Historias y Relatos Swinger
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deliciosa invitacion
Hola me llamo mónica y les contaré la rica experinecia que tuve cuando realize mi fantasía de hacer un
trío. Todo empezó cuando en pláticas con mi esposo tocábamos el tema de hacer un trío con otro hombre.
Reconozco que a un principio me daba pena hablar del tema pero también notaba que me calentaba y
me mojaba toda cuando me imaginaba que me cogían dos hombres al mismo tiempo. Le dije a mi
esposo que seveía muy rico pero no cualquiera me podría gustar como para hacerlo. Paso un rato para
volver a tocar el tema aunque andaba bien caliente con la idea de tener dos vergas en mi cuerpo al
mismo tiempo y disfrutar como lo hacen en las películas. Entonces un fin de semana decidida a realizar
mi fantasía recordé
a un amigo que me gustaba mucho y aunque ya tenía como seis años de no verlo más que ocasional-
mente en una plaza comercial tomé valor de la excitación que tenía y entonces le marqué. Me puse muy
nerviosa cuando me contestó el teléfono pero me di valor y le comenté que quería platicar con él y me citó
en su consultorio para el lunes en la tarde, nunca le dije de que se trataba solo que quería hablar con él.
A mi esposo no le dije nada porque tenía la duda si sería capaz de hacerlo. Al final no aguanté y le confesé
a mi esposo mi plan y de que lo visitaría a su consultorio para invitarlo a hacer el trío que tanto ya se me anto-
jaba y hacía que se mojara mi vagina. Cuando llegó el día de la cita yo estaba sumamente nerviosa pero
muy caliente y excitada de la travesura que estaba por hacer iba a seducirlo e invitarlo para hacer reali-
dada mi fantasía. Llegué a la cita y entré a su consultorio yo tenía puesto una minifalda y una blusa que
dejaba apreciar mis bubis y una panty de hilo de encaje de color piel que por cierto estaba empapada de
mis fluídos vaginales. Me saludó y me dijo de lo intrigado que estaba por la llamada que le hice y que
tenía mucha curiosidad sobre el tema de la pática. Noté su asombro y su sonrisa pícara de verme con
esa ropa tan sexy y se noto que le encantó mi atuendo, encontes mientras le platicaba sobre nuestros
planes de hacer un trío con él, crucé las piernas para dejarle ver mis muslos y el triángulito de mi panty,
bien mojada para ese entonces. Más rápido de lo que pensé reconoció que siempre le había gustado
pero nunca se atrevió a decirme algo, sin decir más se me acercó y empezó a besarme y a tocarme las
piernas para luego meter su mano entre ellas sintiendo la cantidad de humedad que tenía mi vagina
me puso encima de su escritorio frente a él y empezó a hacerme a un lado la tanga y yo a tocarle su verga
ya durísima por la excitación del momento. Una vez mi panty ya a un lado intentó metermela en la vagina
pero yo le diga que me encnataría que lo haga cuando ya estuvieramos los tres juntos y el insistía en que
necesitaba una probadita antes porque desde que me conoció había querido penetrarme y poder
meterse dentro de mí, besar mi clítoris y esos labios empapados que parecía que me estuviera
deshidratando de tanta lubricación que me salía. Y siguió besándome el cuello y la boca e intentando
meter su verga en mi vagina pero lo empujaba para que no lograra su objetivo aunque si lograba meter
unos cuantos centímetros de su miembro y sus hábiles dedos que me hacían sentir delicioso pero yo
estaba decidida a no hacerlo en ese momento hasta estar los tres en un cuarto. Acepto que me costó
mucho trabajo resistirme porque se sentía riquísimo y entre nosotros confieso que si me hubiera dado
sexo oral hubiera hecho lo que quisiera conmigo (porque es mi talón de aquiles). Luego me bajó del
escritorio y me puso de espaldas a él e intento penetrarme pero no lo dejé y me acomodé la falda y la
panty que estaba totalmente de lado y le dije que nos vieramos el fin de semana, invitación que no resis-
tió. Después me despedí con un apasionado beso y me fuí a mi casa donde me esperaba mi esposo
muy caliente, imaginándome seducir a otro hombre. Al llegar mi esposo me tomó por la espalda y me
restregó su verga muy dura mientrar le relataba todo lo que sucedió. Ya muy calientes le empezé a mamar
la verga y luego me dio ricos besos en la vagina para después cogerme como nunca y me estuvo pene-
trando hasta que me vine como unas cinco veces seguidas y ahí me di cuenta que vale la pena hacer
travesuras de vez en cuando porque le ponen sabor a la vida... La próxima vez les contaré lo que sucedió
cuando nos reunimos los tres, solo les voy a adelantar que estuvo DELICIOSO.
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