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Historias y Relatos Swinger

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LA ASISTENTE

Trabajo en una ciudad a una hora de distancia de mi ciudad de residencia. Organicé una cena de fin de año con mis colaboradores en nuestra ciudad de residencia. Había contratado a una asistente local, a la que decidí invitar a la reunión. Madaí. 19 años, delgada, simpática y muy rica, con esa calentura típica de quién está descubriendo el sexo. Le avisé a mi mujer de la invitación y que se quedaría en la casa con nosotros para que no gastara en hotel.

Después de la reunión, nos acompaño con mi mujer a otra reunión con unos amigos. La presentamos y causó una buena impresión, de tal manera que todo el mundo quería brindar con ella, y al no estar acostumbrada se le fue subiendo y ella desinhibiendose más. Unos cenaban, bebían, bailaban y todo fue muy divertido. En un momento a solas, mi mujer me comentó que mientras platicaba con Madaí, en un gesto de inspirarle confianza por estar con gente mayor que ella, con más mundo y experiencia, le puso la mano en la pierna y la reacción de Madaí fue muy evidente: le brillaron los ojos y empezó a acariciar la pierna de mi mujer. Después de bailar con mi mujer y otras amigas, saqué a Madaí a bailar y también empezó a provocarme: se restregaba contra mi, movía su cuerpo para que rozara sus deliciosos senos y sus redondas nalgas. Por supuesto mi mujer se dió cuenta porque bailaba con un desconocido de la misma manera, provocando a Madaí en una competencia de sensualidad para que le siguiera el ritmo y el nivel de cachondeo. Lo platicamos con mi mujer y dijimos que todo había sido muy rico pero hasta ahí. Al llegar a la casa cada quien se dirigió a su recámara.
Nos dormimos inmediatamente y cómo a la hora, sentí un movimiento en la cama y pude ver a Madaí de rodillas entre nosotros, dandole suaves besos en el cuello y en los pechos a mi mujer, mientras con su mano derecha masturba a mi mujer y con la izquierda acariciaba mi pene... Uff!!!
Mientras mi mujer gemía, empecé a acariciar y besar los pechos y a dedear la vagina depilada y tersa de Madaí, que ya se encontraba totalmente húmeda. Después Madaí empezó a chupar la vagina de mi mujer, posición que aproveché para meter mi lengua en su coñito... Que vista, olor y sabor tan excitantes. Fue un concurso de gemidos y peticiones: más adentro, así, más rápido... Empecé a dilatar su culito con mi lengua y después a probar con un dedo, y vi cómo ella hacia lo mismo con mi mujer, que también estaba empinada de rodillas estirando sus brazos y buscando que Madaí le metiera la lengua hasta el fondo para después pedirle los dedos, ya que le pudo meter hasta dos, intercalando dedo y legua en los dos orificios de mi mujer. En ese momento ambas tuvieron su primer orgasmo al unísono, con un delicioso chorro de fluidos de Madaí que nos puso a mil. Y empezó lo mejor, ya que al incorporarnos los tres, las miradas de lujuria y erotismo nos indicaban que sería una noche larga donde la imaginación sería el límite.
Empecé ensartando a mi mujer con la ayuda de Madaí tomando mi pene y chupandolo para lubricar lo, con mi mujer acostada de espaldas y Madaí sentada en la cara de mi mujer recibiendo una rica mamada, mientras aproveché para acariciar y chupar los pechos de ambas, y después de un rato, otro orgasmo más de ambas con su respectivo acompañamiento de gritos de placer y fluidos. Decidimos descansar un momento dándonos caricias, pero la excitación era tanta que no tardamos en iniciar de nuevo, pero ahora con la iniciativa de mi mujer, que tomó la cara de Madaí y la hizo que empezara a chuparmela, mientras ella se sentaba en mi cara para que yo le chupara su rico coñito y su culo, y con su brazo estirado le metía un dedo en el culo a Madaí... Todos gozando con la metedera. Después ambas se acomodaron para seguir chupando y lamiendo mi tieso pene. La experta mostrando como hacerlo y la novata no queriendo quedarse atrás, mi mujer devorando mis bolas y Madaí tragando mi verga hasta la base. En ese momento no pude más y me vine en la boca de Madaí, quien ya empezaba con arqueadas mientras mi mujer empujaba su cabeza para que se tragara todo mi semen diciéndole: si quieres ser una mujer completa, tienes que aprender a tragartelos, empieza reteniendolos en tu boca. Pero el tono de reto definitivamente era mucho para Madaí. Después de jugar con ellos en la boca y haciendo burbujas, jaló a mi mujer del cuello y se los pasó, y mi mujer se los tragó limpiando con su lengua los labios de Madaí y sellándolos con un beso de antología. Que hembras!!! Fui a limpiarme al baño y cuando regresé un delicioso cuadro me esperaba. Un  69 entre las dos que lindaba entre una seducción y una escena porno. Chupada de coño, lenguetazos rodeando el clítoris, manos masajeando nalgas y pechos, dedos entrando y saliendo de vaginas y anos, líquidos fluyendo y gemidos. Era una batalla buscando las mejores artes amatorias. Nuevamente se vencieron y rindieron mutuamente. Después de llenar mi vista de esas imágenes, me  acerque a ambas para acariciar las y besarlas.
En ese momento Madaí nos hizo la revelación de la noche: "Quiero que me des por detrás, será mi primera vez y tú lo vas a estrenar". Las acciones de mi mujer lo dijeron todo al empinar a Madaí y empezar a mamar mi verga y su culo para lubricarlo. Con toda la seguridad de la experta le dijo: "Te va a doler pero te va a encantar" y tomandola con su mano empezó a metersela suavemente, mientras su ano se adaptaba a mi glande. "Que rico papi, me duele, sacamela, me gusta, más, toda, hasta dentro" era todo lo que decía. Así que continue bombeandola suavemente hasta que la tuve bien ensartada. Mientras mi mujer se acomodó con las piernas abiertas y jalando de los cabellos a Madaí le daba instrucciones: "Chupamela, lame mis jugos, meteme la lengua, mete otro dedo". Madaí era un conjunto de excitación tratando de satisfacernos a ambos. "Muévete mamacita, sientela toda" le decía yo mientras acariciaba su coño con una mano y con la otra la nalgeaba. Mi mujer me detuvo y me pidió su turno: "A mi también me vas a dar por el culo papacito" Así que se acomodó con una almohada debajo  y tuve dos culos a mi disposición, pero Madaí me pidió: "Déjame te lo preparo" y empezó a darle a mi mujer una chupada en el culo y a mi unas lamidas que no quería que se detuviera, pero le pedí que me dejará metersela a mi mujer que para ese momento ya tenía un dedo mío en cada agujero y me pedía más, y Madaí agarró mi verga y la guío hacia el culo de mi mujer, y se la clavé hasta el fondo y moviendo su delicioso culo se daba unos recargones que estrellaban mis bolas contra su coño. Madaí decidió por iniciativa propia meterse debajo de mi mujer que estaba empinada y empezaron un 69. La lengua de Madaí recorría de mis bolas hasta el inflamado coño de mi mujer, que le pedía más. Vi que mientras mi mujer le daba un oral de antología, buscaba algo con su mano y me hacía señas, pero no decía nada por estar entretenida con la lengua en el coñito de mi asistente. Y en eso adiviné, claro: su vibrador!!! Lo encontré a un lado y se lo entregué. Alcance a ver entre las piernas de mi mujer, cómo los ojos de Madaí se abrían al sentir deslizarse por sorpresa el vibrador en su culo: "Ahhhhh que delicia", logré entender. Después de un rato en el mete y saca, pregunté a ambas: " Donde los van a querer??". Rápidamente se incorporaron y me dijeron al mismo tiempo: "En todo el cuerpo". Así que empecé en la cara y terminé en sus piernas. Pues pareció que no tuvieron suficiente, porque siguieron limpiandose entre ellas y besandose... Yo no pude más y terminé agotado y dormido, y por lo que me contaron al día siguiente, tampoco ellas continuaron.
Ojalá y hayan disfrutado la anécdota tanto como yo.



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