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Historias y Relatos Swinger

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Trio hombre-mujer-hombre

Este relato lo acaba de realizar un buen amigo (Ricardo) que conocimos e invitamos hace 15 dias a realizar un rico trio.. el relato es real y con todos sus detalles; tenemos algunas fotos para aquellos morbosos interesados en verificar lo delicioso de ese momento!!,

 

IMPREVISTO RETORNO

 

Viernes por la tarde me conecto a mi msg y me sorprendió un poco el mensaje en el perfil de ellos: “Busco hombre que sea tan caliente como mi marido”. Me pregunte como podría saber si su esposo era igual o menos ardiente que yo, poder ser un buen y real prospecto para ellos. –Tengo un termómetro literalmente, pero como saber si mis grados centígrados llegaban hasta los que tendría Carlos o si me quedaba infinitamente por debajo de ese volcán que parecía ser-.

 

En fin, deje de pensar y de complicarme la vida y con un texto sencillo me puse en contacto con ellos, agregando una fotografía al correo. Enfoque buena vibra a que tendría respuesta y algo debe de haber funcionado, porque el sábado por la mañana tenía en mi bandeja de entrada un mensaje de ellos con su teléfono. Inmediatamente les llame. Me contesto una voz que se escucha cordial y amigable. Me identifique y el rápidamente me ubico. Sin rodeos, me dijo que sus planes eran reunirse con otra pareja, cada quien llevaría un invitado y así estar todos juntos. Así que acordamos el lugar y la hora para esa misma tarde.

 

El día paso lentamente y llego la hora de la cita.Llegue con un poco de anticipacion, pero no tardaron ellos en aparecer en su coche. Rápidamente Carlos me ubico y en persona era aun mas amable y de buena presencia.Eso siempre es buen antecedente, pues imagine que su esposa era igual o mas atractiva que el. Ella se había quedado en el coche y sin preámbulos nos fuimos al auto. Subí al asiento trasero y no me había equivocado: Adriana no solo era bonita, sino tenia un aura plena de sensualidad, arropada con una personalidad atrayente. Intercambiamos unas palabras, ideas y conceptos. Los minutos pasaron tan rápidamente que no dudamos en expresar que terminaríamos en un lugar mas intimo. Los tres teníamos experiencia y sabíamos las reglas del juego.

 

Bajamos a comprar las bebidas y pude admirar aun a través del abrigo que ella llevaba la delicia femenina que tendría en mis manos momentos mas tarde. Sus botines de aguja, color negro le daban un plus a sus pequeños pies y aunque sujetaba su abrigo, dejaba entrever un collar que adornaba su cuello y antepecho de piel sedosa. Tuve y me contuve (sin saber que no se me hubiera negado mi deseo) de pedirle abriera su abrigo en la misma tienda para deleitarme con su vestuario. No fue así, pero queda como un pendiente para la próxima ocasión.

 

Llegamos al hotel y rápidamente entramos en confianza.Unos cuantos tragos a nuestras bebidas y ya estábamos hablando de juegos, premios y castigos. Antes expresamos lo que nos gustaría y lo que no. Eran cuestiones respetables y en realidad solo un par de parte de ellos. De ahí en adelante todo estaba permitido….un campo tan inmenso como afrodisíaco se abría ante mi mirada. Al alcance ya de mis manos que cosquilleaban por tocar a esa mujer de cuerpo tan sinuoso. Ya libre del abrigo, veía en todo su esplendor su vestido negro, de una pieza. Minifalda bárbara que dejaba Ver todas sus piernas enmarcadas con medias negras. Su cabello suelto caía sobre sus hombros desnudos y poco más debajo, unos senos de buen tamaño, suficientes y generosos para llenar la palma de mi mano y por supuesto de mi boca. Sentada frente a mí podía ver su tanga oscura y mi pene ya daba pequeños pero continuos golpes sobre mi pantalón. Comenzaron los castigos, no eran eso, eran todo lo contrario. Perdí y me toco buscar un pedazo de papel que ella misma escondería en alguna parte de su cuerpo. Me vendaron los ojos y enseguida sentí que ella se ponía de pie frente a mí que sentado a la orilla de la cama, aspire su aroma. Su vientre en mi rostro, encontró refugio al primer contacto. Enseguida me tomo de las manos y las llevo a su cintura y después a sus redondas y firmes glúteos. Ya no fue necesario mas impulso.Mis manos cobraron vida y comenzaron a palpar esas delicias y a recorrerlo lentamente. No encontraba el dicho papelito ni deseaba encontrarlo. La palma de mis manos tocaban la tela del vestido.Mi nariz siempre apoyada en su vientre aspiraba su aroma tan peculiar, tan exquisito. Ella reía ocasionalmente. Mis manos se metían por dentro del vestido, tocaron sus ricos senos, sus endurecidos pezones. Finalmente encontré el papel, sobre su mano izquierda. Mal, muy mal.Hubiera podido esperar.

 

Afortunadamente no fue mucha la espera. Perdió ella, el castigo fue el mismo, ella buscaría sobre mi cuerpo el papelito. Lo puse entre mis labios. Funciono. Ella ahora sentada recorrió mi cuerpo con sus pequeñas manos, palpando lo que quería. Mi pene seguía erguido y recibió varias visitas manuales que lo hacían despotricar más. Sentir sus manos me enardecieron y tome su cabello. Ella siguió en lo suyo.No tardo en encontrarlo y volvimos a jugar. Perdí de nuevo, esta ocasión una prenda fue la solicitada: mi pantalón. Me lo quite con gusto y no se si ella  incursiono visualmente sobre mi truza que marcaba mi mencionada erección, pero yo encantado me hubiera colocado frente a ella para mostrarle lo que me había provocado.Ya habría tiempo…. No había prisas.

 

                           

                        

 Carlos casi siempre gano en el juego. Prácticamente con esto llevaba la batuta del encuentro. Hasta que ella gano una mano, su castigo que transformo en premio fue un masaje durante dos minutos por todos los asistentes a la fiesta. Éramos Carlos y yo, pero ahora que lo pienso, si hubiéramos ido 3 o 4 hombres más, todos habríamos salido altamente satisfechos. Pero no, éramos solamente Carlos y yo y teníamos enfrente a una mujer bella, sensual y tan segura de si misma y de sus gustos por el sexo grupal, que sentada a la orilla de la cama, con los ojos vendados, su cabeza inclinada hacia atrás, esperaba nuestras manos relajantes. No tardaron en posarse sobre sus hombros rápidamente su cuello, oído, sus senos fueron descubiertos finalmente, su vientre, sus piernas. Cada una de ellas apoyadas sobre las piernas de Carlos y mías. Ella con su compás abierto de par en par, no puso objeción cuando Carlos hizo a un lado su tanga y su pubis depilado apareció ante nuestros ojos. Nuestros dedos aprovecharon el lugar y la ocasión. Rápidamente fue acariciada por una mano de cada uno. Mis dedos se vanagloriaron con esa humedad tan rica. Apoyándose en la extensión de sus labios, encontramos su clítoris. Ella gemía y se movía deliciosamente ante nuestras caricias. Yo la besaba en el oído, en el cuello, sus tetas por fin estaban en mis manos y boca. Sus pezones oscuros, pero infinitamente deliciosos eran succionados por mi y las manos de Adriana ya recorrían mi pene y el de Carlos. No tardaríamos en ponérselo a su alcance, completamente libres.

 

Pasaron más de dos minutos, ya no pudimos, ni quisimos parar. Adriana completamente desnuda en medio de los dos, seguía retorciéndose ante nuestras caricias.Ya nuestros dedos se hundían en su entrepierna. Caliente, muy caliente los recibía sin enfado, al contrario, ella ayudando a estimular su clítoris. Finalmente se dio (no recuerdo sin a petición o espontáneamente) pararnos y colocarnos completamente desnudos a su lado. Ella tomo nuestros penes y movió la mano con maestría. Apretando la base un poco y recorriendo el largo y grosor de esas dos pollas embravecidas por ella. Carlos se fue detrás de ella y yo vi como ella frente a mi descendía. Poco a poco hasta que su boca estuvo a la altura de mi verga. Ella la comenzó a recorrer, su lengua de fuera, recorría el tronco, la base y subía rápidamente a la punta que brillaba. Cambiamos de posición velozmente. Carlos encima de la cama puso su también dotada columna en boca de Adriana, que devoro  gustosamente. Yo apoyado sobre sus tersos glúteos colocaba mi pene entre la frontera de ambas nalgas. Delicioso sentir el preámbulo de esa zona prometida. 

                             

Mis manos a apretaban sus tetas desde atrás.La otra ayudaba a su entrepierna y ella se movía sin cesar. Finalmente Carlos me pidió que me colocara un condon.Que así me la cojiera. Sin dudarlo lo hice. Ya enfundado, me coloque detrás de Adriana, que al sentirme levanto mas sus nalgas, me pareció increíble ver ese monumento de trasero, ofreciéndose para mi, para que lo poseyera delante de su esposo. Lo hice y rápidamente me hundí en ella. Su calor y suavidad era precisa. Era la gloria.

 

                               

Comencé a moverme lentamente. Ella quieta disfrutaba del movimiento de mi pelvis. Comenzó a acoplarse a mí. Mientras el pene de su esposo seguía en su boca. A centímetros de mi cara podía ver como ella lo devoraba sin cesar. Parecía difícil que toda su extensión se perdiera entre sus labios, pero así era. Así fue. Fue momento  de cambiar de posición.Le dije a Carlos que le “tocaba” el me dijo: tú disfruta. Me pidió que me recostara boca arriba. Adriana vendada se subió en mi.Deliciosamente volvió a clavar toda mi hombría en ella. Deliciosos porque sus senos estaban en mi cara, en mi boca. Aproveche y los succione con ahínco. Fueron míos y sus pezones traviesos salían y entraban en mis labios. Su cadera se movía sin parar y eso me hacia gemir con mayor volumen. No sentí, hasta que escuche que Carlos decía: el paso de la muerte. Abrí los ojos,,,,Adriana encima(pero fuera de mi) estaba siendo penetrada por Carlos que le daba con buen ritmo durante unos minutos. Ella volvió a subirse en mí. ¿Cuanto tiempo paso?, No lo se, pero fueron momentos gloriosos.Ella tomo respiro y me pregunto como quería que me la cojiera: de ladito dije y ella se coloco. Levante su pierna y sin pensarlo la volví a penetrar. Sus senos estaban a mi alcance. Y volví a tomarlos con mi boca. Carlos de nuevo a la carga de manera oral con ella. Ella con su mano acariciaba su clítoris. Pasaba el tiempo y finalmente ella se coloco en la orilla de la cama. Abriendo sus piernas. Finalmente Carlos la penetro.Yo sentado a su lado miraba la cara de Adriana que despojada de la pañoleta nos miraba. Tome sus senos que se movían fuertemente ante las acometidas firmes de Carlos.

 

Que delicia de mujer, disfrutaba y se veía que aun quería mas. Carlos me invito a penetrarla. Lo hice y con gran placer veía como mi pene se hundía completamente en ella. Nos alternamos repetidas ocasiones. Carlos y yo estábamos aprovechándonos de esa deliciosa mujer que se dejaba hacer. Que se dejaba coger por ambos. Que era presa de dos vergas endurecidas y con ganas de penetrarla sin parar. Y ella simplemente gemía y nos pedía más. Finalmente mirándola a los ojos, comencé a sentir pero sobre todo a escuchar que ella se aproximaba al orgasmo. Eso me prendio.Me excito, me calentó que sentí un impetuoso deseo de venirme junto con ella. Jure que lo logre…..Explote. Sus gritos se confundieron con los míos.

 

                             

 

Carlos sin darle respiro la penetro, levanto sus piernas y la bombeo fuertemente. Besos y mas besos entre ellos. Movimientos acoplados y finalmente el se vino abundantemente, sobre ella. Atrapando su elixir entre su manos.Terminaron una vez mas y yo a un lado.Tomandole la mano a Adriana que apretaba y mostraba la intensidad del orgasmo.

 

Deliciosa noche. Desnudos los tres platicamos durante largo rato, antes de despedirnos y prometer próximas ocasiones. Encantado de ponerme a sus ordenes volvimos a donde había dejado mi coche y realmente espero que se repita y sea tan buena como este imprevisto retorno a las andadas.

 

 

 

 



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