historias reales de nuestros usuarios
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
Fuimos mi esposa y yo a un evento swinger (debo de decir que un poco nerviosos) a una casa muy conocida dentro del ambiente.
Todo comenzó con el espectáculo habitual y el ambiente se calentó poco a poco.
Al principio fue el show lo que nos llamó la atención y comenzamos por beber unas copas y besarnos delante de muchas parejas, que en ese momento ya estaban cogiendo.
A mi esposa solo le había quitado la falda y su tanga; y yo solo tenía la verga de fuera.
De repente y sin esperarlo, se nos acerca una pareja muy joven y parándose enfrente de nosotros nos hacen la pregunta: ¿Podemos interactuar con ustedes?
Ellos dos estaban completamente desnudos. (Los llamaré Jesy y Fred para ocultar su identidad).
Mi esposa y yo nos miramos desconcertados, pero al unísono respondimos: "Sí".
Justo después, esa pareja de jóvenes nos llevaron al cuarto obscuro del fondo donde hay una cama grande.
En un momento estos jóvenes nos desnudaron a ambos con una habilidad asombrosa.
Lo primero que hicimos fue intercambiar pareja.
Fred tomó a mi esposa, la recostó sobre la cama y abriendo sus piernas le metió su verga, que ya de por sí, la tenía erecta y muy grande.
Jesy tomó mi pene y comenzó a hacerme una mamada riquísima, mientras yo era testigo de la embestida brutal que le estaba dando Fred a mi esposa.
Después de ponerme un condón, comencé a penetrar a Jesy: primero de perrito y después de misionero.
Se nos ocurrió una idea magnífica: Fred puso de perrito a mi esposa y yo puse a Jesy de perrito también, pero estando en sentido contrario, una al lado de la otra. De modo que Fred penetraba a mi esposa pero besaba a Jesy. Al mismo tiempo, yo penetraba a Jesy pero besaba a mi esposa. ¡Fue increíble!
Pasó un buen rato en el que los cuatro gozamos de ese intercambio de parejas. Pero después, Fred tomó la iniciativa, y viniendo a donde estábamos Jesy y yo, nos dice: "Vamos a intentar una doble penetración".
Yo vi la complicidad que tenían ellos dos (Jesy y Fred) en su cara. Miré a mi esposa, quien solo veía con asombro la escena que pasaba frente a sus ojos.
Fred se acostó boca arriba en la cama y con su pene erecto, invitó a Jesy a montarlo y justo después, ella abrió su culo para que yo le diera por ahí. Lubriqué mi pene y con el condón puesto procedí a metérsela por el ano. Al principio Jesy gritó y se levantó, saliéndose de la posición. Yo la tranquilicé diciéndole cosas bonitas al oído.
Entonces Jesy agarró mi verga y la de Fred y las juntó una con la otra. Sentí los testículos de Fred pegados a los míos. Jesy hizo un juego de espadazos con los dos penes: y todos nos reímos. Y justo así, ella se volvió a montar en Fred metiéndose las dos vergas en su panocha. Yo estaba extasiado y mi esposa asombrada de lo que veía.
Continuamos así un rato, cuando la excitación y la lubricación lo permitieron, pude metérsela por el culo. Y así Fred y yo le hicimos sándwich a Jesy.
Mi esposa en ese momento encontró compañía. Y solo alcancé a oír que ella le decía: "Por donde quieras". Después ella me confesó que un hombre le había pedido penetrarla por el culo.
Una vez que terminamos con Jesy, Fred se fue con mi esposa y su acompañante. Y uniéndose a ellos le hicieron la doble penetración.
El alcohol y el morbo iban subiendo de tono cada vez más. Todos bebimos una copa. Y terminando de tomar nuestras bebidas, me dice mi esposa: "mira bien lo que te voy a regalar".
En ese momento agarró a Jesy y comenzaron a besarse y a hacer un lésbico muy rico. Yo me les uní y terminamos besándonos los tres (Jesy, mi esposa y yo) al mismo tiempo.
Para finalizar la sesión de sexo y lujuria de esa noche, los tres hombres: Fred, el invitado y yo, sacamos todo nuestro semen, eyaculando en los senos de las dos mujeres. Lo cual nos dejó una imagen muy impresionante de la experiencia de aquella noche.