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Una invitación a cenar
Aunque mi perfil en la página es de hombre pasivo, tengo varias experiencias en trío H-M-H que me han proporcionado momentos de intensa excitación. Esta es una de las últimas que tuve con Ana.
Después de platicarlo y planearlo durante varios días, Ana y yo decidimos llevar a cabo nuestra fantasía con Nando, nuestro amigo más respetuoso y de confianza. Con él habíamos platicado varias veces de sexo y llegamos a tocar el tema de las fantasías. Nada ocurrió, aunque la noche que se quedó a dormir en nuestra casa Ana y yo estuvimos a punto de abrir la puerta y hacer el amor escandalosamente para atraerlo y que se uniera a nosotros.
Nando aceptó nuestra invitación a cenar un viernes por la noche. Una noche muy calurosa por cierto. Ana y yo lo recibimos como siempre y fuimos lo más directos posible. Le contamos que estábamos decididos a realizar una fantasía con él esa misma noche, únicamente esperábamos su aprobación y dejar todo en nuestras manos. Sin mucho pensarlo, Nando aceptó. Le dijimos que nos dejará preparar la mesa en la sala para cenar ahí, y como buen entendedor, salió de él la idea de darse un baño para refrescarse y estar en las "mejores condiciones". Después de un rato Nando volvió a la sala, donde le esperaba la primera sorpresa de la noche. Ana, yacía recostada bocabajo en una mesa previamente acondicionada para no lastimarse, completamente desnuda, únicamente unas hojas de lechuga le cubrían el culo, en su espalda esperaban algunos trozos de queso y un aderezo rellenaba perfectamente el hueco de su espalda baja. Con calma Nando y yo fuimos preparando nuestros platos de ensalada tomando del cuerpo de Ana los ingredientes disponibles. La charla lentamente subió de tono gracias a que cada hoja de lechuga retirada del cuerpo de Ana nos permitía ver sus enormes nalgas. Al terminar nuestra ensalada le pedimos a Nando que fuera por unas copas a la cocina, a su regreso encontró a Ana bocarriba con los pezones cubiertos de crema Chantilly. Al mismo tiempo Nando y yo retiramos la crema con nuestras bocas para liberar unos pezones muy erectos. No recuerdo el nombre de la bebida pero serví las copas y le dije a Nando que podía tomar su cereza señalando la el pubis de Ana. Con cierto nerviosismo se acercó y observó que media cereza salía de los labios de la vagina de Ana. Ana le dijo que no podía tomarla con los dedos, y sin más palabras, Nando la retiró delicadamente con su boca para saborearla bien antes de beber de su copa.
Si desean que continúe con lo que ocurrió después, comenten por favor.
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