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MADURITA

Luego de intercambiar mensajes en redes sociales y algunas llamadas que se pusieron hot, quedamos de vernos en un parque cercano a un hotel para conocernos.

La calentura en ambos era evidente luego de lo charlado, luego de que ella se convenciera de que la edad no era inconveniente, tampoco el físico, más allá de la disposición.

Ella, una mujer madura que me llevaba unos 20, de físico normal, soltera por convicción según me dijo, con ganas de experimentar lo que no había tenido ocasión de hacer en su momento, así que luego de una charla con una amiga cercana quien la convenció de darse el gusto, ahí estábamos.

Caminamos al lugar, donde pedimos una habitación, donde al entrar, me le repegué con fuerza a sus caderas, tallando mi verga entre sus nalgas, manoseando sus tetas y su coño, para girarla y colocarla de espaldas a la pared, besándola apasionadamente mientras el faje nos llevó a que ella fuera perdiendo el pudor junto con sus ropas mientras la dedeaba.

Sus orgasmos fueron casi inmediatos y lo apretado de su concha me dejaba claro que no era muy dada a coger salvajemente, así que la giré para introducir mi verga en tan delicioso coño, húmedo por la excitación, penetrándola con fuerza, haciéndola gemir mientras gritaba mi nombre entre otras cosas.

Tras un nuevo orgasmo de ella, se zafó de mi, quitando sus calzones de entre sus tobillos mientras se encaminaba a la cama, quitando su vestido y bra hasta quedar desnuda por completo, mientras yo hacía lo propio para alcanzarla y penetrarla de misionero.

Me inclinaba a besar sus tetas, manosearlas mientras ella se daba vuelo gritando y pidiendo más.

La humedad en su entrepierna empezó a salpicar, así que le sostuve las piernas en alto y le di una buena chupada, a la vez que la dedeaba y me bañaba en sus jugos.

Sin dejarla reaccionar, la acomodé de perrito, pasándome al frente para darle a probar mi verga en sus jugos, situación que disfrutamos ambos, acomodándome en la cama para dejarla con el culo parado mientras me daba una rica mamada que concluyó cuando se montó y se penetró ella sola, ensartándose hasta el fondo, cabalgando hasta venirse mientras tocaba sus tetas, se las chupaba y apretaba sus nalgas.

Se vino y se recostó, pidiéndome una cerveza mientras resoplaba y tomaba aire.

Iba a pedir servicio al cuarto pero me dijo que las sacara de su bolsa, junto con sus cigarros, así que fui junto a la puerta y le acerque su bolso, el cual abrió, me indicó que sacara el six, mientras ella buscaba sus cigarros.

Charlamos mientras terminábamos un cigarro y un trago.

Pasó al baño, aclarando que no había hecho éso antes, le pregunté qué parte, y se rió, diciendo que lo de entrar al baño desnuda mientras un hombre la observaba.

Al salir, ya la esperaba junto a la puerta, nuevamente besándola, tallando mi verga en su cuerpo, nuevamente manoseándola, manoseándonos, con ella frotando mi verga en su sexo.

La acomodé de perrito sobre la cama, acomodándome entre sus nalgas, masturbándome con ellas, recorriendo mi verga entre su raja, de arriba a abajo, dejando levemente la cabeza entre el culo, insinuando la penetración sin que ella opusiera resistencia, disfrutando, pues humedecía y regresaba, con la inminente metida en alguno de sus dos agujeros.

En su vagina, al humedecer, metí la punta de mi pene, acomodando para dejársela ir de un golpe al fondo, haciéndola gritar, mientras bombeaba con fuerza, haciéndola venir, parando mientras tenía su orgasmo hasta hacerla venir cada vez con mayor frecuencia e intensidad mientras le metía un dedo en el culo, dilatando, dos, tres.

Escupí sobre su culo y le metí la cabeza del pene, sin resistencia, aprovechando lo mojado que me dejó su sexo, empujando suavemente, bombeando lentamente, introduciendo toda mi verga hasta adentro mientras ella pujaba, sudando, hasta que quedó completamente dentro, diciéndole que era mi perra, con ella respondiendo afirmativamente mientras el bombeo incrementaba en ritmo y fuerza mientras ella se abría las nalgas con ambas manos.

La humedad en su coño me decía que le gustaba, a la par que sus gemidos y gritos inundaban la habitación, quizá el pasillo.

En su orgasmo, se desplomó hacia el frente, girando mientras se giraba, moviendo la cadera, llamándome hacia ella para darme una buena mamada.

Otro trago, otro cigarro, ahora cachondeando con una perra en brama que me giró sobre ella, acomodó mi verga en su vulva y me pidió que la penetrara duro.

Lo hice mientras chupaba sus tetas, llevaba sus piernas a mis hombros y alternaba de uno a otro, sacándole una buena cantidad de orgasmos mientras le preguntaba si era mi puta.

Ella afirmaba, mientras pedía más hasta que me pidió leche, así que la acomodé de perrito y la usé hasta venirme, situación que ella aprovechó para girarse, masturbarse y mostrarme sus dedos, para chuparlos y tomar mi verga en sus labios para limpiarla,

Se quedó quieta y descansamos un rato, acariciándonos, mientras ella disfrutaba con mi leche escurriendo.

Otro trago, otro cigarro.

Seguimos por otro rato hasta que ya no pudo más, para asearnos, salir del hotel y despedirnos.

Parejas, damas, ¿Qué proponen?

Javier.




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