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UNA NUEVA VARIEDAD

Me contactó una pareja buscando una experiencia cuckold que me comentaban sería diferente a lo que conocía y, efectivamente, lo sería, ya que al ponernos de acuerdo con los detalles previos, el marido, voyeur aunque abierto a participar, cuenta con la característica especial de sufrir una parálisis incapacitante en sus piernas.

Al llegar al hotel, ella esperaba en el lobby, una morena flaquita, hermosa, de ésas que son pura candela, ya que no sólo es esbelta en su figura, sino con la proporción adecuada para resaltar sus nalgas y pechos en juego pleno con su vestido blanco de una sola pieza, complementado con medias, tacones, liguero y una tanga que se notaba apenas suficiente para cubrir lo necesario.

Nos saludamos con relativa familiaridad y nos dirigimos al elevador, donde al subir ella se repegó a mi para frotarse sobre mi cuerpo y sentir mi bulto, el cual debió hacerse notorio al momento de verla por primera vez.

Cachondeamos levemente, tocándonos levemente mientras llegábamos al piso indicado y de ahí dirigirnos a la habitación que esperaba por una sesión de sexo como pocas he tenido.

Al cerrar la puerta, ella se detuvo al filo de la cama, invitándome a seguir con el juego previo, lo cual no resistí y me coloqué detrás de ella, tomando su cintura para repegarla sobre mi verga y recorrer con mis manos sus piernas y pechos, entregándose ella al placer de saberse segura y en plena complicidad.

De a poco su vestido fue subiendo mientras mi mano hurgaba en su entrepierna, mientras con la otra descubría sus pechos, sin mayor pudor que el de seguir sus movimientos de cadera, tallándose contra mi verga.

Pasados algunos instantes, la giré y ella aprovechó para dejar caer su prenda, y mientras la soltaba de sus piernas, me iba levantando la camiseta hasta quitarla, siguiendo con mi cinturón y pantalón, dejando el bóxer puesto para frotar mi verga sobre la tela para liberarla y llevarla de inmediato a su boca, recorriendo con su lengua hasta los huevos y así subir y bajar hasta ensalivarla toda y llevarla a su boca.

"Me encanta mamar verga, una verga dura y gruesa, así como ésta", terminando de quitar mi pantalón y bóxer, recorriendo con su cuerpo hasta las tetas y luego volviendo a chupar.

Se incorporó de nuevo, tallando mi verga en su sexo, sobre su tanga, jugando con ella, haciendo a un lado la tela para humedecerme con sus labios vaginales, estábamos teniendo un rico faje cuando llamaron a la puerta, su esposo, obviamente.

Ella tomó las llaves de la cama y las colocó en el tocador, instante que aproveché para acomodar mi ropa y colocarla al otro lado del tocador, yendo ella a abrir la puerta, entrando su marido en su silla de ruedas, cerrando tras de sí, pidiendo los excusara mientras se lavaba las manos.

Así lo hicieron y yo esperé recargado en el tocador, de espaldas al espejo.

Salieron y ella lo acomodó en sus silla a un costado de la cama, mientras subía en ésta, colocándose a gatas frente a mí, ya a los pies de la cama, con mi verga dispuesta a continuar dónde nos habíamos quedado, con la salvedad de que ella me mamaba mientras él acariciaba su culo y piernas.

En algún momento, ella se colocó en cuclillas frente a mí, en ángulo para que él viera como acariciaba mi verga y la chupaba para ahora frotar su sexo desnudo en ésta luego de que le fuera retirada su tanga, que su marido sostenía, a veces inhalando la humedad que de la prenda desprendía.

La recosté para chupar su concha, mientras ella aprovechaba para acariciar al caballero y meter el rostro entre sus piernas, mientras con dedos y lengua me ocupaba de su placer, llevándola al orgasmo.

Así, levanté sus piernas y le dije que no se preocupara, que aún no se la iba a meter, colocando mi verga sobre su panocha mojada, tallando mi piel sobre ésta por algunos minutos que hicieron efecto en ella, mojando y lubricando mi verga, por lo que, con toda seguridad, froté la cabeza del pene en su clitoris y labios vaginales, percibiendo como la excitación crecía entre los tres, pues el caballero no perdía detalle de lo que sucedía.

Me separé para tomar un condón, situación que ella aprovechó para hundir su cara en las piernas de su marido y darle una chupada, dejando su culo al aire, el cual lamí mientras ellos se acomodaban, con ella sobre de él, y una vez en posición, se frotó sobre de él, deteniéndome a contemplar la escena de tan hermosa hembra complaciendo a su hombre, para luego acercarme y tallar mi pene entre sus nalgas, cosa que pareció excitarles sobremanera, pues ella se contoneaba con fuerza sobre él.

Tras unos segundos, bajó las piernas, haciendo espacio ofreciendo su culo, me dijo que me pusiera el condón y se la metiera mientras se besaban apasionadamente.

Así lo hice y, aprovechando la humedad, se la dejé ir de un golpe en la vagina, para bombear con fuerza mientras ella gemía salvajemente.

Luego de una serie de ruidosos orgasmos ella se incorporó y se pegó a mi, sosteniéndola al percibir el temblor en sus piernas. para una vez que cobró aire, colocarla sobre la cama, boca arriba, para penetrarla primero de misionero y, conforme el acoplamiento se daba, intercambiar la posición de sus extremidades sobre mis hombros, luego juntarlas sobre uno, pasarlas al otro y entonces dejar su pié izquierdo sobre mi hombro izquierdo, asegurándome de que el caballero tuviera perfecta visión de como me cogía a su mujercita, trastornada en puta con cada golpe de nuestras pelvis.

Un nuevo orgasmo la sacudió, más fuerte y ruidoso que los anteriores, el cual no fue motivo para bajar el ritmo sino todo lo contrario, y una vez pasado éste, nos recostamos en la cama a reposar unos minutos con una charla más que trivial respecto a lo bien que la estábamos pasando.

Mientras esto sucedía, frotaba mi verga con el condón aún puesto, el cual ella retiró en algún momento para, una vez que se sintió recuperada, empezar a mamar mientras el le daba dedo y chupaba culo y vagina, a la vez que le ponía lubricante para favorecer lo que vendría después.

Ella se montó sobre mí y nos recorrimos hacia la orilla, mientras ella frotaba mi verga con su puchita húmeda y palpitante para, en algún momento, montarse en ésta, clavándose y dando sentones deliciosos, mientras él seguía sobando sus nalgas y culo.

Tras un nuevo orgasmo en el que sentía como quería exprimir mi verga, se dio vuelta para metersela por el culo y seguir con sus sentones para, de a poco, estirarse y tenderse sobre mi pecho, abriendo las piernas para que el hombre le diera dedo y, así, llevarla a estallar en un potente squirt que salpicó todo mientras sus jugos escurrían sobre mis huevos.

La recosté boca arriba y, tras penetrarla, ya no me ocupé de qué tanto viera el marido, sino que me ocupé de mi propio placer, intercambiando posiciones hasta que, tras varios orgasmos y un nuevo salpicón le pregunté dónde los quería, indicándome que en la pucha, adentro.

Miré al caballero quien, con una sonrisa de complicidad solo asintió, dejándome terminar mi labor, mientras descargaba toda mi leche dentro de tan generosa putita.

Al separarme, luego de batirme en mi leche por unos minutos, me tomó de la mano y me limpió la verga con su lengua para soltarme, una vez terminada su labor, relajándose y cerrando los ojos, por lo que, sabiendo terminada la sesión, me fui al baño a asearme, dejándolos unos minutos mientras me daba un regaderazo rápido, saliendo del baño para encontrarlos besándose mientras él le metía los dedos en vagina y culo.

Ellos estaban en lo suyo y, apenas me vestí, me despedí de lejos, haciendo ella una señal de "bye" con su mano izquierda sobre el hombro de su esposo.

Salí del hotel algo fatigado pero satisfecho, meditando que, efectivamente, fue una experiencia diferente.

Parejas y damas que deseen contactarme, pueden dejarme un mensaje con número de whatsapp para comunicarme a la brevedad.



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