Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Un masajito

Luego de publicar mi relato del Masajito Cuckold he recibido de vez en cuando propuestas para tener sesiones relajantes que, por temas de tiempos, distancias y, sobretodo, agregar número de contacto en el mensaje (no tengo membresía en la página), han llevado a situaciones más que placenteras cuando se concreta el contacto.

En una de éstas ocasiones, a través de una red social, me contactó una chica que, en sus propias palabras, buscaba salir de la rutina con algo intenso, placentero pero fugaz, así que a las claras me preguntó por la tarifa, comentándole que siendo por mero placer no es necesario pagar.

Una vez me cercioré que su perfil es real, una mujer en sus treintas que vive una vida normal, acordamos vernos en un hotel de la zona de La Villa, al cual ella llegaría a instalarse y yo llegaría a cierta hora, luego de su rutina laboral.

Me mandó el número de habitación y al llegar a la recepción, pregunté y me dijeron que efectivamente me esperaba, por lo que se comunicaron y ella indicó que me dejaran pasar, así que me dirigí al cuarto donde la puerta estaba entreabierta, con algo de música ochentera como atmósfera, esperando sentada al borde de la cama, con un conjunto sexy de lencería en encaje y baby doll con tacones, una copa de vino y la botella abierta en la mesita de servicio donde dejé mis cosas para la sesión.

Me acerqué a saludarla y ella me dio un abrazo efusivo, indicando que olía rico, a lo cual correspondí diciéndole que lucía encantadora, dándole una vueltecita para admirar su menuda figura, deliciosa hembra de formas que resaltaban con el atuendo, repegando sus nalgas hacia mí al estar de espaldas, lo cual aproveché para recorrer su silueta y, al tantear sus pechos, ella apretó mis manos en clara invitación a restregarlos como preámbulo.

Ella preguntó como sería la cosa y le indiqué que llevaba glicerina y un aceite aromático, los cuales me pidió mostrarle y así lo hice, sentándome en una silla junto a la mesita, haciendo ella lo propio en mis piernas.

Unté un poco de glicerina en la palma de mi mano y la froté sobre su mano libre para que sintiera el tacto húmedo que recorrería su piel, diciendo que se pondría cómoda para empezar, así que dio un trago fuerte a su copa, dándome a probar el vino entre sus labios, incorporándose para iniciar un baile cachondo, sexy, en el cual se fue despojando de sus prendas mientras me cachondeaba a manera de lap dance, diciendo que se sentía muy puta, excitada de imaginar lo que venía.

Una vez estuvo completamente desnuda, me incorporé y repetí la vueltecita de saludo, ahora tocando descaradamente su cuerpo que se brindaba al placer, quitándome la camiseta, desabrochando mi pantalón mientras me quitaba las botas, situación que ella aprovechó para tocarme, frotando su cuerpo de frente al mio, dando la espalda una vez quedé en bóxer, repegándose y frotando sus nalgas contra mi pene erecto.

De a poco, nos fuimos acercando a la cama, donde la recosté boca abajo y acerqué la botella de glicerina, recorriendo sus hombros y espalda para, intuitivamente, detectar los puntos de stress, acomodándola para lo que seguía.

Cuello, cintura, pantorrillas, lo normal a relajar y así inicié, por el cuello, relajando para seguir por sus, hombros, brazos, muñecas y palmas para enfocarme en su espalda, alineando sus vértebras antes de aliviar sus músculos.

En ése momento retiré mi bóxer, para acomodarme en cuclillas sobre sus piernas, pegando mi verga entre sus nalgas aprovechando las caricias que, en ése momento le arrancaban ligeros suspiros de alivio.

Al ejercer fuerza en su cintura, pasé mi verga por sus nalgas y toqué la entrada de su culo con la punta de mi verga, anticipando mi deseo, sin que ella objetara, más no la penetré sino que deslicé mi pene en vertical hacia su sexo, sintiendo la humedad que de su interior manaba, aprovechando la posición para darle unos tallones que detonaron su excitación, perceptible en la lubricación y jadeos que soltó sin control.

Terminada de alinear la cintura, seguí a sus nalgas y muslos, derramando un poco de glicerina al interior, dejando que escurriera para frotar suavemente su ano, por fuera, y luego sus muslos por la parte interior, relajando hasta la rodilla y así pasar a sus pantorrillas, flexionando suavemente hasta llegar a sus pies.

En ese punto la voltee boca arriba, percibiendo la excitación en su semblante, reflejo de su ansiedad, así que seguí el tratamiento, nuevamente desde el cuello y brazos, haciendo un especial énfasis en sus pechos, los cuales primero rodee, amasando suavemente para  luego pasar mi lengua en cada uno de ellos, soplando ligeramente para que el cambio de temperatura los pusiera sensibles, siguiendo a su abdomen y cintura, muslos y piernas que, al llegar a sus pies, flexioné para acomodarme entre estas, mientras ella acariciaba sus pechos.

Al levantar sus piernas froté mi verga en su sexo, sin penetrarla, mojando mi tronco en sus jugos, pasando mi pene entre sus labios vaginales por encima, dejando así la punta tocando su abdomen, palpando ella mi erección con ambas manos, más que dispuesta a iniciar, ahora sí el coito.

En un momento, me retiré para bajar de la cama frente a ella, jalándola hacia mi para hundir mi rostro en su sexo, saboreando su néctar y darle un oral que no paré hasta deleitarme en su orgasmo, el cual fue evidente cuando, sus manos pasaron de acariciar mi nuca a apretarla contra su entrepierna mientras sus gemidos se hacían más intensos y fuertes.

Tomé un condón de la mesita y me coloqué de nuevo a la orilla de la cama, frente a ella, pero antes de que pudiera abrirlo, ella se deslizó para colocarse de rodilla en el suelo, frente a mi, pasando mi verga por su cuerpo para masturbarla con sus tetas y llevarla a su boca, dándome una rica mamada en la que además de engullirla y recorrerme con la lengua desde los huevos hasta la punta, aprovechaba para tocarse y lubricarme con sus jugos.

Pródiga en el sexo oral, llevó mi verga hasta su garganta y, una vez bien empapada en su saliva, tomó el condón de mis manos para colocarlo ella y acomodarse boca arriba sobre la cama, pasando los dedos por su vagina, en una clara invitación a poseerla.

Así, sin más, acomodé mi verga en la entrada de su vagina y, aprovechando su abundante humedad, se la dejé ir de un golpe hasta el fondo, suspirando ella profundamente para iniciar un intenso mete saca que le arrancó varios orgasmos, poniendo sus piernas en mis hombros, alternando entre uno y otro, llegando a un punto en el que ella estaba de lado con una pierna arriba mientras con la otra me apretaba hacia ella.

Tras un nuevo orgasmo de ella, la puse de espaldas a mi para acariciar sus tetas, acomodando mi verga entre sus nalgas y así penetrarla para ponerla de perrito y darle una nalgada que resonó con fuerza mientras ella solo pedía más.

Tomé su cabello con una mano mientras empujaba y la nalgueaba, y al tener su cabeza en vertical, llevé mi pulgar a su boca, el cual ella chupó y humedeció, situación que aproveché para llevarlo a su culo y proceder a relajarlo, poco a poco, hasta introducirlo sin dejar de bombear teniendo ella un escandaloso orgasmo que la dejó sin fuerzas, colocando su cabeza y pecho sobre una almohada mientras yo continuaba penetrándola y relajando su ano.

Un nuevo y estridente orgasmo la sacudió, arqueando su espalda hasta que se quedó quieta, resoplando, mientras yo permanecía dentro de ella, quieto, hasta que se separó de mi para recostarse en clara señal de que necesitaba aire.

Me retiré el condón y fui por su copa, la cual rellené y le di a beber, notando como se sucedían los orgasmos en ella aún después de haber terminado el primer round.

Relajada, con ganas de más, fue al baño y, al salir, tomó una botella de agua del tocador, la cual bebió y yo la acompañé para refrescarme.

Me dijo que sintió un poco de incomodidad de principio cuando le metí el dedo en el culo pero que el placer se hizo más fuerte hasta que en algún momento ya quería más, aunque nunca lo había hecho así.

Le pregunté si quería probar y me dijo que sí, acercando su cuerpo al mio, así que la rodee con mis brazos y puse mis manos en sus nalgas, pasando de vez en cuando un dedo entre estas.

Iniciamos el cachondeo frente al espejo del tocador, colocando la glicerina cerca para aprovechar el momento, dándome ella una mamada ligera y la coloqué de frente al espejo, separando sus piernas para darle una chupada de pepa y una buena lamida de culo, tomando la glicerina y de a poco estimulando su ano con mayor cuidado para lubricar lo más posible, y una vez mi pulgar entró sin problemas, seguí con mi dedo índice repitiendo la operación integrando mi dedo medio hasta que sentí que estaba bien mojadita.

Me puse otro condón y la penetré por la vagina intensamente sin dejar de jugar con mis dedos en su culo hasta que tuvo un orgasmo, para luego llevarla a la cama y ponerla de perrito, siguiendo la dinámica, ahora sacando mi verga de tiempo en tiempo, tallando en sus labios vaginales, mojando y humedeciendo sin dejar de lubricar su culo, poniendo de vez en cuando mi verga en la entrada de su ano hasta que la percibí más que segura, así que, lentamente, deslicé la punta de mi verga, recorriendo poco a poco mientras ella se masturbaba.

Con la mitad de mi verga dentro llegamos al punto de no retorno, subiendo el ritmo de las embestidas, atento a su placer en una nueva forma que ella no había experimentado antes.

Cuando mi cadera chocó en sus nalgas por primera vez, jadeó un poco para luego ella empezar a mecerse, lentamente, diciendo que sentía rico, así que tomé el control de la situación y de a poco el ritmo incrementó hasta llegar al punto de ser una auténtica follada, entregando ella el culo mientras sus dedos jugueteaban con los míos en su vagina.

Cambiamos de posición luego de su primer orgasmo, ahora de misionero, penetrándola por el culo, aprovechando para tocar sus tetas y apretarlas, presionando sus pezones en una dinámica que se notaba la excitaba por las expresiones en su rostro, pujando y pidiendo que la castigara, llegando al punto en el que ya el vaivén era algo frenético, reflejando en sus ojos una lujuria total, misma que alcanzó su clímax en un húmedo orgasmo que detonó en squirt, ante su perpleja mirada, preguntando qué le hacía, diciendo que se sentía rico, pujando hasta vaciarse en mi abdomen, mojando mis huevos y escurriendo por mis piernas, trazando la marca del pecado en la cama y el piso.

Se desplomó sobre la cama y la acomodé boca abajo para seguir penetrándola así, hasta que de apoco volvió a empujar para quedar de perrito, abriéndose las nalgas mientras la tomaba del cabello y la nalgueaba, llevándola a un orgasmo aún más intenso que termino de mojar la cama, dejándose caer casi sin fuerza sobre el colchón.

La dejé reposar y fui al baño para enjuagarme el sudor del rostro para encontrarla en la cama, tocándose el coño con las piernas abiertas así que la dejé disfrutar un poco para acercarme y darle mi verga en la boca, la cual devoraba y apretaba deseando algo más.

"Aguantas mucho", me dijo y la acomodé para un 69 así, de costado, que no tardó en dejarla a ella sobre de mi, mamando mientras la masturbaba mientras chupaba su néctar, con una complacencia de dejarme hacer lo que quisiera de ella, y cuando llegó a un nuevo orgasmo se sentó en mi cara para darme a beber las mieles de su placer, para una vez recuperada frotar su sexo en mi pecho, en mi cuerpo hasta llegar a mi pene erecto y tallarse sobre este, mojando y disponiéndose para una cabalgada, así que tomó un condón, me dio una breve chupada, lo colocó y se ensartó la verga por el culo, de frente a mi, mostrándome su vagina, que dedeaba golosa mientras se balanceaba, disfrutando de tan deliciosa cogida.

Cuando llegó al orgasmo se quedó quieta, apretando mi verga al máximo mientras una nueva chorreada, más breve que las anteriores pero tanto o más intensa, inyectó sus ojos de lujuria y satisfacción con mis manos aferradas a sus nalgas.

Se recargó sobre mi pecho, acariciando mi cuello y dándome un beso profundo en señal de agradecimiento mientras mi pene se deslizaba fuera de ella, así permanecimos unos instantes hasta que empezó a menearse suavemente y, al contacto de sus ingles con mi verga, la buscó entre nuestros cuerpos, incorporándose sobre mi, retirando el condón y, tirándolo fuera de la cama, lo apretó con una de sus manos, masturbándome, mientras que con la otra se apoyaba en mi cadera para introducirlo lentamente, mirándome con lujuria mientras se iba metiendo mi verga, poco a poco, hasta chocar con mi cadera y darse sentones que la llevaron a un nuevo orgasmo, inclinando su pecho al mio mientras giraba para recostarse boca arriba para que la penetrara de nuevo, de un solo golpe, hasta el fondo, empujando mientras decía "Dame tu leche."

Bombee con toda mi fuerza, sabiendo que la misión era vaciarme dentro de ella, y llegado el momento ella se apretó contra mi, cerrando la pinza con sus piernas mientras mi esperma la llenaba.

Bombee un poco luego de sentir que ya había soltado todo, para sacar mi pene mientras ella se metía los dedos y los chupaba con nuestros jugos mezclados.

Al notar que un poco de leche escurría de fuera hacia ella, la cucharee con mi verga para metersela de nueva cuenta, en acto de complicidad que era el preludio del final, pues no solo volví a llevarla al orgasmo batiendo mi leche, sino que al sacar mi verga, la llevó a su boca, limpiándola mientras se dedeaba y embarraba su cuerpo.

Concluida la faena, mientras ella reposaba en la cama, me di un regaderazo rápido y, al regresar, ella ya estaba vestida, mirando a su teléfono.

Me dijo que esperara a que pasaran por ella para salir después, así que tras unos minutos de charla donde me dijo que nunca había cogido tanto y tan sucio, revisó su teléfono y me dijo que ya llegaban por ella y, tomando sus cosas me dio un beso apasionado, apuró lo que quedaba de su botella de vino de un trago diciendo que había que disimular un poco el sabor a verga que le dejé en la boca y salió.

Por la ventana, la vi subir al asiento delantero del coche que pasó por ella, dando un beso apasionado al conductor.

¿Esposo, novio, amante?, no lo sé, pero al otro día me mandó un mensaje de agradecimiento, diciendo que luego me hablaba para repetir.

Invito a parejas y damas a contactarme por medio de la página y otras vías, agregando número de whatsapp para contacto.

Saludos.

Javier.



Regístrate y conoce mas historias