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Una Gran Decisión... Parte 15

Entonces Alberto con su verga en mano comenzó a cachetear los labios vaginales de mi esposa la cual estaba ahí para el bien empinada. Esperando a ya ser penetrada por el, pero Alberto solo le entrega su verga y ella hasta trataba de acomodarse para ensartarse ella solita, pero el no lo hacía.

Alberto me dice: De ahí Pásame un condón. Señalando el buro. Yo solo obedecí y así  me levanté del sillón tomando el condón del buró y se lo di, él ya tenía la mano 🫱 estirada, esperando a que yo se lo diera. Tal como pasó. El solo sonrió pícaramente. El se colocó el preservativo y mostrando su verga en toda su plenitud dijo: Todo esto es lo que Ella  va a comer. Separando las nalgas de mi esposa y así el perfiló si verga en la entrada de la vagina de mi bella esposa, la cual se veía claramente bien lubricada. Y de una sola estocada de la dejo toda. Ella de inmediato grito ahyyy, de puro dolor por dejársela ir así. Arqueando su cuerpo y le dijo: no seas tosco, me dolió. Alberto solo exclamó Siiii, que rica estas corazón. Y bien apretadita. Y así se mantuvo dentro de ella. Mientras ella solo apretaba las sábanas. Y le dijo. No te pases, me duele mucho. El solo le respondió. Respira ondo amor, ahorita pasa el dolor. Ok. Alberto le acarició la espalda y sus nalgas. Y voltio a verme par decirme. Amigo que hermosa es tu mujer. Enserio muchas gracias por esta oportunidad. Y principalmente a ti corazón, eres toda una diosa. Gracias por estar aquí. Ella no decía nada, ni yo. 
Alberto le pregunto a ella. Cómo te sientes corazón. Podemos seguir. Ella solo dijo. Creo que sí.
Y el comenzó a sacar su verga suavemente de ella, caso toda, y así la volví a meter poco a poco. Metiéndola toda nuevamente. El solo decía. Que rico te la comes amor. Te gusta así. Ella solo respondió: siii. Alberto: ya vez amor, ya te estás acostumbrado a mi verga. Ella: si, pero siento que me abres mucho y me llega hasta adentro. Y eso me duele un poco. Alberto: si amor, que rico es que te llene tu panochita con mi verga. De Ella salían gemidos. Y Alberto aceleraba sus embestidas asiendo que ella gimiera más fuerte. El solo decía, así amor. Así disfrútalo. Ella: sii siii así así y el sin parar la seguía penetrando una u otra vez. Arrancando fuertes gemidos de ella. Al grado de ella misma ir al encuentro de Él, haciendo más profundas y fuertes sus embestidas. Alberto la tenía fuertemente tomada de su cintura, llevándola al ritmo que el quería. De momento muy rápido y de momento pausado para así después sacar toda su verga y de un solo golpe volver a meterlo. Así ma mantuvo un buen rato. Después el la recostó totalmente sobre la cama, sin sacar su verga y el se recostó sobre de ella y continuo dándole, con las piernas cerradas y después se las separo dándole más verga. Y poco a poco la giro para quedar ambos de ladito, para seguir cojiendo de a cucharita, un rato más. Hasta que él se medio incorporo para quedar ambos con las piernas cruzadas y así él poder dejar ir toda su verga. Mi bella Esposa no paraba de gemir con fuerza y el le decía que le gustaba mucho oírla así. Que eso lo excitaba mucho. Ella tenía orgasmo tras orgasmo empapado todo. El le decía no pares amor, sigue. Sigue, no pares, deja que todo salga. Ella solo se retorcía de placer, acompañados de fuertes gemidos al tener orgasmos continuos. Alberto después se fue colocando En medio de ella para quedar el la posición de misionero y así le siguió dando con calmas, dándome un pequeño respiro a ella. A tal grado a mi esposa le estaba gustando que ella misma Entrelazaba sus pies con los de el. Como para que Alberto no se safara y así el sela continuara Cojiendo rico. Pero  después Alberto fue separando sus piernas, Y hasta ella misma las levantaba para que el se acomodara y siguiera cojiendola así. También ella misma bajaba sus piernas, para aso poder tomara  de las nalgas a Alberto, para así ella misma  poner el ritmo a las penetraciones de él. En momentos, ella se hacía de lado, para pasar su mano por un costado de ella y logra tomar con su mano los huevos de Alberto, con cierta fuerza y caricias, con sus dedos los tomaba en cada embestidas. Ligueras caricias con sus uñas. Alberto solo se estremecía. Estaban tan acoplados uno con el otro. Que yo no quise en ese momento integrarme a ellos. Estaban cojiendo tan rico , que solo observaba toda la acción. Y tomando algunas fotos o pequeños vídeos del show tan mágico que tenía ante mi. 
Alberto fue abriendo sus piernas de ella hasta tenerla abierta en compás y estando así, Él arremetió sin piedad, arrancando fuertes gritos de ella, que solo tensaba todo su cuerpo, con una mano apretaba las sabanas y con la otra mano las jalaba para llevarlas a su boca, para evitar que salieran esos gritos de placer. Que Alberto le provocaba. Ella Mordía las sabanas. Hasta que ya no aguanto más y ella arqueo todo su cuerpo en Señal de que otro orgasmo llegaba a ella.  Escurriendo a mares. Y diciendo: ya, yaaaa ahrrrrr. Ahhh.  Y después se Desvaneció y todo su cuerpo comenzó a temblar. Pero Alberto no paro ahí, ya que el comenzó subir sus piernas de ella sobre sus hombros, casi doblando la totalmente a ella, para que Él así pudiera penetrar la, haciendo lagartijas sobre de ella. Con una gran agilidad y destreza, que de momento se suspendía sobre de ella. Sacando toda su verga y se la dejaba ir toda de un solo empujón y recargando todo su cuerpo de Él sobre de ella. Una y otra vez. Después le daba sin parar.
De plano mi esposa no aguanto más esa posición y le dijo que parara, que ya no podía más, así no.  El estando encima de ella y con la verga a fondo le dijo: hay corazón, Yo aún tengo muchas ganas de ti. Tu me has hecho sentir tantas cosas. Que no quiciera parar. Anda sí. Sigamos. Si. Porfa. 

Continuará...... 



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