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MI PRIMER EXPERIENCIA COMO PROSTITUTA

    Lo estuve pensando toda una semana, hasta que por fin acepte el juego de la prostituta quien, dentro de la dinamica de dicho juego, es supuestamente subastada por su proxeneta. A la luz mortecina del bar, espero sentada consumiendome de los nervios. Mi vestimenta para dicha ocasion, es provocativa pero con un toque de elegancia, con medias negras y liguero rojo escarlata, junto con pantaletas del mismo color. Jamas empleo tangas, pero ni falta que hace: Las pantaletas en cuestion son sedosas y tremendamente trasparentes como alas de mariposa. El hombre (que hace las veces de mi proxeneta), se encuentra sentado junto a mi cuerpo. Mis musculosas piernas pugnan por escapar de la falda entallada de color negro, son arrolladoramente visibles y los escasos parroquianos bebiendo en la barra del bar durante aquella tarde-noche, furtivamente lanzan miradas candentes sobre mis piernas, mismas que permiten entrever las pantaletas al fondo como un bello  triangulo invertido , y en eso aparece el cliente con quien hice tratos por internet. Mi maquillaje era sobrio, mis ojos artisticamente pintados, y mi boca de un rojo carmesi. En ese insytante, siento tremendos deseos de orinar de la emocion, mientras continuo bebiendo a pequeños sorbos mi limonada con agua mineral. 


El cliente, nos solicita a mi padrote y a mi,  cambiarnos a una mesa al fondo, cuyo mantel largo no deja ver lo que pueda suceder debajo de la mesa. Todo inicio con un beso candente y largo, mientras yo, entreabriendo mis labios, penetro con mi lengua dentro de su boca, y al despegarnos, el individuo expresa: wow! 

Sin dar mas tiempo, empieza tocarme la parte posterior del muslo, alcanzando el broche de mi liguero, y exclama lleno de placer acerca de las medias y de esta prenda que llevo para su placer. Suavemente separa mis muslos, y en un arrebato de pasion y de sentimientos de sentirse mi dueño; inicia a tocarme el pubis y clitoris por arriba de las bragas, y empiezo a gemir, debido a que besa mi cuello de una forma suave pero repetidamente cual metralleta con labios y lengua. Creo enloquecer, y en el estallido amoroso, mi para entonces adorado cliente, me dice:

-   No tienes nada que pedirme?

a lo que el hombre que funge como padrote, me susurra al oido:

- el dinero....

Una vez entregada una cantidad simbolica, el hombre da paso a una arremetida mas fuerte, haciendo sentir que es mi dueño, y me dice:

-Ahora si, eres mi  puta y como tal, yo ahora te ordeno...

Subitamente soy colocada de pie, y dos sonoras nalgadas truenan el ambiente, y el macho me culimpina entre la penumbra del bar, y subiendo mi entallada y corta falda, me atiza de nuevo dos nalgadas, previa sobada de ambas nalgas, mientras que algunos hombres cerca a nosotros, se percatan de lo que opcurre; y jalandome de la mano me dice:

-Vamonos putita...ahora viene lo mejor...

Y salimos del bar rumbo al cuarto del hotel....