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Mi encuentro con wendychansaes2 en Tijuana.

Dentro de mi experiencia en el mundo swinger, raramente me he topado con personas que en realidad, aporten algo diferente. He conocido a infinidad de personas, tanto en fiestas locales, como provenientes de otros lugares de la república, quienes por placer o por negocios, vienen a esta ciudad, incluidas mujeres (con estas, mi experiencia ha sido mejor en todos los sentidos). Al conocerlos, de inmediato me doy cuenta de varios aspectos, con los cuales definitivamente no congenio: Comportamiento, manera de hablar, aspecto exterior etc.

De esta manera, esta persona a quien les menciono en el título, tuvimos la grata sorpresa de conocernos un día antes, en un café de la localidad. La empatía fue mutua; al final de la agradable platica, le comenté a mi esposo, mi buena impresión con respecto a el.

Al otro día, nos reunimos en el hotel en donde se encontraba hospedado, y su hospitalidad y buenas maneras, terminaron de contribuir a la primera impresión.

Como siempre, yo llevaba una falda corta, y dentro del baño, me coloqué otra cortísima, la cual apenas me cubría las nalgas; debajo, llevaba unas pantaletas negras, muy trasparentes, tipo retro; así como un liguero negro debajo, sujetando unas finas medias negras de lycra.

Me senté, muy modosita enfrente de el, quien estaba arriba de la cama, y crucé mi pierna, acomodando -según yo- mi linda faldita. Sus ojos me devoraban conforme transcurría la charla; hasta llegado el instante, en que el hombre, a quien yo bauticé como GGG, por aquello de su sorprendente parecido con el boxeador Gennady Golovkin, ya no pudo contenerse mayor tiempo, y sin dar tiempo a que "sonara la campana", se arrojó hacia mi persona.

En ese instante, el agradable y fino y educado caballero, se transformó en un animal: Empezó a comerme a besos, despintando mi boca bien pintandita, deslavó sin importarle, mi maquillaje; y solo mis bien pintados ojos, permanecieron igual; hasta que luego también, debido al llanto que me ocasionó a través de sus tremendas y salvajes metidas, el GGG, terminaron sufriendo los estragos de la batalla; durante la cual, yo era una dama fina, convertida en toda una puta, avasallada por el energúmeno que me poseía.

Me atizaba nalgadas encima de mis pantaletas; halaba mi cabello de manera moderada, a la vez que me gritaba: "Te voy a partir en dos, pinche puta perra"; descubriéndome yo, contrario a mi personalidad de linda dama fina y educada, como toda una puta sumisa; chillando como una marrana destripada. Me quitó los calzones a tirones, a la vez que mamaba mis tetas, y en cierto instante, zambulló su enorme longaniza en mi boca, tomándome del pelo, con la intención de meterla toda dentro de mi boquita. Yo me tenía que retirar para tomar aire, realizando verdaderos esfuerzos por no vomitarme; ya que la tremenda tranca, me llegaba mas allá de lo posible. En ese instante, fue cuando mis lagrimas forzadas por su enorme verga dentro de mi garganta, me provocaron las primeras lagrimas. Hasta los mocos me escurrían del esfuerzo.

El GGG no se detenía, y con una agilidad asombrosa, colocó mis musculosos muslos sobre sus hombros, y se dejó caer salvajemente dentro de mi vagina, sintiendo yo, sus huevos rebotando en mi culo, a la vez que yo gritaba fuertemente; entre el dolor de la metida, tuve un orgasmo, y mis pezones se pusieron muy erectos, provocándome un enorme placer.

Posterior a eso, el GGG se retiró un poco para tomar vuelo, dejándose caer de nuevo con una fuerza brutal, provocándome con todo y gran pena, la salida de fuertes gases traseros que no pude contener. Mis chillidos eran enormes.

La bombíza resultó implacable e incontenible; el hombre sudaba abundantemente encima de mi persona, pero nada ni nadie parecía contenerlo; la cabecera de la cama chocaba estrepitosamente contra la pared, mientras yo chupaba su sudor de su pecho, y le gritaba llorando: "Cojemeee" culeameeee...soy tu putita...soy tu putita...

Me volteó de perrito, y mediante fuertes nalgadas, me la dejó ir de nuevo sin piedad; yo sentí que su verga chocaba con algo muy adentro, y no obstante, mi placer era mayor; tuve varios orgasmos, y en una de esas, intenté moverme un poco, con el fin de acomodarme su pene mejor, y entonces me sostuvo fuertemente de las caderas, y me gritó: !aguante la verga cabrona!... quería verga no? y acto seguido, me bombeo con increíble fuerza, hasta casi hacerme desmayar.

Finalmente, me le monté encima, dándome una serie de fuertes sentones, que entonces el, no pudo aguantar; y a punto de reventar, me volteó de nuevo boca arriba, besándome intensamente el cuello, para finalmente, besarme la boca, con una pasión tal, que nuestros labios parecían llegar a reventar; y esa fuerza con su boca fue mayor, mientras eyaculaba intensamente; y yo, terminaba de nuevo, en no se que tantos orgasmos que tuve...Luego, la quietud y el silencio, nos cubrió, y creí que dormía encima de mi, sudando los dos de una manera intensa. Mientras yo pensaba: "Que bueno que no me la metió por mi trasero..." quien sabe que vaya a ocurrir a la próxima.

Sandra Rosalia



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