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Historias y Relatos Swinger
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Explorando mi lado bi
Esto del mundo SW me llegó súbitamente y quizá como a muchas chicas, el miedito se convirtió en curiosidad y luego en una necesidad de continuar explorando mi sexualidad haciendo realidad aquellas fantasía que ni siquiera sabía que tenía.
Fredy había tenido una aventurilla con una amiga del trabajo de la que me estaba poniendo al corriente, cuando me dijo que esa amiga a quien llamaremos Lucy le agradaba la idea de conocerme. La verdad no me lo esperaba pero de inmediato me calentó y le empecé a pedir que me la describiera con lujo de detalles, así que prefirió darme su número para que yo misma se los pidiera.
Total que Lucy y yo acordamos vernos los tres una noche, pasé por Fredy y Lucy a su trabajo y luego de unos traguitos comenzamos con los juegos, ya saben para romper el hielo cuando de pronto Lucy se desnudó y nos dijo, “bueno a lo que venimos”, Fredy y yo la seguimos, nos desnudamos y nos metimos a la alberca. Fredy se sentó en la orilla y entonces empezó Lucy a mamarle tan delicioso que eso me puso verdaderamente caliente y entonces ya éramos las dos heciéndole tremendo oral y fue cuando Fredy tomándonos a cada una por la cabeza, acercó nuestros rostros y la besé.
Los labios carnosos y calientes de Lucy me llevaron al deseo, seguí besándola con mayor pasión e intensidad, besé su cuello, sus enromes y redondos pechos y cuando me di cuenta ya estábamos en la cama. Me deslicé delicadamente por su torso hasta llegar al valle. Estábamos totalmente mojadas, no lo pensé más y mi lengua empezó a dibujar lentos y cálidos círculos al rededor de su clítoris mientras Fredy se hundía en mi ardiente vagina y así los tres estábamos literalmente conectados.
No encuentro las palabras para describirles lo excitada y feliz de ese momento. Me sentía en mi propia película porno (que dicho sea de paso me encanta el porno) Lucy resultó multiorgásmica y se vino una y otra vez en mi rostro, al mismo tiempo que gemía y me pedía que no parara.
A la mañana siguiente Fredy nos dijo que nos olvidamos de él porque Lucy y yo no nos dejábamos de besar y acariciar. La relación se hizo intensa al grado que empezamos a salir los tres y yo la presentaba como mi novia. Ya se imaginarán la sorpresa de las personas cuando llegábamos a los bares y nos veían a los tres intercambiando besos.
Lucy se fue pero nos dejó la experiencia que aquí les he contado y que a mí me prende cada vez que la recuerdo.
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