Historias y Relatos Swinger
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Valeria, todo un sueño...
Valeria, así se llama, es una de mis cuñadas, desde hace tiempo ya le había dicho lo mucho que me gusta, ella desde entonces me ha demostrado que tampoco le soy indiferente. Incluso, en ocasiones me ha contado cosas de su vida íntima y yo también lo he hecho. En una ocasión me contó que su esposo no podía cogersela parado, yo le dije que cuando quisiera yo podía enseñarle a ella. Solo sonrió y se puso roja.
Un día, mi esposa me pidió que pasará a la casa de ella a recoger unos documentos, toque el timbre y salió ella, la saludé de beso y la abrace dejando caer mis manos por su espalda hasta tocar sus ricas nalgas, sintiendo como se estremecia toda, le dije que iba por los documentos y me dijo que estaban arriba, en su cuarto, subimos, yo ya estaba temblando de nervios y mi pene erecto de imaginar esos ricos pechos que tiene. Al llegar a su cuarto me invitó a pasar mientras ella los buscaba, literalmente se empino a buscar en un cajón de su ropero dejando ver esas ricas nalgas que se trasnparentaban de su mayon negro con ese calzoncito de igual color que se le veía super.
Con mis nervios, el deseo, mi pene erecto y con el riesgo que podría correr, me pare tras ella, dejandole sentir mi pene y agarrando sus ricas nalgas diciéndole lo mucho que me exitaba verla así. Ella solo le dio risa, yo empece a restregarle más el pito y empece a tocar sus pechos, levanté su blusa y besé su espalda, nos fuimos acercando a la cama. Quedé yo recostado y ella de espaldas restregando su culito tan rico en mi pito, estire mis manos y le acaricié sus pechos. Después ella se volteo hacia a mi y empezó a desabrochar mi pantalón, me los bajo hasta las rodillas y comenzó a agarrar mi pito para después meterlo en su boca, wow, es genial en el sexo oral, tanto que tuve que decirle que se detuviera, pues en un momento sentí que me vendría en su boca.
La recosté y le quite la ropa dejándola solo con su calzoncito, acariciándola toda, chupando sus pechos, todo hasta llegar a su ombligo, hice a un lado su calzón y empecé a mamar esa rica puchita, persibia su olor de mujer tan rico, después de unas buenas mamadas, me pare frente a ella y de nuevo devoró mi pito.
Volví a chuparle la panocha, sentí como salían sus chorros de placer y sin más, haciendo su calzón a un lado, le dejé ir todo el pito, estaba muy mojada y eso me exitaba más, me pidió que parará, se quito el calzón lo enrredo en mi pito y se subió a cabalgar en el. Pude ver sus pechos como se movían, los acaricié, los chupé, era delicioso, sus gemidos me exitaban, eran como de película porno, volvió a pararse y se sentó dándome la espalda, se movia tan rico. Como estábamos a la orilla de la cama, empecé a pararme poco a poco hasta quedar de pie y ella empinada, así como empezamos mis embestidas fueron cada vez más fuertes hasta que ella pidió que se los hechara, saque mi pito y se los vacié en la espalda y antes de terminar con la última gota lo metió en su boca y terminó de exprimirme. Con gusto subiré una foto de ella para que se la imagen, mientras yo, de recordar creó que me voy a masturbar.
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