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Mi alumna y yo

Soy profesor universitario, y lo que voy a contarles sucediò hace dos semanas aproximadamente.

En enero iniciò un semestre màs en la universidad, y sabìa que me habìan tocado grupos nuevos, lo cual me causaba cierta curiosidad el conocer alumnos nuevos. No imaginaba lo que iba a suceder despuès.
Uno de esos grupos nuevos, al menos para mì, era un tanto inquieto. Dentro de ese grupo habìa una chica que se sentaba hasta adelante. Yo sentìa su mirada hacìa mì como algo normal. Es lògico que tienes que poner atenciòn al profesor.
Al termino de la primer clase se me acercò cuando ya todos habìa salido, y me pidiò que le explicara la tarea que habìa yo dejado, ya que algunas cosas no habìa entendido. Eso era normal y no pensè otra cosa. 
pero a las siguientes clases, la misma alumna siempre buscaba una oportunidad para acercarse al final de clase: para saludarme, para preguntarme cualquier cosa; o para pedirme mi nùmero de celular. Le dì mi nùmero,  al fin al cabo, tambièn ya empezaba a llamarme la atenciòn mi alumna.
No me habìa marchado de la universidad, cuando ya me habìa enviado el primer mesaje diciendo: hola. Soy Brenda. Guarde mi nùmero, profesor.
Asì lo hice, lo guarde. Los siguientes mensajes  siempre fueron para saludarme. Todas las mañanas,  a  cualquier hora del dìa. por cualquier razòn; hasta que se atreviò a decirme que yo era una persona especial para ella, desde antes que yo entrara a su salòn. Respondì que por nuestra condiciòn de alumna-maestro no podrìa haber nada entre nosotros; y ademàs ella me habìa dicho que tenìa una pareja que le sostenìa sus estudios.
Ya no insistiò, hasta que una vez coincidimos en uno de los pasillos de la universidad; y allì me dijo que no superaba mi rechazo, Que le dolìa mucho que ella para mì fuera una alumna como todas. Yo le dije que no querìa problemas de ningùn tipo. Sin embargo, confieso que aquella chica me quitaba la tranquilidad. me gustaba; pero al  mismo tiempo trataba de ser prudente para no cometer errores.
Un dìa recibi un mensaje antes que terminaran las clases, ya allì me decìa que mi negativa de estar con ella se lo dijera yo vièndola a los ojos, y que me esperaba en su departamento para que yo se lo dijera. Me enviò la direcciòn; y para mì era una tentaciòn muy fierte, que hasta el momento habìa vencido, pero no podìa resistir màs.
Accedì a ir a su departamento. Me estaba esperando en la puerta de un edificio, y juntos subimos hasta el tercer piso. Entramos. Le repetì lo mismo, pero tenerla ta cerca de mì, y solos, hizo que la pasiòn se desbordara. 
Iniciamos con unos besos allì en su comedor, y poco a poco empezè a quitarle los tirantes de su blusa para besarle los senos y acariciar su pierna. Poco a poco al calor de los besos y las caricias fuimos acercandòndos a la recàmara y allì nos dejamos caer en la cama....Para eso, ya el pequeño short de mezclilla que traìa estaba a punto de caer. Ella me dice:cierra la cortina, cosa que hice en seguida.
Cuando volvì a ella, ya estaba sòlo con un bikini azul , del cual lo despojè, al mismo tiempo que empecè a besarle suavemente su vagina, tratando de introducir mi lengua para legar al clitoris. Fue un momento riquisimo, producto de la lujuria, la pasiòn y lo prohibido; hasta que sucediò lo inevitable,
No recuerdo còmo me despojè de mis ropas y cuando reaccioinè, ya estaba penetràndola en su cuchita recièn depilada, rica, muy hùmeda y asì la fui disfrutando una y varias veces, hasta que quedamos exhausto y sudorosos por el calor de febrero en Tuxtla Gutièrrez.
Tenìa que irme de su departamento,. Nos vestimos, Nos besamos; y acordamos no comentar con nadie lo sucedido y que ahì en adelante, nada màs pasarìa entre nosotros.









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