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Historias y Relatos Swinger

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El divorcio

Duré doce años con mi esposa. Y la amaba. Cuando iniciamos en el sw ella era aún menor de edad y yo apenas había cumplido la mayoría. Fue idea de ella. Me confesó que le traía muchas ganas a uno amigo suyo, pero me amaba tanto que le dolía traicionarme. Entonces me propuso cogérselo frente a mí y yo, para no perderla, acepté y vi cómo pasó cuarenta minutos mamándosela a otro tipo hasta atragantarse, algo que nunca había hecho conmigo, y luego vi por primera vez una penetración anal en vivo, pues hasta entonces a mi no me había dejado. Descubrí que el swinger era la vía para construir una relación de lujuria, placer, amor y sobre todo mucha confianza. 

En nuestra larga relación la vi hacer cosas extremas como un trío con dos alemanes en un hotel de playa, sometida por un hombre mayor que la trataba como una ramera, o las interminables fiestas en casa que acababan conmigo dizque dormido,  observando cómo hacían de ella lo que querían.

También recuerdo el morbo de ver a un negro mordiéndole la boca en Cuba mientras intentaba, sin éxito, clavársela por detrás. Como su amante la llevaba el domingo temprano después de una noche de películas, o que se me perdiera en una fiesta y después encontrarla hincada mamándosela a un amigo en el baño. No voy a negarlo. En esos años también me di mucho vuelo.

Pero todo en esta vida tiene su ciclo. Con el tiempo la relación comenzó a volverse asimétrica, a pesar del gran amor que había en el fondo. Ella tenía cada vez más encuentros sin tomarme en cuenta, y comenzó a molestarme que lo hiciera con personas cercanas a mí que no comprendían del todo el entorno sw y había rumores en mi trabajo. En contraparte, yo no podía siquiera hablar con otras chicas, o ella se ponía insoportable. Una actitud poco razonable, a lo cual se sumó que ella poco a poco dejó de tener relaciones conmigo, y todo esto fue muy extraño pues ninguno dudaba que nos amábamos. La toleré más de dos años en ese plan, hasta que cinco meses sin sexo en absoluto me hicieron tomar la decisión de separarme.

Ya pasó un tiempo de esto. Aunque ella y yo terminamos de forma cordial y con muchísimo amor aún de por medio, decidimos, por salud de ambos, no buscarnos ni llamarnos, pues nos haría más doloroso el proceso de desapego. Ahora he salido con chicas, pero falta esa chispa, ese morbo que le da el sw a las relaciones, o quizá sea simplemente la costumbre. De cualquier manera, acudo a ustedes, con quienes comparto mi manera abierta de pensar y entender al mundo y las relaciones, para preguntar qué hace un swinger cuando se separa. Saludos cordiales.



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