliendo de ella aprovechaba para de vez en vez acariciar esa zona como paladar, arrancandole algunos gemidos que se hacian más intensos y fuertes, hasta que me dijo en voz alta "No te detengas cabrón, chupame, comeme, sigue, no pares que soy una puta".
Con mi lenga sobre su clitoris y tres dedos moviendose dentro de su vagina le arranqué un par de orgasmos mientras se convulsionaba y decia "soy una puta, soy una puta".
Permaneció como ida por unos instantes, mismos que aproveché para recostarme junto a ella y besar su cuello acomodandola de cucharita delante de mi, rozando sus nalgas con mi verga.
Cuando recuperó la conciencia me dijo "Eres un reverendo cabrón, me dejaste sin aliento y mi puchita esta palpitando, necesito un trago".
Se incorporó para tomar la botella de tequila de la cómoda y mientras caminaba de puntitas pude ver como le temblaban las piernas y las apretaba disfrutando de la sensación.
Asi sin más me dijo "¡Salud!" y le dio un buen trago al tequila directo de la botella, y al bajarla me dijo "¿Quieres?", para llevarsela a la boca y tomar otro trago, jugueteando con ella como si se tratara de un falo.
Esto me calentó bastante y me acerqué a ella, quien me dijo "Vas a chupar, pero de mi cuerpo".
Colocó la botella en la cómoda y se quitó el corsé, mostrando unos senos medianos y firmes, coronados por unos pezones pequeños, rosados, con una pequeña aureola.
Tomó de nueva cuenta la botella y le dió otro trago, dejando que un poco del tequila escapara por sus comisuras y retadora me miró a los ojos y me dijo "¿Lo bebes o lo derramas?".
Asi chupé su píel, acabandome el tequilita, por lo que ella siguió dando sorbos para luego dejar que el tequila escurriera de sus comisuras y giraba su posición para que corriera por su cuello y por sus hombros desnudos, haciendo de este un auténtico body shot.
La besé y acaricié sus nalgas, y cuando me disponia a besar sus pechos, deramó un poco de tequila sobre ellos, embriagandonos con el placer de las caricias y la lujuria que ya era absoluta.
Tomó mi pene y de frente a mi lo acarició, diciendome "¿Me dejas probar?", a lo que asenti y ella me dio un empujón tumbandome boca arriba sobre la cama, y asi sin más se encaramó sobre mi cuerpo, frotando su piel contra mi piel y frotando su vulva contra la cabeza de mi pene, por lo que pensando que se la iba a meter le dije que me permitiera ponerme un condon, a lo quella me dijo "Espera", mientras recorria su vagina por el tronco, empapandolo por completo y ya sin decir nada se volteó y lo llevó a su boca, chupandolo, acomodando sus caderas para hacer un rico sesentaynueve, en el cual solo hice su tanga a un lado, acariciando sus piernas sobre las medias y frotando su piel desnuda le di placer con mi lengua, arrancandole otro orgasmo rápido e intenso.
Asi se dejó caer suavemente sobre mi, chupando mis testículos, besando mi pene, recorriendo su cuerpo y sin soltar sacó unos condones de un cajón junto a la cama, colocandome uno mientras decia "Papi, estoy rendida pero no quiero parar, ¡Metemela!".
La recosté sobre la cama y la acomodé de misionero, dejandole ir todo mi pene hasta adentro arrancandole un grito de placer en un solo movimiento, dejandola ahi, disfrutando la sensación mientras contoneaba mi pene tanto como podía, sin moverme, dejando que nuestros sexos se reconocieran.
Poco a poco inicie un ligero vaiven, el mete saca que ella fue acelerando mientras dejaba que la lujiria se apoderara de su cuerpo hasta hacerlo una danza frenética que ambos disfrutabamos mientras ella me decía "Soy una puta, soy tu puta, sigue cabrón, no importa si me partes en dos".
Asi tuvo otro par de orgasmos, disfrutando el segundo, abrazandome con sus piernas llevando ella el control, siguiendo con su cadera el ritmo de las contracciones de su vagina hasta quedarse quieta, con los ojos cerrados, como dormida.
Pasaron unos instantes y ella me dijo "Metemela por el culo cabrón, quiero que me lo abras y me lo dejes ir hasta adentro, soy una puta, tratame como lo que soy, la más grande de todas las putas".
Colocó una almohada al centro de la cama y doblandola se acomodó sobre ella, boca abajo, abriendo sus nalgas con sus manos y llevando sus fluidos vaginales se dio dedo hasta que me dijo "Esta listo, partelo en dos".
Coloqué la punta de mi pene en la entrada de su culito, con sus manos sujetando sus nalgas facilitando la entrada de mi falo que estaba empapado de sus jugos, por lo que no fue dificil lograr que entrara completa y poco a poco le di ritmo a la penetración, entrando hasta el fondo y sacandolo casi por completo para volverlo a meter hasta sentir sus nalgas rozando mi pelvis.
Asi le fui dando levemente hasta que ella aceleró el ritmo con sus caderas diciendome en un momento "Duro, fuerte, más rápido, quiero venirme por el culo".
Intensamente la penetré hasta que tuvo un nuevo orgasmo, casi al tiempo en que senti que llegaba el momento de venirme, lo cual le indiqué y me dijo "Quiero sacartelos yo", por lo que se lo saqué rapidamente al tiempo que ella se volteaba y buscaba con desesperación su trofeo, quitandome el condón, y dandome una mamada que prolongó hasta sentir que el semén llenaba su boca, siendo tan intensa mi venida que seguia manando blanca esperma cuando lo sacó de su boca, cayendo un chorro en su mejilla y cabello, dirigiendo el chorro final a sus pechos, embarrandose todo lo que estaba sobre ella, incluido un poco en la comisura de sus labios.
Me dijo "Estoy rendida, cabrón", por lo que la acurruqué y me acomodé detras de ella, en posición de cuharita, acariciando nuestros cuerpos a la vez que me percataba que la luz del día entraba por la ventana, por lo que ella me dijo "apaga la luz y descansemos".
Se cubrió con las cobijas y me recosté junto a ella, para recuperar fuerzas y preparar mi partida.
Dormimos un par de horas, despertandose ella primero dirigiendose al baño. Escuché como abria la regadera y me encaramé, recuperando conciencia de lo que habiamos hecho, por lo que ella al escuchar que me incorporaba me llamaba a bañarme con ella.
Bajo el agua, nos aseamos mutuamente compartiendo caricias y besos por todos nuestros cuerpos, asi, sin nada más, preparando la despedida.
Salimos y ella me ofreció un par de toallas que tomé, se puso una bata y sin más me dijo "Vamos a la cocina", donde preparó algo ligero de desayunar mientras seguiamos el cachondeo, quitandome ella la toalla y dejandome desnudo, con mi pene erecto, jugueteando ambos como dos complices que sabian que habian cometido el pecado perfecto.
Mientras comiamos sonó el teléfono quien seguramente sabía lo sucedido, lo cual intuí cuando estando por finalizar la converación, ella le dijo "Si, aqui esta, claro, no te preocupes, ya sabes que soy una puta, si, se lo pediré".
Se despidieron y ella me dijo "¿Sabes?, mi marditin quiere que me hagas unas fotos, ¿Podrás?", por lo que le dije que si y asi sin más terminamos el desyauno de forma abrupta para tener sexo de nueva cuenta sobre la mesa de la cocina.
Fui a la sala por mi cámara, donde la había dejado la noche anterior, en tanto ella subió a la recamara y se puso una falda y una blusa sobre una coqueta combinación de liguero, panty y top.
Asi, vestida como una dama retraté su transformación en la puta, la más grande de todas las putas, para rematar con una nueva sesión de sexo intenso que terminó antes de lo que hubiesemos querido pues ya era momento de retomar los deberes mutuos.
Le dejé sus fotos y me acompañó a la puerta diciendome "Hasta luego, gracias, espero alguna otra ocasión podamos tomar otro café y charlar los tres", sonriendo de manera pícara sobando mi pene sobre el pantalón, cuidadosamente y de manera disimulada para no hacer evidente lo que habia pasado ante cualquier curioso que pudiera estar viendo en ese momento.
Agradezco a quien haya leido este relato 100% real e invito a las damas y parejas a que me dejen sus comentarios en mi perfil.
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