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Historias y Relatos Swinger

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mi suegra en Guadalajara

Esta historia es real, me sucedio alrededor del 2015 en guadalajara, 

La oportunidad de cogerme a mi suegra al fin se presentó. Tenía yo como tres años de novio con su hija, y estaba con un poder sexual tremendo. Me cogía a mi novia casi a diario pero aún así mi verga se recuperaba rápidamente durante el día y me tenía muy caliente, por lo que o me masturbaba o esperaba a llegar a comer en casa de ellos y antes me cogía sabrosamente a mi mujer en la recámara por donde entraba el sol; la desnudaba, me desnudaba y esto era darle una buena cogida y a veces hasta dos, lo que me dejaba muy satisfecho.

Mis suegros eran de una ciudad fuera de donde vivíamos y cada año celebraban una reunión con todos los parientes de mi suegra y que duraba tres días, lo que mi suegra no se perdía, mi suegro era como 18 años mayor que mi suegra por lo que no le gustaba asistir a esas reuniones ya que decía que solo era pretexto para tomar de más, yo tenía treinta años y mi suegra andaba por los treinta y cinco, ya que se había casado muy joven.

Ella medía 1.60 de estatura con una cara de artista de cine, tez blanca, tenía el pelo color castaño y los ojos de un azul verde intenso, además de un cuerpo de maravilla, ya que ella nadaba todos los días por lo que lo tenía precioso, portaba unos senos bien parados y de muy buen tamaño, los que se les notaban ya que usaba unas blusas ajustadas y no con todos los botones abrochados, por lo que a mí y en el estado en que estaba se me antojaban mucho, tenía una cintura muy esbelta y unas nalgas paraditas que escondía un culo de maravilla y a mí me ponía muy caliente cada vez que la íbamos a visitar, hasta mi mujer me decía:

-Se te nota que se te para la verga cada vez que estamos con mi mamá -a lo que yo le respondía: -Es normal después de ver ese monumento de mujer que tienes como mamá.

Sucede que llegó el día en que iba a celebrarse la reunión familiar y como siempre mi suegro se negó a asistir, lo que me sugirió que si íbamos a ir mi novia y yo que nos lleváramos a mi suegra para que pudiera estar con sus hermanas y demás parientes, lo que a ella le encantaba. Después de cinco horas de camino llegamos a la ciudad y nos alojamos en el hotel, un cuarto para nosotros y otro para mi suegra, afortunadamente lejos uno del otro, así que nos arreglamos y nos fuimos al lugar de reunión y todos contentos pasamos una agradable velada.

Mi esposa con sus primas no dejaba de platicar y recordar todas la vivencias que habían tenido, y al filo de la medianoche mi suegra después de haberse tomado algunas copas y vino en la cena dijo que ya estaba muy cansada y que el viaje la había agotado por lo que me pidió que la llevara al hotel ya que mi esposa no quería regresarse tan temprano. Me dijo:

-Lleva a mi mamá y te regresas a la fiesta.

Así lo hice: nos fuimos al hotel y en el camino mi suegra empezó a dormirse, total que cuando llegamos ya estaba totalmente dormida. Entré al estacionamiento y la tuve que despertar, me pidió ayuda ya que estaba muy dormida, la acompañé hasta su cuarto y en cuanto llegó se tiró en la cama para seguir durmiendo, yo me le acerqué y le pregunté que si no se iba a poner su camisón a lo que me dijo:

-Si pero estoy muy cansada, ayúdame por favor a ponérmelo, porque además tengo todo el cuerpo helado ya que en el lugar de la fiesta estaba muy frío -me indicó en donde estaba el camisón y le dije: -Aquí está -a lo que me respondió: -Ayúdame a quitarme la ropa al fin ya eres de la familia y te tengo toda la confianza del mundo.

Empecé por quitarle el saco, la falda, la blusa, y la dejé en brassier, pantaletas y liguero. Para esto ella seguía adormilada, por lo que la tenía que sentar y voltear para poderle quitar sus prendas, cuando quedó en ropa interior le dije:

-Señora ahora le toca a usted quitarse lo demás y ponerse el camisón mientras yo voy al baño -a lo que me contestó: -Ayúdame por favor.

No me pude negar, le quité al liguero y le fui bajando las medias una por una y acariciando sus piernas que las tenía preciosas, la volteé de espaldas y le empecé a bajar las pantaletas apareciendo esas fabulosas nalgas paraditas escondiendo el magnífico culo, se las quité y me dijo ahora.

-Desabróchame el brassier…

De inmediato me lancé, yo para esto tenía la verga más dura que un palo, le pedí un instante y me fui al baño a lavarme la verga por si había acción, regresé y me pidió que le diera un masaje en la espalda ya que el estar sentada tantas horas en el coche la había cansado. Procedí a pasarle las manos por la espalda haciendo movimientos giratorios, ella me dijo:

-No hazme más abajo por la cintura -a lo que empecé a bajar mis manos hasta sus nalgas que estaban preciosas pero muy frías- Sigue así y caliéntame…

Lo que seguí hasta llegar a sus piernas y empezar a acariciarle los muslos cerca de la vagina, ella empezó a moverse de una manera muy sensual, y al estarle pasando mis manos por los muslos y ella a moverse empecé a tocarle los labios de la vagina, lo que le provocó que se pusiera caliente.

Entonces me pidió que me desnudara y me acostara dándome la espalda para que la calentara ya que tenía mucho frío. Yo rápidamente me desnudé y me acosté abrazándola y pegando su cuerpo y sus nalgas contra mí, lo que no pude evitar era que mi verga se metiera entre sus piernas, ella la sintió y me dijo:

-Que calentito estás…

Y me empezó a dar un masaje con sus piernas y nalgas en mi verga para entrar en calor. Al tenerla abrazada, mis manos subieron por su abdomen y me encontré al par de senos que solo había medido visualmente y ahora los estaba midiendo y palpando con mis manos, ella me dijo:

-Dame un masaje en mis senos para que también se me calienten -a lo que le dije: -Mejor se los caliento si les doy calor con mi boca.

Ella se volteó ofreciéndome esas maravillas y yo empecé a besar y a calentarlos con el vaho de mi boca. Ella ya estaba muy excitada y yo mientras le mamaba los senos, mis manos le acariciaban las nalgas, empecé a acariciarle el ano y a darle masaje en la vagina, a lo que ella me dijo que sentía muy bien, ya que mi suegro solo llegaba, la penetraba y se salía a acostarse a la otra cama, ya que decía que por higiene dormían en camas separadas. Ya no aguante más y me metí hacia abajo abriéndole las piernas y metiendo mi boca en la entrada de su vagina empezando a besarla y a darle masaje a su clítoris que estaba semi despierto.

Esto ella no se lo esperaba y me dijo que nunca le había hecho esto mi suegro por lo que empezó a gemir de una manera salvaje. A medida que le daba yo masaje y chupones a su clítoris, le empecé a meter el dedo en su vagina y a darle masaje a su ano, lo que la tenía más excitada, hasta que le vino un orgasmo sensacional, inundando su vagina, y gimiendo como loca.

Después de este gran orgasmo, me dijo que no era justo que ella nomás gozara, que me tenía que acariciar la verga para que estuviéramos a mano, a lo que le propuse hacer un buen 69 a lo que accedió. Le dije que las caricias me las hiciera con la boca, a lo que ella me dijo que nunca lo había hecho con mi suegro, pero que si le enseñaba ella podría aprender. Me paré y la senté en la cama y mi verga le quedó a la altura de la boca, le dije primero hay que besar, después besar y acariciar con la lengua toda la cabeza, después hay que meterse la cabeza de la verga en la boca y empezar a mamar y a succionar, y hasta donde aguante la verga dentro de la boca.

Entonces que se la mete y muy obediente empezó a besar, y al sentir el sabor del liquido pre-seminal, le encantó por lo que siguiendo mis instrucciones empezó a chupar y a mamarme la verga como una profesional, pero me pidió más lengua en su vagina a lo que le sugerí el 69. Así empezamos a darnos placer uno al otro, haciendo una conexión sexual increíble.



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