Historias y Relatos Swinger

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Entre amigos

Hace ya 12 años que nos decidimos a  ser swingers como parte de nuestro disfrute y fantasías sensuales, aunque no hemos tenido muchos encuentros aún, los que hemos tenido han sido muy gratos placenteros y reveladores sacando nuestro fuego interior, queremos compartirles las memorias de uno de esos momentos.

Hace algunos años en un trabajo en el que colabore e hice una gran amistad con mi amiga C ella en aquel entonces estaba soltera y un servidor con escasos 2 años de matrimonio tuvimos que viajar por trabajo a un Congreso, después de un dia ajetreado fuimos a un bar para relajarnos y sacar el estrés pues al siguiente día, una jornada muy demandante nos esperaba y teniamos que regresar al hotel para continuar con las presentaciones asi que pedimos una botana y bebidas para llevar para seguir conviviendo mientras sacabamos el compromiso laboral y realmente nos aplicamos porque terminamos y nos pusimos a platicar algunos que no que querian desvelarse se retiraron a sus habitaciones para dormir y sólo quedamos mis amigas C y E poco a poco la platica subió de tono y empezamos a hablar de sexo, de lugares favoritos, de cosas posiciones, de parejas sexuales y entre la plática les compartí que mi esposa y yo eramos swinger, ambas se llenaron pronto de curiosidad les platique de las experiencias que teníamos hasta ese momento de lo excitante que resulta intercambiar pareja, despues de muchas preguntas, mejillas sonrojadas y pupilas dilatadas dejamos la plática me despedí y en tono travieso les dije bueno chicas me voy a dormir o terminaremos haciendo un trío y despues no vamos a querer salir de la cama, ambas se miraron con unas risas nerviosas, talvez por el alcohol (eso pense en ese momento) C me dijo pues no estaría mal probar, sí verdad? Pero mañana me toca exponer a mi primero - le respondí mientras me retiraba a mi habitación.
La vida nos llevó por rumbos distintos a mi me llevo a otra ciudad y a pesar de que no trabajamos juntos manteniamos el contacto y la amistad. C ya tenía ya tenía un par de años de casada con el señor C, una noche recibí un mensaje de C saludandome y sin mas se animo diciéndome te gustaría que hagamos un intercambio de parejas? Me sorprendí le dije que estaría bien que si ya tenía idea de que se trataba yo le conté a mi esposa y pues dijo es cosa de probar, despues de esos mensajes nos citamos en un bar era una cita de amigos la diferencia es llevábamos la intención de swducirnos mutuamente, tomamos un par de tragos poniendonos al día mi esposa llevaba un vestido blanco con negro hermoso al caminar se podia ver el moñito de la tanga que se puso para ese día el señor C abriría un exquisito regalo, pedimos la cuenta mi esposa y el señor C pláticaban mientras el valet traía nuestros autos enseguida llego mi auto primero y el de ellos enseguida y mi esposa con una mirada me indico que ella se iba en el otro auto antes de subirse se empezaron a besar, el juego había iniciado. En el camino platicabamos C y yo nos tomamos de las manos y estaban frías, ella llevo mi mano a su entrepierna enseguida senti su calor su humedad los pantalones ajustados el suave tacto, mientras tanto en el otro auto la adrenalina les provocaba nervios cual adolescentes, en cada semáforo rojo que había los besos y caricias no faltaban la falda corta permitía que las manos del señor C recorrieran las suaves piernas y la ingle de Alonsa el mas ligero tacto provocaba estremecimiento era urgente llegar al hotel. Ambos autos ingresaron al estacionamiento cada pareja pidio su habitación pero la ansiedad y el deseo apremiaban, llegando en el elevador nos despedimos de beso de nuestras respectivas parejas, era el momento, al cruzar la puerta la saliva los fluidos los besos las uñas arañando la espalda, era la definición del clímax. C y yo entramos a la habitación en cierto modo era una situación incómoda porque siempre nos vimos como compañeros de trabajo estábamos entrando en terreno desconocido, ella puso su bolsa sobre el Buró y se dirijio hacia un sillón tantra y me pregunto como si no lo conociera y como para que sirve esto mientras se quito su blazer enseguida nos besamos y empezamos a intercambiar caricias poco a poco fuimos despojandonos de la ropa, empezamos en la cama subí sus piernas a mis hombros necesitaba sentirme dentro de ella despues nos montamos en el sillón haciendonos oral mutuamente realmente estabamos disfrutando mucho ella decidio montarse sobre mí fue algo intenso los besos de ella se convirtieron en mordidas gritamos y jadeamos, sus pechos eran enormes y firmes al tacto dulces pezones grandes, fue excelente terminamos y descansamos un poco antes de iniciar de nuevo el tiempo transcurrió con un ritmo perfecto nos recorrimos todo lo que debiamos, de pronto recordé que nuestras parejas estaban a unas habitaciones de la nuestra y me empecé a preguntar si alguno de los gemidos que se escuchaban eran de mi esposa, le pedi a C que me acompañara a buscarlos era momento de experimentar ver a nuestras parejas hacerlo y hacerlo frente a ellos...



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