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Historias y Relatos Swinger

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Sexo silencioso

Todo comenzó como una reunión “normal”, invitamos a casa a mi amiga Paty y a su novio Raúl, y a otro amigo  de nombre Roberto que en ese momento no tenia pareja. Y ya saben la platica, algunos traguitos y un poco de baile, Raúl es muy celoso y se la pasa vigilando a Paty, pero le encanta el trago y ya borracho no la atiende como debe de ser, pues bien a Roberto le encanta bailar pero se le pasa la mano a cada rato y se va repegandose para que se sienta el “rigor”, pero nunca se concreta nada.

 

Pues ya como a las 3 de la mañana ya me sentía mareada y subí al baño pero me pase a la recamara para acostarme un rato pues ya estaba algo mareada, casi enseguida entro  Paty a la habitación y se sentó a un lado de mi, me di cuenta que se me quedo viendo al pecho pues mi camiseta dejaba ver mis senos, y me dijo - ¿puedo?-, mientras metía sus mano en mi camiseta, no le respondí, pero tampoco aleje sus mano, enseguida se inclino a besarme y a decirme al oído, - Deseaba tanto tocarte, he soñado con esto muchas veces -, solo le sonreí y la deje acariciarme, ya alguna vez habíamos hecho un trío con ella, pero no había sido muy activa, en este momento ella tomo la iniciativa y fue muy excitante, desfogaba pasión, deseo contenido y su lengua recorrió mi cuello hasta llegar a mis senos los beso y apretó entre sus manos y los lamió como si fuera un helado que desea ternimar  cada vez que pasa su lengua, yo solo pude abandonarme al placer, no se cuanto tiempo paso que cuando nos dimos cuenta, vimos que estaba mi marido en la puerta observándonos, de momento nos sorprendimos pero nos reímos y nos separamos, me levante y me arreglaba la ropa mientras ella intento salir de la habitación antes de llegar a las escaleras  mi marido la tomo del antebrazo, la jalo hacia el y comenzó a besarla, me acerque y empecé acariciarla por la espalda, completamente excitada dijo que no podía pues Raúl estaba en la sala platicando con Roberto a escasos 6 metros de distancia y si se daba cuenta se molestaría mucho, no hicimos caso de sus reproches pues su cuerpo no decía lo mismo que sus palabras el solo quería mas, camino unos pasos por el pasillo hacia la escalera, mi marido la detuvo nuevamente, la abrazo acariciando sus senos sobre la ropa dejando su trasero pegado a su miembro, la empezó a besar en el cuello colocando sus manos en al barandal y levantando su trasero  le bajo las pantaletas, antes de que ella protestara se la metió de un solo golpe, al momento que ella quiso gemir le tape la boca pues si se daban cuenta en la sala seguro habría un gran problema, le hice señal de que no hiciera ruido, y comenzó a moverse señal de que lo estaba disfrutando, yo solo estaba al pendiente de que nadie subiera, por las circunstancias esto no duro mucho, al terminar paso al baño y se aseó lo mas rápido que pudo, pues ya todos estábamos esperándola en la sala.

 

Ya cuando ella bajo todos sin querer volteamos a verla, mi marido y yo de forma muy suspicaz y los otros dos tratando de adivinar por que estaba tan ruborizada, sobretodo Raúl estaba seguro de que algo raro pasaba y no sabia que,  Seguimos tomando y bailando ya sin incidentes pero muy excitados por la situación.

 

Nota: Si alguien recuerda mi relato anterior, es la misma amiga.



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