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Historias y Relatos Swinger

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Mi Primer Cuarteto

Después de dar clases me fui a ver una película porno al cine Ciudadela. Acomodado en mi butaca, vi que varios hombres siguieron a una pareja y se sentaron a su alrededor. ¡No manches! un hombre detrás de la dama pasó una mano por encima del hombro de la chava y le tocó une teta. La pareja se paró y se fue a para en el descanso de las dos secciones del cine. Otro ahombre a quien llamare “mi primo”, los siguió y se paró a la derecha de la chava. ¡No lo podía creer! Mi primo le tocaba la nalga a la chava. Algo le murmuró la chava a su novio y ambos se salieron del cine acompañados del Primo. Yo los seguí, y al llegar a la esquina, mi primo se regresó y me preguntó, “¿Quieres que formemos un cuarteto?” Yo únicamente moví la cabeza de arriba abajo. Cuando entramos a la habitación, su novio nos pidió bañarnos, y al salir el la cachondeaba con la revista Galería Erótica. Al vernos, el se paró y nos dijo, “¿Por qué no la desvisten? La chava se paró entre mi primo y yo; y a mi me tocaron sus ricas nalgas. Mientras le lamía las orejas, el cuello y los hombros, mis manos acariciaban sus piernas, y podía sentir cada poro de ellas ya que no traía medias. Lentamente fui subiendo hasta tocar su tanga por debajo de su falda. Acto seguido, me fui a sobar su monte de Venus, por encima de su calzoncito. La despojamos de su ropa y la senté en la orilla de la cama. Ella no necesitó palabras, su fue directo a nuestros penes. Tomó mi pito en su boquita para lamerlo como helado, mientras le jalaba la verga a mi Primo. La chava usó su lengua para recorrer desde de mis güevos hasta la punta de mi reata. Después lengüeteaba lentamente la cabeza de mi chile. Por último, se metía mi verga en su boca y la movía de arriba a abajo. ¡En la habitación únicamente se escuchaba el churp, churp la mamada mi palo! A partir de ése momento nos sincronizamos en sentido a las manecillas del reloj. Mi primo se recargó en la cabecera para que la chava se dedicara a mamarle su sexo. Yo me paré detrás de las nalgas de la chava para darle dedo a su bizcocho; una vez que estuvo bien lubricado, puse mi verga en su papaya, la tomé de las caderas, y empecé a meterle mi plátano despacio, muy despacio. Aceleré mis embestidas y mi trozo de carne entraba y salía de su pepa. Mientras tanto, su novio quien se había parado a mi derecha, se dedicaba a acariciarle todo el cuerpo a su novia. Fue entonces que animé a mede darle unas nalgaditas a ése hermoso trasero. Mientras mis manos azotaban delicadamente ésas sexys nalgas, mi verga dura se clavaba una y otra vez en su rajita ardiente. Volvimos a cambiar de posición. Esta vez me toco recostarme sobre la cabecera. La chava volvió a darle tratamiento oral a mi fierro. Esta ocasión las embestidas que le propinaba mi primo le dieron un toque cachondisimo. ¡El gulp, gulp de las estocadas en su panocha, se alternaban con el mm..., mmm... de la chupada en mi verga¡ Condenada vieja, me la estaba mamando bien rico. Primero su boca se abría para engullir mi pene; y una vez que se lo tragaba lo más que podía, lo sacaba apretándolo con sus labios. Luego metió mi pito en su boquita para sacudirlo de un lado a otro moviendo su cabeza de un lado a otro; parecía que mi verga le iba a perforar los cachetes. Finalmente tomó mi reata entre sus labios, lengüeteando sólo la cabeza de mi chile; mientras su mano derecha la hacía una chaqueta a mi verga. Cambiamos de posición por última vez, volviéndome a tocar su caliente trasero. A mi primo le toco cabecera una vez más. En ésta ocasión, sólo le clave la punta de mi camote en su puerta trasera, esperando que me pidiera meterle mi palo por completo. Pero, no podía hablar; su boca estaba ocupada por el palo de mi primo. ¡Métemela papi, métemela ya! Alcanzó a decir soltando la verga de mi primo. Metí mi plátano lo más adentro que pude. Metí y saque mi trozo de carne de su culo hasta que estaba a punto de venirme, antes de hacerlo saque mi verga para regar mis mocos en sus nalgas. Mientras yo descansaba, la chava chaqueteaba el pene de mi primo, y cuando estaba a punto de venirse, la chava le pidió que le echara los mecos en sus tetas. Mi primo se recostó a descansar junto a mi y la chava se dirigió a la verga de su novio para sacarle la leche con sus manos. La reata de su novio no tardó mucho en sacar su jugo; y su novio le echó su leche en su cara. Su novio nos dijo que se quedarían a coger un rato. Y antes de despedirme, les apunte mi número en un jabón de baño—grandísimo animal de mí. Sólo que después tuve que cambiar de teléfono y no supe si me marcaron. viejozorrote html com



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