Historias y Relatos Swinger
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Adrenalina
Trabaje hace algunos años en una distribuidora, tenia a mi cargo dos almacenes y supervisaba la carga de 10 camionetas con sus respectivos inventarios, y por razones de trabajo el horario era de casi todo el día, los fines de semana acostumbrábamos organizar parrilladas entre el contador y yo para los muchachos en la distribuidora, y como es usual los sábados después de trabajar de antoja una cervecita , así que convivíamos alegremente, casi siempre el contador se ponía hasta las manitas y la seguía hasta ya entrado el domingo, yo siempre me retiraba como a las 9 de la noche pues tenia novia y había que darle su checadita. Un sábado que mi novia había salido a visitar a unos familiares, decidí quedarme hasta el final de la parrillada, como a las 11 de la noche solo quedábamos 4 , el contador uno de mis ayudantes , uno de los repartidores y yo, la cerveza se había terminado, así que cooperamos y fueron por mas mi ayudante y el repartidor, el contador me empezó a presumir que salía con una muchacha chaparrita y que ella lo hacia sentir que lo tenia grande, me contó también que su relación con su esposa estaba muy monótona y aburrida, si bien el amaba a su esposa le faltaba la emoción y la excitación que ahora le daba la muchacha con la que salía, me dijo que sentía la adrenalina de que los cacharan pues ella estaba casada con un taxista, y ya había llegado a estar con ella en su propia casa, me contó que una vez estaban cogiendo en la sala de la casa de la muchacha, dijo – la tenia sentada en mi cara y le estaba comiendo su sabrosa cosita, le mordía, le chupaba y le metía la lengua como si quisiera comer gelatina dentro de un vaso, ella se movía al compás de mi lengua y apretaba mi cabeza contra su rica puchita (vagina), de pronto se oyó un claxon fuera de su casa, y ella se paro como de rayo, es mi marido dijo al mismo tiempo que corría a ponerle seguro a la puerta, como pude agarre mis cosas y me salí al patio y me escondí abajo del lavadero , oí que le gritaban que abriera, después el marido le pregunto por unas cosas que tenia que en el ropero, ella se las dio , le pregunto el cornudo por que tenia la puerta cerrada con seguro y porque andaba en cueros, ella le respondió - ya sabes que cuando tu no estas yo me encierro a piedra y lodo y mas cuando me meto a bañar, casi me agarras como el tigre de santa julia, los dos rieron y se despidieron, después de que su marido se fue ella vino hasta a mi y me llevo a la recamara, con lo sucedido se me bajo la verga y por poco me hago diabético, pero al estar con ella en el cuarto y pensar lo cerca que estuvimos de que nos cayeran en la movida, empecé a sentir que la sangre se me agolpaba en la verga y lo único que quería era poseerla en su cama, ella también estaba como loca, me rasguñaba me mordía como queriendo arrancarme un pedazo de mi pecho, me agarro la verga con sus dos manitas y parecía que tenia una verga de burro entre ellas, y lenta mente se la introdujo ya que la tenia muy adentro apretó los dientes y poco a poco fue sacándosela, yo sentí que me moría del placer y así siguió cada ves con mas ritmo, mientras yo le acariciaba con fuerza su espalda y sabrosas tetas, cuando estaba sintiendo que iba a estallar en su boca, le dije déjame comerte preciosa y sin mas la separe de mi tranca y la acosté de espaldas en la cama y puse dos almohadas bajo sus ricas nalguitas para que me quedara todo su manjar bien expuesto, entonces comencé a pasarle mi lengua muy lentamente recorriendo sus piernas y llegando hasta su ombligo que parece un pequeño botón de rosa, ella se retorcía y gemía del placer de sentir mi lengua, muy lentamente empecé a acercarme a su puchita, que ya estaba muy húmeda por los ricos jugos que emanaban de ella, bese y mordisquee sus labios y con mi lengua empecé a abrir su cosita dando ligeros toques en su clítoris, que delicia es saborear los jugos de una hembra, y mas ver como se retuerce de placer cuando le pasas la lengua por su puchita, de reojo vi. como su anito me hacia pucheros y sin mas le bese y lamí ese hermoso culo, y sin dejarla que opinara le empecé a meter la punta de un dedo en su culo, mientras mi boca se devoraba su puchita, cada vez ella me movía la cabeza con mayor fuerza y me ubicaba en el lugar donde sentía mas placer, apreté sus labios vaginales uno contra el otro y su clítoris quedo mas expuesto, comencé a besarla y a chuparle y ella con su mano me indico la intensidad que quería , esta se fue haciendo cada vez mas rápida hasta que gimió como si estuviera poseída y un gran espasmo sacudió su cuerpo, seguí mamando su puchita mientras se retorcía cada vez que la tocaba, verla así me calentó demasiado que sin pensarlo la arrastre a la orilla de la cama y le introduje mi verga de una sola vez, ella volvió a gemir, yo abracé sus piernas entre mis brazos y la penetraba una y otra vez, luego se volteo y se puso de perrito invitándome a que se la metiera otra vez, la sujete por sus caderas y comencé a bombearla, ella me apretaba la verga con su puchita, que rico me esta exprimiendo como nunca lo habían hecho, empezamos a movernos con mas rapidez, conforme empecé a sentir que iba a explotar me aferre mas a sus caderas, como si fuéramos uno solo explotamos en un inmenso orgasmo, sentí como se estremeció junto a mi, los dos gemimos de placer, la gire hacia mi y nos fundimos en un beso muy cachondo, sin duda hasta ese día era la mejor cogida que había tenido, sentir esa adrenalina de ser descubierto, ese miedo y excitación me cambiaron mi vida. En eso llegaron los muchachos, no encontraron cerveza así que compraron una botella de vodka y aguas minerales, como a mi no me gusta revolver, solo tome un vaso mientras que los demás siguieron tomando, al terminarse la botella estaban algo ebrios así que decidimos pararle y retirarnos cada quien a su casa, pero el contador estaba muy borracho así que lo sorteamos para ver quien lo llevaba a su casa y perdí, me toco llevarlo, en el coche le dio aire y se vomito y quedo todo hecho un asco, me mancho el pantalón y todo el piso del carro. Al fin llegamos a su casa y toque el timbre, eran como la una de la mañana, empezó a ladrar el perro, pensé solo falta que me orine el pinche perro, estaba muy enojado por el atascadero que me dejo el contador en el coche, se encendieron las luces de la cochera y al abrir la puerta se asoma una señora como de unos 35 años, estaba vestida con una camiseta de tirantes blanca que dejaba ver sus ricos pezones negros, además traía puestos unos pantaloncitos muy ajustados que le llegaban hasta sus chamorros , y lo apretado dejaba ver sus nalguitas paraditas y redondas, perdón señora que la moleste, le dije- traigo a su esposo un poco pasadito de copas, pasadito¡, dijo ella- mira nadamas como te dejo el coche, pásalo y ayúdame a acostarlo en el sillón, lo pase y lo acostamos, el contador estaba perdió y en cuanto lo dejamos empezó a roncar, yo no perdía detalle de la señora estaba riquísima, no entendí como teniendo un mujeron así andaba con otra, hermosas piernas, trasero paradito, pechos grandes y sabrosos , eso estaba pensando sin dejar de mirarla cuando ella me sorprendió viéndole las nalguitas, me puse nervioso y me despedí, buenas noches señora paso a retirarme, le dije- sin poder despegar la vista de sus tetas, ella me sonrió y me dijo- no quieres limpiar tu coche, ahorita te traigo y unos trapos y desinfectante , en la chochera esta una cubeta, si no es molestia respondí , no lo es- dijo ella- y se volteo hacia el pasillo y pude apreciar lo rico que se le movían las nalgas cuando caminaba, Salí a la cochera y empecé a sacar los tapetes, para fortuna casi todo callo en ellos, los enjuague y vi acercarse a la señora con las cosa que me había dicho, terminamos de limpiar el coche, y ella vio mi pantalón manchado de vomito, me pregunto si no quería limpiarlo, que en veinte minutos estaba listo pues tenia un centro de lavado muy bueno, y de inmediato acepte, con tal de seguirla viendo, ella me llevo a una recamara y me dijo, si gustas te puedes dar un baño en lo que esta tu ropa, deja te traigo una bata y sin mas se dio la media vuelta y salio de la habitación, la verdad estaba excitado y empezaba a sentir esa calentura de la que había platicado el contador, me metí al baño me quite la ropa y empecé a bañarme, tenia le verga dura, y me hervía la sangre de pensar en cogerme a la señora, me empecé a sobar la verga cuando oigo que la señora pregunta por mi ropa, se mete al baño y me dice aquí te dejo la bata y me llevo tu ropa, si gracias alcance a balbucear, termine de bañarme me seque y me puse la bata, y la verga seguía dura así que me recosté en la cama y comencé a sobarme la cabecita muy despacio imaginando lo que seria coger con la señora, no quiere que te ayude con eso también dijo la señora desde la puerta, camino hacia la cama y se sentó a lado mió y empezó a acariciar los testículos subiendo por el tronco hasta la cabeza, yo la tome en mis brazos y le bese el cuello y le dije al oído, que rica estas mamita y si quiero que me ayudes a quitarme la calentura que me dio desde que te vi , nos besamos y ella se levanto y dijo- muy bien pero aquí no, ven vamos a la sala, -pero y tu marido? respondí yo; no te preocupes a ese no hay quien lo levante, además quiero hacerlo frete a el pues me las debe y se las voy a cobrar todas, nos dirigimos a la sala y sin mas me empezó a mamar la verga junto a la cara de su marido, que rico mamaba, ella sabia justo como hacerlo, su boquita bajaba y subía dándole brillo a mi tranca , una excitación y emoción electrificaba mi cuerpo, saber que ella me estaba mamando la verga en las narices del contador me ponía a mil por hora, la tome por la cintura y la lleve a otro sillón, y comencé a saborear su puchita, estaba deliciosa y tenia un aroma a mujer exquisito , la saboreé toda e introduje mi lengua queriéndole sacar hasta la ultima gota de sus ricos jugos, ella me decía que no parara, y así seguí hasta exploto en un intenso orgasmo y me apretó hacia ella , su cuerpo era recorrido por numerosos espasmos, que delicia es ver gozar a una mujer¡, ahora si papito, métemelo, dijo ella, hazme tuya otra vez, me levante y le fui metiendo poco a poco la verga, hasta que ella con sus piernas me abrazo con fuerza hacia ella y comenzamos a movernos frenéticamente, nos besábamos , nos mordíamos los labios , yo le mamaba sus ricos pezones negros, se los apretaba y besaba, estábamos empapados en nuestro sudor y jugos que se mezclaba el ruido de mi verga entrando y saliendo con el de nuestros gemidos y resoplidos, de repente ella se sacudió nuevamente y me aferro entre sus piernas y me clavo las uñas en la espalda, siiiiiii,¡¡¡ exclamo , y estuvimos así hasta que se recupero, y dije me falta un hoyito por conocer, como vez me das permiso, ella sonrió y me dijo, ----- claro pero con cuidado que casi nunca dejo que me lo haga por allí mi marido, la puse boca abajo recargada en el sillón, abrí sus nalguitas y le empecé a lamer su culito, que para ese momento estaba húmedo de todos los jugos que habíamos soltado anteriormente, estaba muy rico, apretadito, le introduje la punta de mi lengua y lo humedecí aun mas, moje mi verga con saliva y empecé a empujar con mucho cuidado, mi verga luchaba por entrar y su culito por no dejarla entrar, despacio y muy lentamente se fue abriendo camino, mientras le acariciaba y besaba su cuello y espalda, hasta que entro toda mi verga en su sabroso culo, y ella comenzó a moverse muy lentamente, cada vez que la bombeaba ella gemía , pero no dejaba de moverse , haciendo cada vez mar rápido sus movimientos , sentir ese culito tan rico y que apretaba como no queriendo dejarlo salir mas, empecé a sentir que iba a explotar, le clave mis manos en sus nalgas y empecé a gemir de placer al tiempo que hacia mas fuertes los movimientos, déjalos dentro de mi grito ella, dámelos todos papi, así lo hice y solté mis chorros de leche, sentí como me estremecí de pies a cabeza cuando me aferre fuertemente a las caderas de ella. Nos abrazamos y nos besamos, en eso se oyó la alarma de la lavadora y nos dirigimos por la ropa, me cambie y ella me dijo si quieres que te vuelva a ayudar a lavar tu ropa ya sabes como buscarme, nos despedimos y al pasar junto el contador pensé cuanta razón tenia al decir que la adrenalina te hace tener mejor sexo.
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