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Historias y Relatos Swinger

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DEL DICHO AL HECHO

De entre todas las cosas que hago, en los diferentes círculos sociales en que me desempeño, hay uno de perfil intelectual, digamos, donde más allá de los temas relativos al caso, no hay mayor convivencia, por lo que en alguna ocasión salió un pretexto para convivir de manera casual.


Al final, solo llegaron 3 chicas y un servidor al departamento de la organizadora, escuchamos música, algunos tragos, botanas, charla casual que de un tema a otro llegó al tema sexual, donde mayormente escuchaba y comentaba cuando me parecía pertinente.

Siendo mujeres, obviamente el tener una perspectiva masculina entre sus temas, develando un poco de mi experiencia, lo cual seguramente elevó su libido, con el morbo natural haciendo lo suyo, pasando de las experiencias a las fantasías de cada cual, expresadas a manera de duda, consulta grupal que, en el pequeño grupo, les hacía expresarse con mayor naturalidad y confianza cada vez.

Eventualmente pasamos a otro tema y la velada siguió hasta el momento de retirarse.

Conforme nos íbamos retirando, la anfitriona nos fue acompañando a la puerta del edificio, así que cuando fue mi turno, tras despedirme de las dos chicas que esperaban a que pasaran por ellas, la anfitriona me acompañó y, en la puerta, me dijo que a ver cuando la visitaba otra vez porque se había quedado con algunas dudas, sonriendo, pícara e insinuando algo sexual.

Le respondí que con todo gusto, haciéndome un poco desentendido, diciendo que con todo gusto.

Al otro día, recibí una llamada de ella, preguntando si podía ayudarla con algo trivial de temas de estudio, diciéndole que sin problema, quedando para dentro de una hora, cerrando ella con un "A ver si se me hace mi fantasía", riendo ambos, colgando.

La fantasía referida era el sexo anal, así que, entre mis cosas, coloqué un lubricante y condones.

Llegué y me indicó que pasara, dando indicación al portero de que me dejara entrar a su departamento, haciéndolo así tras identificarme para registrar mi visita como la noche anterior.

Llegando a la puerta, ya me esperaba, risueña, inquieta, saludándonos y pasando a su sala, donde me dijo que me pusiera cómodo mientras preparaba unos tragos.

Ella es una mujer en sus 30's, 1.60, de figura un tanto llenita pero cuidada por el ejercicio, un culo grande, natural, de esos que se antojan al ver, con tetas bien proporcionadas, acorde a su complexión, cabello largo a los hombros, vestida casual, en jeans y panty blusa.

Los sirvió un tanto cargados noté, brindamos de pie, sin rodeos diciéndome ella que se había quedado con la duda de que si todo lo que había comentado era algo que había experimentado, asintiendo, por lo que me dijo que no fuera a pensar que estaba loca pero quería probar, dando un sorbo profundo a su bebida, tomando fuerza para lo que vendría, a lo que pasé mi mano por sus nalgas sin que opusiera resistencia, acercando ella sus labios a los míos para besarnos.

Dejamos los vasos sobre la mesa y así, de pie, empezamos a fajar.

Ya no había marcha atrás, así que nos encaminamos a su recámara, conmigo manoseando su trasero al caminar entre besitos nerviosos de ella y caricias subidas de tono.

Al entrar, se colocó de espaldas a la cama, donde luego de un rico cachondeo, me quitó la camiseta, besando mi cuello, hombros y pecho, a lo que le dije, "sí que estás caliente", respondiendo ella que la plática de la noche anterior la había puesto horny, mientras masajeaba mi verga erecta.

Se sentó en la cama y desabrochó mi pantalón, dejándolo caer, sobando mi pene sobre el bóxer ajustado, bajándolo para empezar a chuparlo, desde la cabeza a los huevos, tocándolos, completamente rasurados, lo cual pareció sorprenderle pero sin dejar de mamar.

Una vez se sintió segura, me miró a los ojos y preguntó, "¿Me vas a coger rico?", a lo que sin responder la empujé sobre la cama, levantando ella sus piernas, metiendo yo mi boca en su entrepierna para darle un jalón de aire sobre sus jeans mientras ella dejaba caer sus sandalias, haciendo yo lo propio con mis botas, acomodándome sobre ella, con la ropa puesta, dándole un beso, diciéndole, "¡Sí que estás caliente!, ¿Sientes tu sabor?", mientras la besaba, retirando mi calzado y mis prendas, dejándolas caer.

Acto seguido, me incorporé, desabrochando sus jeans y quitándolos, observando la prenda que la cubría.

De nueva cuenta, metí mi rostro entre sus piernas, jalando aire sobre sus prendas, sin quitarlas, haciendo evidente la humedad de su excitación.

De nueva cuenta la besé, sobando sus pechos, para luego regresar a su entrepierna, desabotonando los broches, descubriendo su tanga, la cual quité para darle un oral, chupando, lamiendo, mojándome barba y mejillas en sus jugos.

Jadeaba y se arqueaba mientras subía su prenda para descubrir sus tetas y tocarse, alternando con caricias sobre mi cabeza, penetrándola con mis dedos mientras seguía chupándola, comiendo su rica pucha, estrecha, apretada, dándole a probar sus jugos en la yema de mis dedos.

Me incorporé para besarla en posición de misionero, sin penetrarla, solo tallando mi verga erecta entre sus labios vaginales, mojándolos para regresar a mamarle la verija, sacándole uno que otro orgasmo en el proceso.

En ése momento me di cuenta de que ya estaba desnuda, así que tras un nuevo beso y tallones en su vagina, ahora le di a mamar mi verga, la cual tomó gustosa, acomodándonos en un 69, dándonos gusto ambos, hasta que me acomodé junto a ella para chuparle las tetas y tomarla nuevamente de misionero, tallando mi verga en su vagina hasta que ella la acomodó y se metió la cabeza, jalándola, metiendo mi verga de un empujón que le sacó un rico gemido, empezando a bombear con fuerza, ella jadeando, gimiendo, diciendo que así, pidiendo más, viniéndose sobre mi verga que no paraba, sintiendo como escurría su placer sobre mi.

Levanté sus piernas sobre mis hombros y así seguí, alternando de un hombro a otro, bombeando con fuerza a diferentes ritmos, cerrando sus piernas, abriéndolas, de lado, mientras ella se venía a más no poder.

La acomodé en 4 y procedí a lamerla otra vez, para dejarla tomar aire, lamiendo su culo y metiéndole la lengua, un dedo mientras chupaba su vagina, para así, penetrarla nuevamente y acariciar sus tetas, besar su cuello hasta que sólo se dejó sentir, hundiendo la cara en el colchón, dejándome hacer de ella lo que quisiera, preparando su culo con un dedo, dos dilatando en preparación a lo que vendría mientras la nalgueaba entre una cosa y otra.

Se vino en un orgasmo brutal, escurriendo un poco, conteniendo ella un evidente squirt que salpicó un poco las sábanas.

Así la dejé relajarse para, luego de un instante, ella se girara, pidiéndome pasar al baño, con el rostro rojo, inyectado de placer.

La ayudé a incorporarse y la sujeté ante la evidente falta de fuerza en sus pierna, a lo que ella dio un suspiro, me besó y, una vez segura, dijo "Espérame" mientras entraba al baño.

Me escurrí el sudor de la cara, secándome con una toalla de gym que estaba en una silla.

Ella salió e hice lo propio, trayendo ella la botella, hielos y los vasos, sirviendo otros tragos mientras me decía que nunca había cogido tanto y yo todavía no me venía.

Brindamos y tomamos aire, acariciándonos hasta que el cachondeo dirigió a ella arrodillarse y darme una buena mamada, como mostrando el orgullo por el placer.

Me dijo que había un lubricante en el tocador, el cual tomé y desempaqué mientras ella seguía en lo suyo, excitada porque seguía estrenarle su culo.

La incorporé y acomodé en 4 sobre la cama, chupándola, dándole lengua en la pucha y el culo, humectando mis dedos en el gel, mientras iba metiendo uno, dos, dándole de perrito ahora, para acostumbrarla a la sensación mientras le seguía lubricando el culo hasta llevarla al orgasmo con dos dedos bien adentro, así que era el momento de llevar lo dicho al hecho.

Me embarré la verga con el gel y se la metí poco a poco, primero la cabeza, sin bombear, dejando que se acostumbrara, para salirme, untarme de gel nuevamente y avanzar un poco más, repitiendo hasta que, entre gemidos y caricias, la tuvo toda adentro.

Delicioso culo, apretadito que se me entregaba, bombeando poco a poco, humectando su interior para, salirme de ella, embarrarme con gel de nueva cuenta y, una vez completamente penetrada, bombear suavemente, sacando ahora un poco cada cierto momento, incrementando la profundidad en cada embestida hasta que, una vez llegamos al punto en el que solo le dejé la cabeza adentro, bombee con un ritmo regular que la fue haciendo gemir y tocarse, nalgueándola mientras empujaba cada vez con más fuerza hasta hacerla venir, escurriendo la vagina sus jugos sobre mi.

Así seguimos hasta que la puse boca arriba y, de nueva cuenta, la penetré por el culo, patas arriba, sudando ella y gozando, ahora ya sin mayor pudor, saboreando la enculada que le estaba dando mientras se tocaba, masturbándose.

Así la tuve hasta que, ahora sí, el placer desbordó en un squirt que me mojó todo mientras ella se retorcía, entre sorprendida y excitada.

Una vez se vació, se acomodó para mamarme con energía, ensalivando y masturbando hasta que le di mi leche en su boca.

Nos recostamos y acariciamos, charlando, relajándonos, diciéndome ella que nunca había cogido tanto, a lo que respondí preguntando si ya estaba cansada, diciéndome que no, pero ya hacía hambre, que iba a pedir una pizza y mientras llegaba, podíamos darnos un regaderazo porque quería estar fresca para el siguiente round.

Así lo hicimos y, tras comer, seguimos cogiendo en una tarde calurosa que nos llevó a repetir lo hecho y mostrarle otros placeres que no le había dicho y que quizá narre después.

Parejas, damas, manden mensaje con número de contacto para pasar momentos de placer con total discreción.

Javier..




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