Sitio exclusivo para adultos · Comunidad privada · El NO se respeta

Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Masaje prostático, una experiencia inolvidable

En vista de que mi historia anterior ha causado ciertas dudas y ha despertado la inquietud sobre todo de muchos hombres, le comparto esta historia sobre mi primer masaje prostático, que es y como se hace.

Antes de comenzar solo quiero dejar en claro, que está comprobado y yo me considero dentro de ese rubro, que no todo el placer anal que sentimos los hombres está relacionado con la parte homosexual, bisexual ni nada por el estilo. Yo soy curioso de la sexualidad y he experimentado algunos encuentros con hombres y me siento seguro y convencido que las mujeres son lo mio, pero uno no debe dejar de lado esos pequeños placeres ocultos y sobre todo, yo creo que para poder hablar de las cosas, hay que experimentarlas. Bien dicen por ahí que nadie experimentamos en cabeza ajena.

Bueno después de la introducción anterior, entremos en materia de mi primer masaje prostático. Pues resulta que estaba de guardia en el hospital, hace ya como 10 años, eran como las 12 de la noche y no tenia trabajo ni nada que hacer,  ese día por la mañana había asistido a un simposium de sexología donde habían hablado de la estimulación de la próstata y como mediante esta estimulación se lograba un vaciamiento completo de las vesículas seminales, así que cuando me disponía a dormir un rato en la sala de ultrasonido, volteo y veo el aparato con el que hacemos los estudios transvaginales y rectales y en ese momento vino a mi cabeza la plática de la mañana y pues decidí ponerla en práctica.

Acto seguido me quite la ropa, y ya estaba muy excitado, la tenia bien parada y escurriendo, prepare el lubricante y el condón que ponemos al aparato y me recosté sobre mi espalda, y simplemente de pensarlo, en verdad escurría. Me relaje un poco de la cadera, la deje caer sobre la camilla y con bastante lubricante acerque el aparato a la entrada de mi ano para que se lubricara, estaba frio, así que eso me hizo apretarlo un poco, pero logre relajarme nuevamente, levante las piernas un poco y una de ellas la recargue en la pared y la otra sobre una silla, de tal forma que quedara con las nalgas abiertas y las piernas separadas y en ese momento comencé a empujar lentamente el aparato para que mi ano se abriera un poco, suavemente lo fui empujando haciendo movimientos circulares con mi mano  y sentía como se metía poco a poco, confieso que esta primera sensación no era tan placentera como esperaba, pero probablemente por que no estaba tan relajado, así que decidí seguir empujando un poco más hasta que estuviera lo suficientemente adentro , me detuve por un momento para poder  sentir ese momento, que ahora era un poco más placentero. Nunca me la había sentido tan dura y con tanta salida de liquido como ese momento, ya tenía mi abdomen bajo lleno de liquido de todo lo que escurría . Decidí mover el aparato para buscar la próstata suavemente, no tuve que buscar mucho por que inmediatamente que el equipo toco la próstata la sensación cambio por completo, fue una sensación de placer interno que me relajo de inmediato la cadera y el ano que estaba apretando el aparato, asi que lentamente y suavemente comencé a mover el aparato de adentro hacia afuera, como metiéndolo y sacándolo sin sacarlo por completo, hasta ese momento lo que sentía nunca antes lo había experimentado, estaba más que excitado, ahora escurría mucho más y las ganas de masturbarme pues no las frene, así que empecé a masturbarme con una mano y con la otra continuaba con el movimiento, no pasaron más de 15 segundos cuando no pude parar la embestida de mi eyaculación, fue inevitable, me vine de una forma que salió hacia todos lados, por la posición en la que estaba me llegaron casi hasta el cuello y algunos un poco más lejos, fue un orgasmo que no paraba, creo que duro más que el tiempo que me mastube, sentía como apretaba y relajaba mi ano y como salía todo lo que tenía adentro. Retire el aprato y no podía ponerme de pie, las piernas me temblaban y no dejaba de contraer el piso de la pelvis.  Aun lo recuerdo y me excito. Desde entonces, el masaje prostático lo he realizado en algunas otras ocasiones con algunas variantes que ya les platicare.  Si quieren una muestra, no de esa primera vez pero mas o menos como es, aunque en otra posición, hay un video en mi perfil.



Regístrate y conoce mas historias