Historias y Relatos Swinger

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Volviendo a ser caliente 😏

Nosotros ya nos conocíamos y habíamos tenido encuentros ligeramente calientes, a mi me daba temor, pero también me despertaba el deseo y mucho, Yo ya tenia mi tiempecito sin sexo y mi cuerpo y mi todo ya ardía y pedía acción, después de un tiempo nos reencontramos en un viaje que coincidimos, estábamos en un lugar con tantos hombres que el deseo se empezó a reavivar, el queria que Yo despertara a esa ardiente mujer que siempre luchaba por mantener latente. Estaba en un mar de testosterona y mi panochita empezaba a sentirse muy mojada  y con ganas de pasar una buena noche despierta y dejando que sucedieran las cosas. Para darme valor ya en el hotel, visite su habitación y me tome mis copitas de ron y Coca-Cola, las cubas serían mi motor de empuje. Y aunque me sentía un poquito mareada mis deseo se empezaron a sentir y sus miradas y caricias empezaron a encender mis ganas. Empezamos en la regadera, la cercanía de su cuerpo y su pene rozando mis caderas y nalgas dejaban sentir su tamaño y ganas. Y mejor nos pasamos corriendo a la cama, Yo un poco torpe pero la calentura entre mis piernas me exigían que le pidiera más acción y caricias. El en su experiencia y deseando que abandonara la coraza que levantaba, empezó a regalarme sus caricias primero empezó con mis senos chupando mis pezones redondos y grandes haciéndolos crecer y endurecer de la rica sensación de su succión,  y mi panochita caliente y mojada cada vez más. Ouch! Eso cada vez era más delicioso, excitante y caliente. Y el hecho de pensar que hubiese quien nos estuviera imaginando juntos, desnudos y muy cachondos, me hacía sentir el deseo de mas.

Él puso mis piernas en sus hombros y con sus expertas manos me empezó a recetar unas dedeadas de esas que hacen sentir  que el calor sube y enciende todo el cuerpo, me daba unas mamadas en los pezones que me retorcía del placer. Y la que por siempre había sido una muda en la cama, empezó a gemir y a retorcerce de placer como no lo hacía nunca, sentía mi mente un poco nebulosa por el alcohol, pero el placer que sentía en esos momentos me llevaba a zonas de placer que mi cuerpo exigía que aumentaran cada vez mas. Su lengua era deliciosa en mi entrepierna, lamia y succionaba con su boca, esas lamidas que de pensarlas me hacen chorrear de nuevo. Creo que en todo el hotel se debió haber escuchado mis gemidos de placer, si hubiera estado sobria tal vez lo hubiese reprimido, pero agradezco eso por que me permitió llegar a altos niveles de placer aún cuando eran solo caricias, mamadas y expresiones fue tan  delicioso, que ayudaron a que mi orgasmo llegará, después de ser aplazado todo lo más que pude, para disfrutar de la excitacion, los gemidos y su cara y lengua calientes entre mis piernas. El trajo a la superficie la cachondes y la excitación que mantenía reprimidas durante tanto tiempo, lo bueno es que hubo una segunda ronda, si les gusta mi historia, tal vez me anime a contar la segunda parte. 😉



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