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Fanática de los huevos

Que tal, les quiero compartir una experiencia muy particular que me ocurrió hace un tiempo con una chica hermosa que se llama Vane. A Vane la conocí en una fiesta y nunca pensé que termináramos teniendo sexo como el que tuvimos, pues teníamos amplia diferencia de edades y además se veía muy seria, pero el hecho es que no era nada creida y nos caimos bien, platicamos y después se dio la oportunidad de salir, y pues una cosa llevó a la otra. Para tener unos 25 se notaba que era experimentada, y chupaba el pene como una experta, mientras hacia un juego de labios, lengua y saliva que solo de acordarme me prende. El hecho es que la segunda vez que tuvimos sexo sucedió que mientras yo descansaba boca arriba aun con sudor y desnudo, Vane descansaba su cabeza en mi pecho, su mirada fija en mis genitales y con su mano derecha me sobaba con delicadeza el pene, mientras yo estaba distraído con el olor de su cabello y la sensación de su piel suave, tras un breve pausa me dijo: “oye me encantan los huevos, puedo?”, “claro Vane” le dije, y entonces su interés se centró literalmente en jugar con mis testículos que por efecto del calor estaban bastante relajados, tomando uno, luego otro, luego ambos, moviéndolos como si de pelotas antiestrés se tratara. Así estuvo un buen rato y esa vez ya no hicimos más, pues se tenía que ir a su negocio. Luego de ese evento noté más su fijación a esa parte de mi cuerpo, puesto que además, cuando me hacía sexo oral siempre comenzaba lamiéndolos y metiéndose a la boca uno y otro de mis huevos, y cuando la tomaba de perrito, abriendo sus deliciosas nalgas, me decía que le gustaba sentir como chocaban y chocaban. Total que cada vez nos teníamos más confianza y una de las últimas veces que quedamos, antes de vernos yo iba maquinando una idea de la que después casi me arrepiento, me dije “si le encantan los huevos voy a hacer que los goce…”, así que desde antes de desnudarnos llevé su mano a mi pantalón y encima de la ropa hice que me los acariciara un rato, después deje que arrodillada los saboreara oralmente, luego la acosté boca arriba, y después de calentarla un rato chupando su cuello y sus pezones, la moví dejando su linda cabeza cerca de la esquina de la cama, en esa posición le pasé los testículos por toda la cara, mientras ella sacaba la lengua buscándolos. Sé que esto la excitó mucho por el grado de humedad que encontré en su vulva, así que sin perder tiempo me la empecé a coger de misionero. Cuando cambiamos de cuchara y notando cada vez más su excitación, se la metí al fondo e hice una pausa, para volver a llevar su mano linda y delicada a mis testículos mientras cerca del oído le decía “son tuyos Vane, gózalos”, y ella solo me respondía suspirando “que rico”, y yo pensando mi plan funciona, je. Pronto me pidió que cambiáramos de perrito, y mientras le metía el pene al fondo me los agarró, pero ya no con delicadeza, pudiera decirse que me pescó de ahí para dirigirme, jalando y empujando como me la tenía que coger, cosa que al principio me prendió muchísimo… hasta que comencé a sentir un leve dolor debido a que me empezó a apretar más, mientras jalaba gritando “métemelos, méteme tus huevos”. Unos segundos después sentí sus contracciones orgásmicas y me vine yo igual en un orgasmo intenso mezcla de dolor y placer y agradeciendo que esa vez Vane no se había arreglado las uñas. No me gustó quedar adolorido de esa parte del cuerpo, por eso las siguientes veces le pedía más delicadeza, pues nunca dejó de pedirme gozar y hacer suyos mi par de testículos. Dejé de ver a Vane pronto pues empezó a tener un noviazgo formal, no se si fue lo mejor para mi integridad…



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