historias reales de nuestros usuarios
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Nosotros ya nos conocíamos y habíamos tenido encuentros ligeramente calientes, a mi me daba temor, pero también me despertaba el deseo y mucho, Yo ya tenia mi tiempecito sin sexo y mi cuerpo y mi todo ya ardía y pedía acción, después de un tiempo nos reencontramos en un viaje que coincidimos, estábamos en un lugar con tantos hombres que el deseo se empezó a reavivar, el queria que Yo despertara a esa ardiente mujer que siempre luchaba por mantener latente. Estaba en un mar de testosterona y mi panochita empezaba a sentirse muy mojada y con ganas de pasar una buena noche despierta y dejando que sucedieran las cosas. Para darme valor ya en el hotel, visite su habitación y me tome mis copitas de ron y Coca-Cola, las cubas serían mi motor de empuje. Y aunque me sentía un poquito mareada mis deseo se empezaron a sentir y sus miradas y caricias empezaron a encender mis ganas. Empezamos en la regadera, la cercanía de su cuerpo y su pene rozando mis caderas y nalgas dejaban sentir su tamaño y ganas. Y mejor nos pasamos corriendo a la cama, Yo un poco torpe pero la calentura entre mis piernas me exigían que le pidiera más acción y caricias. El en su experiencia y deseando que abandonara la coraza que levantaba, empezó a regalarme sus caricias primero empezó con mis senos chupando mis pezones redondos y grandes haciéndolos crecer y endurecer de la rica sensación de su succión, y mi panochita caliente y mojada cada vez más. Ouch! Eso cada vez era más delicioso, excitante y caliente. Y el hecho de pensar que hubiese quien nos estuviera imaginando juntos, desnudos y muy cachondos, me hacía sentir el deseo de mas.