Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Pareja heterosexual tradicional

Fui criada bajo un concepto conservador y educada en un ambiente machista-feminista, teniendo en cuenta lo anterior, conceptualice que en mi adultez estaría casada con un hombre con quien formaría un hogar y procrearía hijos a los cuales educaría y amaría. El amor lo demostraría limpiando la casa, haciendo las compras, haciendo de comer, lavando ropa, lavando trastes, cuidando a los hijos (ayudándoles en las tareas de la escuela, llevarlos al instituto, inscribiéndoles en cursos para mejorar su futuro) y procurando al proveedor (satisfaciendo sexualmente a mi esposo y aunque supiera que tuviera otras mujeres, no confrontarlo para seguir teniendo mi “comodidad”), así mismo, en caso de hacer falta, trabajar como “damita godin”. Todo lo antes expuesto parece muy “básico y estándar”, sin embargo cuando fui creciendo me nacieron necesidades diferentes y pensaba por mucho tiempo que estaba mal, hasta llegue al punto de auto sentenciarme un castigo “divino” por la religión.

Mi primer novio formal, con el cual tenía un vínculo emocional y además disfrutaba del sexo, a los meses me aburrió y quería tener más experiencias, o sea, serle infiel pero pensaba que todo se regresaba y no me gustaría a mí enterarme de que tuviera una buena ornamenta sobre la cabeza (ya saben, los famosos cuernos), por lo que en algún momento me sentí frustrada sexualmente por siempre ser lo mismo… Procedí a realizar a los meses la actividad de la infidelidad y fue lo máximo, saber que estaba con otros y de nuevo iba con él, obviamente sin que se enterará, eso volvió a encender el fuego de la pasión por esa persona. Paso más de un año de mis encuentros casuales con diferentes hombres y evidentemente la relación estaba súper estable, sin embargo llego ese momento de “tóxica” en mi ser… Noté a mi ex novio extraño, ya no me besaba igual, tampoco me acariciaba como me gustaba y hacia posiciones que sabía que me lastimaban (y que odiaba las hiciera), en un inicie dije: “de acuerdo, le daré gusto al cuernudo para que si me llega a descubrir alguna infidelidad, tenga excusa perfecta para justificarme”.
Pasaron los meses y pues mi ex novio y yo, no nos cuidábamos, ya que yo sabía que no me podía embarazar, para salir preñada necesito de un tratamiento de fertilidad que salen bastante caros y pues ni quiero hijos, entonces disfrutaba mucho de sentir su verga al natural y siempre terminaba dentro de mi vagina (por cierto, el cum inside son de mis fetiches top que solo práctico con pareja estable), bueno, pues comenzó a actuar muy diferente en la intimidad, lo que detono todo mi lado tóxico fue que termino en mi boca, sabiendo él que detesto a morir que hagan eso y procedí a vomitar (detesto la textura, sabor y aroma del semen), así que comenzamos a pelear cuando regrese del baño y en algún punto me dijo que me era infiel pero que yo igual… Me quede en shock y yo de, no te lo voy a negar pero por qué no me dijiste nada? , mi ex novio me respondió que a él le excitaba demasiado saber que estuviera con otros hombres y quería que se lo compartiera… entonces tratamos de ser swinger pero descubrí que a mí no me gusta compartir a mi hombre, o sea, que estuviera con otras mujeres, simplemente no podía por lo que tuvimos muchos problemas porque me decía que era injusta porque yo solamente quería tener variedad y a él no le permitía que disfrutará, así que decidí que era momento de terminar.
A los años, cuando me adentro más a explorar mi sexualidad, descubro una tribu de hombres que les son fieles a sus parejas y les brindan total apertura sexual, en muchas ocasiones hasta disfrutan que otros hombres puedan tener sexo con sus mujeres sin preservativo y pueda existir la posibilidad de un embarazo, a esos hombres no les importa de quién es el esperma que preño a su mujer, solo saben que la aman y cuidarán de ese bebé… Mi sueño dorado.
A veces me siento culpable porque recuerdo mi educación y valores con los que fui criada, sin embargo mantener una relación monógama en donde sé que mi pareja tiene “aventuras ocasionales” no me satisface, no me hace feliz, yo quiero tener un hombre que me ame y adore, día a día, sabiendo que le soy infiel y que solo le contaré de algunos amantes porque me gusta tener mis secretos, aquellos que en mi mente me hacen sentir “libre y puta”.
Aún no encuentro a esa persona especial que quiera una compañera que disfrute de su sexualidad y tenga sus aventuras, que cuide de mí y sea todo en su vida, que pueda compartir mi esencia sin pena y sin prejuicios, que podamos disfrutar tanto actividades comunes y tener esa especial interacción, en la que mis depravaciones no le resulten un insulto a ser “una mujer de bien”.



Regístrate y conoce mas historias