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La hermana de mi EX novia

Cuando tenía 25 años, tuve una novia llamada Dania, que de nos ser por su estatura (1.62m) bien pudo haber sido una hermosa modelo. Era una chica hermosa, de piel Canela y cabello negro y rizado tipo afro, ojos color miel, esbelta con unas nalguitas hermosas y unas tetitas bien paraditas, de esas niñas que paran el tráfico. Ella vivía en Satélite, Estado de México. Éramos unos calientes, nos manoseábamos en el cine, en las funciones de la mañana, en los antros nos íbamos a los rincones oscuros y cogíamos como locos. En la cama era una fiera salvaje, gritona y con un gusto especial por ser nalgueada y sometida.

Aunque duramos poco más de un año de novios, nunca me dejó siquiera llevarla a la puerta de su casa, pues decía que sus hermanos eran judiciales, así que siempre la dejé en la esquina de su calle.

Terminamos y no supimos uno del otro por mucho tiempo; casi 3 años después, iba caminando en Lindavista y ví a una chica similar a ella, melena afro, culito parado forrado por unos jeans deliciosamente entallados, zapatillas y una blusita muy entallada, toda una hembrita que me hizo recordar a Dania, mi ex-novia; obviamente la seguí admirando su andar y en el cruce de Politécnico y Montevideo la hice mi primer intento de abordaje cuando OH SORPRESA! Era Dania, mi ex! Expresé: Dania?... ella dudó un poco y le dije: Soy Gustavo, a poco no te acuerdas de mí? Al instante, se le iluminó la cara y me tomó del brazo, me pidió que la acompañara a entregar unos papeles. Ibamos caminando alegremente, aunque la notaba mucho más extrovertida que 3 años atrás; al terminar su faena, le pregunté que en dónde estaba estacionada y me dijo que andaba en taxi, así que le ofrecí llevarla a su casa. Yo iba nerviosísimo, no sabía si abalanzarme o dejarla por la paz, total que en el camino me animé y comencé a acariciarle las piernas; ella respondió de buen modo acariciándome la mía y poco a poco iba subiendo... obviamente la erección que generó tal momento fue tremenda! Así fuimos todo el camino sin cruzar palabras solo disfrutando de nuestras caricias en el pubis por encima de la ropa. Casi al llegar a su casa le dije, o le seguimos en otro lado o te dejo como siempre en la esquina de tu casa; en ese momento comenzó a mandar mensajes de texto y me dijo: "listo, vamos a mi casa" yo casi me vine al oír esas palabras pues sabía que iba atener una tarde de sexo deliciosa!

Al entrar a su casa, comenzamos a besarnos como desenfrenados, yo estrujaba su delicioso, redondo y paradito trasero, mientras ella no paraba de acariciarme el pene; le quite la blusa y liberé sus tetas de la prisión del sostén para comenzar a lengüetearla como a ella le encantaba, desde la axila, pasando por un lado, por debajo y terminando en deliciosas chupadas y mordizcos de pezones. Le quité el pantalón y admiré la deliciosa tanga de micro triangulito que apenas y cubría su deliciosa y pequeña panochita. De inmediato la empiné en el sillón, le quité la tanga y comencé a lamerle entre las nalgas, su delicioso culo y su hermosa y depilada vaginita que estaba que escurría de excitación! Lamí, mordizqueé sus nalgas, lamí su culito, hundí mi lengua repetidas ocasiones en su deliciosa panochita pero sus gemidos, aunque después de 3 años, me parecían diferentes, no se, algo no me cuadraba. Le pedí que se sentara en el sillón para abrir ese hermoso par de piernas y poder ahora lamerla y dedearla al mismo tiempo, cuando lo hizo, tenía un lunar que no recordaba y me detuve un poco, solo que al instante ella jaló mi cabeza hacia su delicioso y depilado pubis y comencé a lamer como desenfrenado mientras hundía mis dedos en su caliente vaginita... Aunque estaba muy caliente, todavía había algo que me tenía inquieto de ella, en ese momento sentí que hacía una seña con la mano y al voltear, quedé helado ante la sorpresa... ERA DANIA, mi verdadera EX-NOVIA, que estaba parada en la puerta de la cocina con un unos cacheteros semi-transparentes y una deliciosa playerita de tirantes, con las mejillas rojas y los pezones erguidos ! YA imaginarán mi cara de idiota sin palabras!!! Ella rompió el silencio diciendo: "¿También está rica mi hermana?"... Nunca me imaginé que Dania tuviera una hermana gemela Idéntica! Ella se llama Sandra y me volteó el rostro para decirme: " Cabrón, mi hermana me calentó cientos de veces contándome como te la cogías y por fin lo puedo comprobar!". De esta manera y con mi pene más duro que nunca me puse un condón y de inmediato perfilé mi glande a la entradita deliciosa y apretada de Sandra, quien al sentirla comenzó a gemir más rápido, me detuve en la entrada y ella me gritó "YA METEMELA CABRÓN. YAAAAAAA!" introduje mi pene de un solo empellón hasta el fondo, mismo que entró como cuchillo caliente en mantequilla, pues ella estaba que escurría ante tan delicioso oral que le estaba haciendo.

Mientras esto ocurría, Dania se acercó para abrazarme por la espalda para acariciarme el pecho y besarme el cuello, al tiempo que sus manos se deslizaban hasta mi verga que estaba durísima, Sandra la tomó de la mano para que le acariciara el clítoris mientras yo la embestía, en eso Dania se retiró de mí y se montó en la cara de su hermana, ofreciéndome sus tetas y su boca; yo estaba en el paraíso! Dania tuvo un orgasmo, cortesía de la boquita golosa de Sandra, mientras que Sandra estaba consiguiendo el propio! Mi mente daba vueltas, les pedía ambas que se empinaran en el sillón para ensartarlas, por lo que las alternaba deliciosamente mientras ellas se besaban y acariciaban; deba estocadas en una, luego en la otra y mi pene estaba que no podía más, no solo de la excitación de tener a dos hermosas mujeres, sino que, además... ERAN GEMELAS!!!! 

Les pedí que me la mamaran y ambas lo hacían con una maestría que nunca más he vuelto a presenciar; una se hacía cargo de mis testículos, mientras otra lamía y chupaba mi capullo, pero cuando ambas me miraban a los ojos  agarrándome la tranca y acariciándome mis hinchados huevos, besándose y chupándome la cabeza de mi pene juntas, era una verdadera locura!. No pude aguantar mucho ante tal excitación, por lo que me vine a chorros en sus boquitas, mientras ellas se besaban y bebían de mí, dejándome limpio y limpiándose ellas con lengüetazos deliciosos.

Descansamos un poco y terminamos de desvestirnos, al verlas a ambas desnudas y acariciándose, mi pene de nuevo reaccionó transformándose de nuevo en una dura tranca dispuesta a partirlas en dos a ambas, pero eso lo contaré en otro relato.



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