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La hizo suya en nuestra cama
Hola, ahora les cuento la vez que el amigo de mi esposa fue a nuestra casa.
Para cuando ésto sucedió, mi esposa ya había ido dos veces más a Durango, ya no a consulta, si no a ver a su amigo, al igual que ahora, en ese tiempo yo estaba fuera por cuestiones de trabajo, y ya le había confesado que ambos estábamos de acuerdo, que iba con permiso, así que una de esas ocasiones me complacieron con una serie de fotografías en varias poses, incluso un video.
Sucedió que mi esposa me pidió permiso para invitarlo cuando yo no estaba, cosa que el acepto con gusto, llegó a media noche con mucha discreción por los vecinos que pudieran estar despiertos, dejo la puerta entreabierta, me contó que lo guió por llamada del celular entre cuchicheos, lo recibió nerviosa por el atrevimiento, pero ya con él adentro se tranquilizo.
Después de ver que todo estaba bien, entraron a nuestra recamara, ella excitada por todo lo anterior, lo hizo que se acostara en la cama, le saco la verga y comenzó a chuparla, a ella le encanta como la tiene, no demasiado larga, pero si gruesa, apenas le cabe en la boca, con gusto les digo que está bien dotado, para satisfacción de mi esposa en aquella aventura.
Me contó que estuvo besando sus testículos y mamandosela hasta que se vino, que su leche le llegó hasta el pecho de él, sobra decir que tiene una boca maravillosa.
Después que el se repuso empezó a chupar sus labios vaginales, y a morder sus nalgas, estaba obsesionado con ellas, igual que yo, dice mi esposa que en eso nos parecemos, nomas queremos estar nalgueandola y besandolas.
Las fotos lo demuestran, las tiene riquisimas, cuando creyó conveniente, la empino en la orilla de la cama, puso un pie arriba del colchón y así parado, se la empujo despacio, poco a poco, por que siempre los primeros empujones le dolían un poco por la falta de costumbre a un arma de ese calibre.
Ya cuando lo lubricó se la hundió hasta el fondo, despacio y empezó a bombearla cada vez más fuerte, ya entonces tenía el sentido de adivinar cuando mi esposa estaba a punto de venirse, porque empieza a gemir y a temblar, se detenía y se la sacaba, la besaba un rato y seguía, así duró una media hora hasta que mi esposa le dijo que ya la dejara terminar, sola se daba sus sentones hacia él hasta que se vino, y el se le dejo caer encima, después de un rato, se la limpio y empezo a mamarsela otra vez, tenía que aprovechar al máximo la noche, por las pocas oportunidades que teníamos para que se pudieran ver, ambos casados, con hijos y el trabajo de él.
Cuando se pusieron en acción nuevamente, ella se coloco encima de él, se sentó sobre su verga y empezó a subir y bajar mientras el la sostenía de las nalgas, así estuvo cabalgando sobre él, en ratos dice que se la sacaba y se tallaba su clítoris, a él le gusta mucho como besa mi esposa, me imagino que por la confianza que hay con él y por el acuerdo de sólo sexo y nada de sentimientos se daban sus buenos encerrones.
Bueno, así estuvieron a beso y beso, y dándose duro hasta que terminaron, cuando le pregunte a mi esposa cuantas veces terminaron y me dijo que dos, le pregunté, ¿Sólo dos?, si, me dijo, pero bien.
Después de estar otro rato abrazados, se despidió por que su carro lo había dejado a varias cuadras y estaba por amanecer, casi a la hora que los vecinos empiezan a levantarse.
Mi esposa quedó muy bien atendida ese día aunque yo no estaba ahí, les comento que esa persona nos recomendó hace tiempo esta página, para platicar nuestras historias y leer de personas que no ven mal nuestro comportamiento, si el lee esta historia seguro sabrá que es uno de los protagonistas de ella.
Gracias si les gustó y aún hay varias anécdotas que platicar.
Saludos.
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