Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Mi aventura

Que rico es dormir cansada y sin el unos días. Serían las 2 o 3 de la madrugada quizá, era mas de la media noche, estoy segura, muerta quedé. Sentí en mi mejía sus labios tiernos, pasó por mi cuello y mi piel se erizó, mis senos ya firmes imploraban un beso o mas que eso, al final entró a ese terreno montañoso y ahí quedó por un tiempo, explorando y admirando lo que a el parecieron dos volcanes en erupción resultado de sus mordiscos y ardientes besos. Continuó con su camino cuesta a bajo, sin permitirse separar sus labios de mi deseosa piel ya humectada por lo elevado de la temperatura, deambuló por mi vientre en ese espacio entre mi ombligo  y la parte donde inicia el vello de mi triángulo del placer, yo vibraba de excitación y pedía que parara pero al mismo tiempo imploraba continuara. Nunca se detuvo, ubicado en ese espacio tan sensible, besaba mi cadera de extremo a extremo, parecía no querer terminar y yo quería detener el tiempo, ese goce no lo experimento a menudo, sus manos recias pero cálidas estrujaban mis relajados muslos y de repente  las incrustaba entre la blanca sábana y mis nalgas, abrí los ojos, pude ver su cabeza y fornida espalda, yacía en mi vientre desde hacía un buen rato, solo usaba un blanco boxer corto y  ajustado que notablemente el contenido parecía ya no caber en ese lugar, yo apenas empecé a acariciar su cabeza y cuello por la postura que mantenía, desplazó su boca aun mas abajo y sentí como llegó a esa área, mordía y aprisionaba con sus labios mi vello corto sin poder atraparlo, poco a poco percibí su lengua rozar verticalmente de abajo hacia arriba con suavidad las comisuras de mis labios, la región mas vulnerable finalmente acariciada, sentir su exhalación conseguía vibrara de placer, un hilo de humedad empezó a  discurrir por el perineo, mientras su lengua sedienta recorría mi suelo pélvico, no se permitió dejar una gota de aquel fluído que a el parecía hechizarle.

No me percaté si se deshizo de su única ropa, su boxer corto y entallado; de repente en mi cuello y senos sentí sus besos y caricias tiernas mientras algo muy duro, su miembro erecto entre mis piernas, estaba encima de mi, yo seguía con una excitación desbordada, se acomodó con ternura como preparando la embestida, sin embargo no se precipitó  y tomó su miembro viril y empezó a deslizarlo en la hendidura izquierda entre mi pierna y monte de venus, después lo hizo en la ingle  del lado derecho, parecía castigarme y con intención no querer introducirlo, no soportaba mas un solo segundo; bañada en sudor por no se cuanto tiempo, se dispuso a deslizarlo en mi resquicio divisor de mis labios cubierto del espeso fluido casi cristalino , su glande en el sube y baja frotaba mi erecto clítoris, ya estaba empapada y en ese vaivén sentía la punta de su miembro como una bellota dura que se hundía sin esfuerzo entre mis mojadas paredes vaginales, a punto del orgasmo, le imploré: penétrame, empecé a venirme, fue tan rico, excitante e intenso que desperté; no era realidad,sin embargo: la felicidad que viví ese instante incomparable, no se cambia por nada. No cabían tristezas en ese momento, decidí continuar con la aventura, mis dedos e imaginación fueron mis cómplices; recordé todo el sueño para culminar ese delicioso orgasmo.

Reparto: Ailén y un compañero del trabajo
Narrativa: Ailén



Regístrate y conoce mas historias