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ACEITE

El motivo del contacto era darle un masaje a la dama, así que cuando llegué a su casa, él me recibió con cierta familiaridad, invitándome a pasar como quien recibe a un buen amigo.

Al entrar, el panorama era excitante, ella, una dama madura, cadera amplia, senos medianos, cuerpo firme por el ejercicio, esperaba tendida en un sofá cama colocado entre sala y comedor, completamente desnuda, con solo una toalla sobre el rostro.

"Ponte cómodo, prepararé unos tragos", dirigiéndose a la barra de su cantina, poniendo música a un volumen medio, así que me desnudé, sacando aceite, lubricante, condones, dejándolos a un costado, procediendo a untarme las manos para empezar a cubrir su cuerpo y relajar del cuello hacia abajo, brazos, piernas y, al llegar a sus muslos, ella separó un poco sus extremidades para facilitar el contacto con su sexo.

Suspiró al contacto de mi palma con su vulva, haciéndose notable el placer con la humedad que dejó en mis dedos, de los cuales metí dos y toqué su punto G, no en masturbación sino como una leve caricia que fue correspondida con un leve arqueo, seguido de un giro para darme la espalda cuando retiré mi palma.

Procedí a acomodarme entre sus piernas, dejando mi verga parada entre sus nalgas, a la vez que untaba el aceite en su cuello, hombros, brazos, espalda, por lo que mi pene se deslizaba entre su trasero, el cual unté generosamente, sobando a la vez que de a poco las fue levantando hasta dejar mi verga en la entrada de su sexo para, una vez la sintió entre su vulva, se empujó hacia atrás, lentamente, gimiendo a la vez que miraba en dirección a su marido, quien disfrutaba su bebida con la tensión propia de quien disfruta el goce de su pareja en una verga ajena.

Esas enormes nalgas me devoraban, tomando un ritmo frenético que, con una nalgada, le arrancó el primer orgasmo, para seguir así, penetrándola de perrito mientras veía a su marido, para luego abandonarse al placer y tenderse en total sumisión, dejándome despachar ése tremendo culo con toda potencia hasta que, luego de una serie de orgasmos,  la fui girando para darle de lado, con una pierna arriba, cosa que ella disfrutaba mientras se tocaba las tetas.

Así, al tenerla de misionero, se la saqué para disfrutar el penetrarla hasta el fondo de un solo golpe, sacando un rico gemido que elevó su temperatura, jalandome hacia ella para besarme con lujuria, a la vez que me preguntaba si me gustaba cogerme a la puta mientras su marido contemplaba, para seguir un intercambio de palabras sucias que daban el contexto que les prendía a ambos, al grado de que, cuando la puse de patitas al hombro, él le puso su verga en la boca para que mamara y así terminara el primer round.

Ella se dirigió al baño mientras intercambiábamos impresiones, sentándonos en la sala, alcanzándonos ella para sentarse en mis piernas y, mientras nos refrescábamos, cachondeábamos, iniciando un rico faje que, en algún momento, la tenía a ella mamando mi verga mientras él la penetraba, para luego pasar a una rica doble penetración que empapó mis huevos con sus jugos.

Al cambiar de posición, él se sentó en el sofá mientras ella, de frente a mi, metía su verga en su pucha, en clara invitación a una doble vaginal, de la cual me serví disfrutando el ir metiendo mi pene en ella, sus gestos, suspiros y, una vez dentro, me quedé quieto un rato, mientras la dama disfrutaba la sensación de tener dos vergas adentro.

Al iniciar el movimiento, la excitación era plena, al grado de que ella buscaba mi boca, mientras él acariciaba sus tetas en un evidente esfuerzo por no venirse hasta que lo hizo, sintiendo sus chorros humectando su vagina, haciendo más intensa mi penetración.

Ella tuvo un orgasmo intenso, quedándome quieto para disfrutar sus contracciones, a la vez que ella se embarró con el fluido que escurría para acariciarse mientras yo salía de ella para llevar mi verga a su boca para que la chupara.

Una vez limpia, ella se giró para sacar la verga de su marido y limpiarla mientras yo le daba de perrito hasta que nos pidió pausa para tomar aire.

Nos servimos otros tragos mientras ella iba al baño, para regresar, seguir la plática, intercambiando nuestras impresiones mientras retomábamos el cachondeo y seguir con una mañana de buen sexo.

Parejas, damas, si gustan contactarme, dejen mensaje con número de whats para contactar a la brevedad.

Javier.



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