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Historias y Relatos Swinger

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Hicimos el amor en el campo

Hace tiempo que mi marido me comenzó a hacer insinuaciones de que le gustaría que yo estuviera con otro hombre, al principio yo me negaba pero insistió por algún tiempo y me terminó convenciendo. Había un tipo que me buscaba, me mandaba mensajes y cosas así, le conté a mi marido y me dió ciertos consejos para que se concretará una cita, nos comenzamos a ver en diferentes lugares, desde la primera vez tuvimos sexo, me encanta estar con mi amigo, un día por cuestion de trabajo tube que viajar unos días a una ciudad cercana, le dije a mi marido que si podía invitar a mi amigo. -"Quieres vacaciones para coger." Me dijo mientras sonreía pícaramente. Dijo que solo que le mandara mensajes seguido para saber que pasaba.

Ese día por la mañana salimos a carretera antes de amanecer, yo iba manejando, serian dos horas de camino aproximadamente, yo asistiría a una reunión de trabajo formal por lo que llevaba un traje sastre con falda, de ropa interior traía puesto un bra de encaje coordinado, durante el camino platicabamos de diferentes cosas, el comenzó a acariciar mis piernas mientras yo manejaba, cada vez llendo más arriba hasta que suavemente me tocaba sobre mi panti, la hizo a un lado y deslizó un dedo entre mis labios mojados acariciando mi clítoris, ya estaba muy caliente, baje la velocidad y busqué una salida, dejé la carretera para internarme en una brecha  entre las parcelas sembradas de maíz, a menos de 100 metros de la carretera me detuve y nos besamos apasionadamente mientras él me desabotonó la blusa, yo tocaba su entrepierna sintiendo el enorme miembro bien duro. Sus besos suavemente se deslizaron por mi cuello y llegaron a mis senos, el lugar en el auto no es cómodo, mejor nos bajamos y me recargó contra el capó y me quitó la blusa para lamer cómodamente mis pezones que ya estaban duritos, parte por el fresco de la mañana de verano y en parte por la excitación, le quité la camisa, acariciando y besando su torso desnudo, me bajó el sierre de la falda, esta se deslizo quedando en el piso, le desabroché su cinturón y le quite el pantalón que no quería salir porque se atoró en sus zapatos, le quité zapatos y calcetines, ahora solo teníamos puestos los calzones, el olor a hierba fresca, a romerillo, tacote, aceitilla y milpa verde embriagaba nuestros sentidos, las aves se escuchaban entre el milpal, el ruido de los carros en la carretera y el sol de verano comenzando a brindarnos sus primeros rayos matutinos, llenando de diamantes de rocío las hojas.
Me bajo los chones de encaje rosas y quedé totalmente desnuda en medio del campo, me lamía los pezones que cada vez se ponían más duros y acariciaba suavemente mi vulva al mismo tiempo, la sentía muy mojada, yo le correspondía jugando con su verga, baje la piel descubriendo el glande, me puse en cuclillas y se la tomé entre mis labios, el sabor del líquido del deseo inundó mi boca, lo chupe, lamí y acaricie mientras el me veía hacia abajo, a cada mamada se le ponía más duro, cuando me tomó de la nuca y empujó su cadera me llegó hasta la garganta, sentí que me faltaba aire y lo retiré un poco, chupando su cabeza duré un buen rato, mientras que con una mano lo masturbaba,  me pidió que me levantara, me tomó por las caderas me subió al capó, separó mis piernas, me las levantó y acomodó su cara entre estas, tomó mi clítoris con sus labios y lo acarició con su lengua de la base hacía arriba primero suavemente, en cuanto lo tocaba, ocasionalmente lo tomaba todo en su baca y lo chupaba, con su lengua recorrió desde la parte de abajo hasta el inicio mi vagina, estaba lo más caliente que se pueden imaginar, aprovechando lo mojada que estaba me metió dos dedos para estimular mi punto G, con su lengua y sus dedos me hizo llegar, un orgasmo muy fuerte y lleno de gemidos, tan fuerte que las piernas me temblaban, mis jugos escurrían en su mano.
Aun teniéndome recostada en el cofre del carro se paró entre mis piernas, puso mis pies en sus hombros y lentamente me la paso algunas veces de arriba abajo y me la metió, primero solo el glande, pero cada metida que me daba iba entrando más hasta que sentí sus testículos golpeando mi culo en cada metida, cuando la tenía toda adentro sentía que me faltaba aire por lo enorme que la tiene, la vagina tardó un poco, pero se amoldó a su miembro y claramente sentí como llegaba al fondo y empujaba un poco el cervix.
-Date vuelta mi amor- me dijo, me bajé del capó, me incliné sobre el auto poniendo mis senos contra la lámina, separé las piernas para facilitarle el trabajo, y me paré de puntillas para estar a la misma altura, agarro su miembro, le puso saliva en la punta y me la metió toda, grite de placer, aparte de ser largo su miembro es grueso, por lo que en esa posición la sensación es muy fuerte, creo le mide unos 23 o 24 cm, me ha dicho que no sabe como me cabe toda. Así yo inclinada y el tomándome de las caderas me la metió toda muchas veces, todas me hacian gritar como cuando filman porno, en el lugar que estaba no me importaba lo fuerte de los gemidos, no había nadie a la redonda, sus huevos me golpeaban el clítoris cada vez que me la metía, con ambas manos me acarició las nalgas separandolas para que entrara más, sentí el aire fresco dando en mi culo abierto, que él que me estuviera acariciando las nalgas y viendo mi culo me excitó mucho, en un momento separó más mis nalgas y mojo su dedo pulgar con saliva para acariciarme el culo, sin pedir permiso me metió poquito el dedo, solo la primer falange, ahora me acariciaba el culo por dentro mientras me metía su verga, levanté una pierna y la puse sobre la facia de auto, eso hacía que me inclinara más y que mi vagina estuviera más abierta, no duró mucho metiéndola así, pronto sentí cómo se le puso más dura, sentí dentro de mi las pulsaciones y como salían los chorros de leche calientes dentro de mi cuerpo, me apretaba las nalgas con fuerza y escuchaba sus gemidos, contrage la vagina con toda mi fuerza pra que sintiera más rico, llegó un momento que se detuvo, me la metió toda una vez más y finalmente me la sacó escurriendo semen 
Cuando me enderecé hilo blanco  escurría de mi vagina, a los primeros pasos se hizo mas grande deslizándose por mis piernas, realmente era mucho y espeso, saqué de la guantera un papel de baño y limpié mis piernas, ya habia escurrido más abajo de mis rodillas, luego le agarre la verga y también se la limpie, -Voy a llegar a la reunión oliendo a sexo- le dije, nos dimos un beso de gratitud, nos vestimos y nos subimos al auto, mientras el se subía tome el teléfono y le mandé un mensaje de WhatsApp a mi marido, -Ya me dio una buena cogida, nos calentamos por el camino - escribí, le di enviar y guardé el movil. Así comenzamos el viaje, luego les cuento como nos fue en los días que duramos solos.



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