historias reales de nuestros usuarios
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
Conocimos a un amigo en un chat swinger, platicamos con él
un tiempo, como lo hemos hecho tantas veces, solo que en esta ocasión hubo
cierta empatía, así que decidimos salir a cenar con él, unos días después, a un
restaurante cercano; cuando llegamos, ya
nos estaba esperando, y en la cena fue muy atento y de buena conversación, no
solo tratando temas del ambiente sino con buena y amena plática en general. Al
final se retiró de la mesa unos segundos para que Isa y yo pudiéramos hablar
entre nosotros, esa fue la primera vez que Isa acepta ir a un hotel el mismo
día de la primera cita, así que yo sabía que nos esperaba algo bueno.
Ya en el hotel primero ella estaba muy tímida y no se
animaba, así que les propuse que el invitado le bailara a Isa como si fuera un
stripper, él de inmediato puso música en su celular, Isa se sorprendió un poco
pero en cuanto el chavo empezó, me miró con una sonrisa de oreja a oreja … pero
se mantenía sólo viendo, hasta que el chico la tomó de las manos y se recorrió
el cuerpo con las manos de Isa, después la soltaba y ella ya lo seguía tocando.
Ella se iba interesando poco a poco, no es que no le guste
el sexo, pero le da pena. Así siguieron un buen rato hasta que él quedó casi
desnudo frente a ella.
Ella ya no le quitaba la vista de encima a la trusa del
chico, lo miraba fijamente, se olvidó de mí por un instante y él le dió el
gusto de quedarse frente a ella, a la altura de su cara, sin moverse, con las
manos en la espalda y balanceándose lentamente, pero con una tremenda erección.
Hasta que ella no aguantó la curiosidad y se asomó a ver que
encontraba, le fue retirando esa última pieza poco a poco mientras seguía
sonriendo e interesada pero no lo tocaba, solo lo veía, así que él nuevamente
la tomo de las manos y las llevó hacia su verga, ella no se opuso, y empezó a
masturbarlo con suavidad y así estuvo disfrutando de eso un tiempo.
Era muy excitante ver cómo iba avanzando poco a poco.
Le tomaba la verga con mucha suavidad, con ambas manos, una
abajo, sosteniendo sus testículos y acariciándolos, y otra arriba, atrapando su
pene y moviéndola de arriba abajo, a solo unos centímetros de su cara y sin
quitarle la vista, yo podía ver cómo disfrutaba Isa y cómo se saboreaba el
momento, mojando sus labios que estaban tan cerca del miembro de Joel.
Yo esperaba que en cualquier momento se lo llevara a su
boca, parecía inminente, era envidiable ver con qué ternura lo trataba y con
cuanta suavidad seguía masturbándolo como si todo el mundo se redujera a sólo
las manos de Isa y el miembro erecto de un Joel que no podía más de la
excitación y a pesar de eso se mantenía totalmente respetuoso de los deseos de
Isa.
No ocurrió, él se dió la vuelta, y ella le veia ahora las
nalgas, que le quedaban también a la altura de la cara de forma que Isa lo
podía observar a sus anchas ya sin reparos, hasta que él se sentó sobre ella,
de espaldas, así que Isa aprovechó para rodearlo con sus brazos y tomar
nuevamente su pene para seguir acariciándolo.
En ese momento volteó a verme mientras seguía sosteniendo la
verga de Joel, y me mostró una enorme sonrisa de satisfacción.
El juego apenas empezaba.
Yo estaba sentado en la cama, disfrutando el espectáculo,
pero entonces les pedí que se levantaran, lo puse a él recargado en el tocador de
frente a mí y luego a ella de espaldas a él, entre los dos, pegada y de forma
que sintiera su verga en sus nalguitas, aproveche para empezar a desvestirla
quitándole su falda y quedo solo en blusa y medias, parada con su escultural
cuerpo frente a mí y sintiendo y disfrutando el contacto con el cuerpo desnudo
de Joel, tocándole las piernas muy concentrada, con los ojos cerrados mientras
lo sentía duro recorriéndola por detrás.
Joel estaba a mil, después de un rato Isa se volteó y empezó
a acariciarle el pene nuevamente, hasta que él le dijo algo así como cuando
quieras puedo terminar, pero al escucharlo Isa bajó la intensidad de sus
caricias … quería seguir disfrutando del encuentro.
Entonces les pedí que nos acostáramos los tres en la cama, Isa
quedó en medio y empezamos a desvestirla entre los dos, conforme le íbamos
quitando la ropa la acariciábamos, yo le subí su blusa y le pedí al chavo que
acariciara sus senos, mientras yo hacía lo mismo del otro lado, ella se retorcía
de placer al sentir cuatro manos en su cuerpo y dos lenguas recorriéndola y
besándola por todas partes, así la fuimos acariciando y desnudando mientras
ella se movía de un lado a otro, nerviosa y superexcitada, cada vez más.
La despojamos de su blusa primero, de su bra y de sus
medias, todo de la misma forma, despacio y sin dejar de acariciarla, de vez en
cuando tocábamos su vagina, como sin querer, rozándola, a veces Joel, a veces
yo, e Isa respondía arqueando su cuerpo de forma deliciosa, hasta que en un
momento dado decidí ya retirar también su tanguita negra, dejándola totalmente
desnuda en medio de los dos.
Hasta ese momento reparé en que yo seguía vestido, así que
me detuve un poco para también desvestirme mientras Joel seguía acariciando a
una Isa ya irreconocible, ella es muy tímida, pero para entonces el placer se
desbordaba por todo su cuerpo.
Me recosté nuevamente a su lado para seguir acariciándola y
le sugerí que nos tomara a ambos, un pene en cada mano, hasta entonces yo iba
sugiriendo cada movimiento, pensando que ella nos detendría en cualquier
momento, pero no fue así, ella más tardó en escucharme pedirle que tomara la
verga de Joel que en agarrarlo, pero a pesar de su excitación, lo hizo con
delicadeza, sabiendo que nos tenía al borde de la eyaculación.
Después le pedí a Isa
que se pusiera boca abajo en medio de los dos, y le pedí al chico que se
colocara sobre ella para hacerla sentir su verga en su espalda, como antes
cuando estaban de pié, pero ahora ya desnuda, ambos accedieron y eso hicieron,
ella se volteó y en cuanto sintió el pene duro en su espalda puso una gran
sonrisa ya no pícara y divertida, sino de franco placer, lo que la hizo morirse
de pena conmigo, así que ocultó su cara entre sus manos, pero no era
suficiente, literalmente, no podía cubrir su excitación con sus manos.
Joel la empezó a recorrer de arriba a abajo, despacio, poco
a poco, mientras ella se quedaba quietecita, dejándose querer, yo acariciaba su
espalda y sus piernas para darle seguridad
y confianza, el chavo bajaba cada vez más por su espalda y luego volvía
a subir y así hasta que necesariamente llegó a sus nalguitas y le restregaba su
verga, con suavidad pero con firmeza, por sus nalguitas ricas y paraditas,
hasta que en un momento dado, la introdujo por enmedio de sus pompis, haciéndola
dar un pequeño respingo y un suspirito.
Otra vez pensé que ahí se acababa, pero ella siguió sin
moverse, así que él hundía su verga entre sus nalgas cada vez más, y era obvio
que ya alcanzaba a tocar su vagina con la punta de su verga. Seguía dándole
así, con suavidad pero profundamente, ya no se alcanzaba a ver su verga desde
donde yo estaba, así que a pesar de la excitación decidí pedirle que se
detuviera un poco y darle un condón, diciéndole en voz alta: ponte esto, por si
las dudas, lo que generó una pequeña pausa.
Isa se mantuvo igual, quietecita, esperando a que el chico
se pusiera el preservativo y se relajó un poco, lo que consideré ya como su
aprobación para continuar, así que seguimos, Joel subía y bajaba, perdiendo su
verga entre las hermosas pompis de mi esposa, cada vez más profundo mientras yo
observaba de cerca y seguía tocando la espalda de Isa. En un momento dado Joel me
volteó a ver, pidiendo autorización para dar la estocada final, a lo que yo
accedí con la cabeza al ver la postura y la actitud de Isa, expectante y aun
con una sonrisa en el rostro, que seguía intentando ocultarme.
En ese momento Joel hizo un movimiento más profundo,
alcanzando ya a penetrar un poco a Isa, a pesar de que la postura y el ángulo no
eran muy favorables, pero en ese momento escuchamos un leve quejido de isa, el
movimiento le había dolido un poco, así que nos detuvimos, pensando que ella se
levantaría y terminaría todo.
Pero una vez mas no fue así, ella sólo se acomodó
ligeramente y permitió que el chico hiciera un intento más, lo que me
sorprendió mucho, pero ya estando ahí era necesario continuar para
satisfacerla, así que nuevamente le pedí a Joel que continuara,
desgraciadamente al hacer de nuevo el intento, volvió a suceder lo mismo, un
leve quejido de Isa terminó el encuentro con el chico, pero no la noche para
nosotros.
Nos despedimos de Joel y regresamos a la casa, ya era de
madrugada así que llegamos rápido, en cuanto entramos Isa se dirigió a la
recámara, caminando muy rápido y dejándome atrás, al entrar la ví junto a la
cama quitándose la ropa rápidamente, y se acostó boca arriba mirándome a los
ojos, abrió las piernas y me jaló hacia ella con desesperación.
Seguía increíblemente excitada, su vagina estaba totalmente
dilatada, y ya no tenía paciencia, exigía que la penetrara de inmediato, así
que ya no hubo espacio para juegos sino que fui directamente sobre ella, casi
al instante en que la penetré sentí cómo su cuerpo se estremeció de placer,
liberando toda la excitación acumulada y viniéndose en un orgasmo al mismo tiempo
que gritaba y gritaba fuertísimo, cosa que ella normalmente no hace.
Terminó su larguísimo orgasmo y me quedé ahí acostado junto
a ella, para después de unos minutos volver a empezar, pero ahora ya más
suavemente, con más calma, hasta que los dos terminamos juntos, también muy
intensamente, pero disfrutando más, y al terminar nos quedamos dormidos
abrazados los dos, como a ella le gusta, tan tierna y tímida como siempre.