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La Güera

Estaba recargado en el teléfono, esperando a que llegara una pareja en busca de acción al cine Cinepolis de la calle Bucareli, en la colonia centro, acá en la ciudad de México. De pronto, vi a la joven, vistiendo como  siempre un abrigo negro que le llegaba hasta arriba de las rodillas. Una güera sensual, con cara de caliente, botas negras y sin medias. Ella venía como siempre acompañada de su pareja; un señor como de 50 años.

 

Compraron sus boletos para la sala 3, a la función de las 9:30. A esa hora casi no hay gente en ésa sala. Se metieron a la sala y se sentaron en medio la última fila. Me senté frente a la güera y espere un rato. Volteé  y vi que se había quitado su abrigo y  se lo había puesto en sus piernas. Al cabo de otro raro, volví a voltear, pero esta vez ya estaba cruzada de piernas. ¡Qué rica tele me estaba dando! Sus piernas blancas y lisas esperando a ser acariciadas se podían ver claramente en la obscuridad de aquella sala. La tercera vez que volteé, se cruzo de piernas y me dejo ver su rica raja. Sólo una probadita. Ya la cuarta vez que volteé, él le abrió las piernas y se acaricio su sexo. Le acaricio las piernas desde las rodillas para ir hasta su conchita. La sobo en círculos sobre su clítoris. Así estuvo un largo rato, y yo con mi cara metida entre las butacas, sin perderme un solo detalle de esa dedeada.  Ella se saco sus pequeñas tetas y se las empezó amasar cachondamente.  ¿Han visto qué sensual se ve una mujer tocándose los senos? Entonces el señor me hizo la seña de que sentara junto a ella, y me pase rapidísimo a su lado.

 

Mientras él le daba dedo a su pucha, yo le lamía su seno izquierdo y la sobaba el derecho. Me fui a lamerle su oreja izquierda y sus tetas quedaron libres para ser sobadas por mis codiciosas manos. Ella se volteo a darme un beso como agradecimiento por el sabroso momento que estaba pasando. Su mano se fue derecho a mi verga que ya quería acción, luego  de acariciarla un rato sobre el pantalón, la saco y se inclino a mamarla. ¡Qué morboso espectáculo!

 

El señor la movió para que se hincara y me siguiera chupando el pito. Su boca recorría mi palo a todo lo largo, y cuando llegaba a mi cabeza, lamía el líquido que de ella manaba. ¡Su forma de mamar era exquisita! Lamía mi cabeza un rato y luego se tragaba toda mi verga hasta que su boca chocaba con mis pelos. Una vez que tenía mi fierro adentro lo acariciaba en círculos con su lengua.

Mientras ella me mamaba la verga, su pareja ya la tenía ensartada con su vara.  Se alcanzaban a escuchar los gemidos de placer de aquella caliente güera mientras su pareja se la cogía y ella me mamaba el falo.  Ella dejo de chuparme la verga para gemir por la venida que estaba disfrutando, “aghh”.

 

El se paro, ella se puso su abrigo y se fueron al inicio de la fila. Déjenme decirles que la sala esta a desnivel y para entrar hay que subir como diez escalones. Mientras salían el me hizo señas de seguirlos. El se sentó en la primera butaca y ella se bajo un escalón para chuparle su miembro. El me hizo señas de pararme detrás de ella y levantarle su abrigo. Puse mi verga entre sus piernas y lime su papaya con mi verga.  Ella volteó y cachondamente me dijo, “cógeme”.  Puse mi  carne en la entrada de su sexo y empuje mi verga hasta adentro. La sujete de las caderas y bombeé sin cesar. Mientras me la cogía paradita, su pareja se vino y ella lamía los mocos que salían de su chile. Yo no tarde mucho en venirme y se lo hice saber. “Vente en mis nalgas me dijo”. Mi verga se puso más dura y las palpitaciones de mi falo se hicieron más frecuentes, señal de que estaba a punto de venirme. Saque mi verga cuando esta ya tenía contracciones y le eche mis mocos sobre sus blancas nalgas. Ella se hinco y me limpio la leche que había quedado en mi pene. Se acomodo su abrigo y me dio las gracias. Se limpio mi leche de sus nalgas su fue a su casa.

 

Los vi una vez más fuera del cine y me dieron su autorización de publicar este relato. Ellos van los martes,  jueves o viernes a la última función de la sala 3.

 

Así que ya saben. Láncense al cine Bucareli, ahí van parejas en busca de acción. El cine está cerca de la estación del metro Balderas.



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