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Historias y Relatos Swinger
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El comienzo de la historia
A los pocos días de haber concretado la puesta en marcha del proyecto, quede sorprendido cuando me enteré que la empresa a la que "la Ingeniero" representaba la asigno para darnos seguimiento. Eso significaba que nos veríamos frecuentemente. Resignado la di de alta en mis contactos del celular y cual fue mi sorpresa que el SMS recibido días antes era del numero de Yani. - Mira pues, comente, se nos concedió volvernos a ver-. Ella solo sonrio.
En el transcurso de la mañana y en plena jornada laboral, de pronto Yani se sentó en una silla que estaba cerca de ella e hizo un gesto de angustia, como si le faltara el aire, obvio que yo alarmado pregunte -¿Qué pasa, quieres que llame a alguien, te puedo ayudar en algo?- Ella respondió respirando agitada -ah, disculpa no es necesario ¡que pena! Es este aire de la oficina está muy encerrado-. Al parecer solo se había sofocado un poco y es que efectivamente era una especie de bunker con equipo de computo y poco mobiliario. Con un semblante más bien apenado, me pidió que por favor cerrara la puerta pero que me quedara con ella, que solamente se tomaría un respiro. Me rogó que la disculpara y que le permitiera recostarse un poco sobre uno de los escritorios.
Yani es bajita, de carne firme y cabello rubio. Yo aun desconcertado con todo eso que acababa de pasar, me senté en una silla cerca y solo la mire recostada, de pronto dijo ella -¿Te pido un favor, podrías ayudarme a desabrochar?- y señalo con el pulgar su espalda. Tenia puesto un vestido azul rey con un cierre largo de esos que van desde el cuello hasta la cadera. En ese momento, algo dentro de mí hizo CLIC, me puse de pie a un costado del escritorio al mismo tiempo que comencé a recorrer el cierre sobre su espalda y dije. -¿Me permites?- y desabroche su bra también -para que respires mejor- le dije y pase mi mano suavemente sobre la piel de su espalda, noté que Yani solo suspiro profundamente y cerro los ojos.
Parado junto al escritorio, haciendo la función de camilla, con Yani recostada de lado y con mi mano derecha acariciando su espalda, mi mano izquierda se posó sobre su cadera y apreté suave, al ver que la reacción de fue otro suspiro, recorrí un poco la mano para posarla sobre el muslo, por encima del vestido con movimientos de ida y vuelta, fui buscando el borde de ese vestido azul de textura rugosa, que permitía dibujar la silueta de ese cuerpo caliente. Mi mano entonces subió un poco el vestido, buscando sentir la suavidad de sus medias, pero al subir un poco mas la tela, descubrí sorprendido que en realidad Yani portaba un discreto liguero que sostenía las medias y al mismo tiempo permitía sentir la suave y blanca piel de Yani.
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