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Solamente un beso

Me gustó y la deseaba desde el primer día que la conocí en un curso de capacitación. Alta, de piernas largas y con unos chamorros muy torneados. Lo malo de ella es que estaba casada. 
Pasaron los meses y la dejé de ver hasta una noche que coincidimos en un viaje en autobús. Ella viajaba sola y fui a pedirle a la persona que le habia tocado de compañero de asiento para intercambiar ese ansiado lugar. Ella sonrió y comenzamos a platicar. Fui conociendo más datos de ella, de su trabajo y del motivo del viaje: un pariente enfermo.
Normalmente yo tomaba ese viaje nocturno y dormía casi todo el trayecto. Pero esa noche platiqué con la mujer de mis fantasías hasta llegar a nuestro destino. La acompañé en el taxi hasta la clínica en donde estaba su pariente, nos despedimos y aproveché para darle un beso en la mejilla. Algo es algo, pensé. 
Varios días después conseguí su cuenta de mensajero, en donde supe que le habia gustado mi compañía y la plática (yo echaba a andar la imaginación y la imaginaba en una cama, con esas hermosas piernas rodeandome). La invité a un café y aunque se pospuso muchas veces, ya que ella, además de su trabajo se ocupaba de sus hijos y de su celoso esposo. Poco a poco nos tratamos más hasta que un día , en una plática de chat, le confesé que me gustaba mucho. Ella continuó tratándome amablemente y eso me alegraba, ya que no se había molestado por esa confesión. Era una señora joven pero muy reservada y muy ocupada, muy profesional.
Un día me comentó que no podía ir a tomar el café conmigo porque tenía que viajar para una reunión de trabajo. Puedo viajar allá! y asi podriamos ir a tomar ese café, le dije. ¿En serio? me dijo- viajarías para eso?  Claro! por allá nos vemos!
Hice el viaje y le llamé al mediodía para invitarla a comer. - No puedo, me comentó apenada, saldremos en grupo a comer para luego regresar a las sesiones de trabajo- También se excusó cuando le llamé para cenar. Pero me dijo, ven al hotel en donde estamos trabajando, ya cenamos y podremos platicar un poco. Me apresuré para estar puntual en ese lugar y al llegar la vi en una mesa con varias amigas, que luego de saludarlas me invitaron a unirme a su grupo. Ahi estaba ella sonriente y bella. Poco tiempo después las amigas se fueron despidiendo, aun les quedaba trabajo por hacer para el día siguiente. 
Ya solos ella me dijo que se sentía mal porque yo había hecho muchas cosas para verla y ella no habia tenido el tiempo para nuestra plática. -Sabes que compensaría todos mis esfuerzos? un beso tuyo! siempre he deseado besarte- le dije. Ella sonreía, aun habia algunas mesitas ocupadas con compañeros de trabajo. Nos tomamos un tequila y seguimos platicando hasta que solamente quedamos nosotros. Entonces ella me dijo, algo seria - ¡acompáñame a mi habitación! Muy emocionado caminé con ella subiendo al siguiente piso. Seguramente nos estaba mirando el empleado de la recepción, no quería causarle nngún problema a mi amiga, pero iba muy emocionado porque seguramente tendría el tan anhelado beso. 
Entramos a su habitación y ella se apresuró a quitar su laptop, sus libretas y demás que estaban por todas partes, mientras que decía que la disculpara por el desorden, pero al pasar junto a mi la detuve, la abracé y le di un largo beso, al que ella respondió abrazándome por el cuello. Mi respiración era apurada de la emoción, el beso largo se  repitió varias veces. Mis manos recorrían su cuerpo, esas nalgas redondas las acaricié , sus muslos, su cintura. Ella me besaba también, nuestras lenguas enredaban en el beso y ella jadeaba. en un instante me dió la espalda y yo la apreté contra mi, frotando mi pene contra sus nalgas mientras mis manos le acariciaban sus pechos y mi boca besaba su cuello. 
Le desabroché la blusa y la llevé a la cama.¡No! me decía...no sigas! pero mi boca ya atrapaba uno de sus erguidos pezones. ¡Es muy tarde ya!- me susurraba mientras se acomodaba mejor en su cama. Me desabroché el pantalón y saqué mi verga dura y lista..ella la tomó y la acariciaba. ¡No!, decía ella, ya no sigas! ¡vístete! Yo le bajé su tanga y ella acomodó mi verga en su vagina mojada. Se la dejé ir de un solo golpe hasta el fondo. Ella jadeó y comenzó a moverse...-ya! ya!..no te vayas a venir!. ¡Tenía razón! asi que solamente le di unas embestidas y se la saqué, sabiendo que habría más oportunidades de cogernos con más tiempo...me vestí rápidamente y me despedímos con un largo beso.
Salí de su cuarto de prisa para tomar la salida. Saludé rápidamente a la persona de la recepción y salí a la calle fresca y estrellada. Me sentía feliz! como Gene Kelly en bailando bajo la lluvia! 
Había ido por un beso y regresaba de haberme cogido a la mujer de mis fantasías! 
Que viaje tan placentero!



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