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Cinco estrellas para el chofer de Uber
Cuando mi esposa me dijo que ya venía a la casa, no quise ir por ella y mejor pidió un Uber. Eran como las 3:15 de la mañana, ella ya venía tomada y yo acababa de despedir a unos amigos con quienes me quedé a echar relajo en la casa. En el camino me envió un mensaje. El chofer me viene agarrando las piernas.
De ahí empecé a mandarle mensajes nervioso y me puse histérico al ver que no me respondía. Temí mucho por su seguridad, y le pedí que me enviara las placas o el nombre para rastrearla o algo. Pasó más de media hora sin ver los mensajes y luego me respondió ¿placas? Mmm… Ya traigo su celular.
Resultó que el conductor, al parecer un joven maduro y bien peinado, le lanzó el perro a mi esposa sin pensarla, y sin pedirle permiso comenzó a tocarla. Incluso ella reconoce que no sabía si era víctima de un abuso sexual o simplemente se trataba de cachondeo, pero para cuando reaccionó el chavo ya se había estacionado a unas cuadras de la casa y se estaban besando.
No sabe, dice, como pasó de una cosa a otra, pero a los cinco minutos ella ya estaba mamándole la verga ahí mismo. No se animó a más por que alcanzó a ver a unos vecinos llegando a casa y una patrulla daba constantes rondines, pero al chofer le dio lengua y labio hasta que él muy amablemente le pidió que se los tragara para no manchar el coche ni el pantalón. Ella, consciente y buena onda, lamió hasta la última gota, y se aseguró de chupetearle la cabecita hasta asegurarse de que al chofer se le había terminado por completo el calambre.
Él le dio su celular y como si tuviera mucha experiencia le dijo. Tú llámame cuando necesites un aventón, yo no te llamo para no meterte en problemas. Cuando apenas le estaba contestando ella entró en la casa temblando un poco de nervios, me sonrió y dijo no sé si casi me violan o qué, pero me gustó.
Cuando ya me contó con detalle la situación, coincidimos en que el chavo fue lanzado pero ella le dio entrada desde que se subió al frente con él, pusieron canciones juntos y la dejó beber en el coche la caminera, además de sonreír con los primeros piropos y no protestar por nada de lo ocurrido.
A ella le había gustado mucho la experiencia más bien por lo inesperado. El único problema es que el chavo era chiquito y precoz, por lo cual ella no tiene mucho interés en llamarle ni repetir la experiencia, aunque anoche llamamos a un Uber y me dijo a ver qué tal está el chofer. Cuando llegó era un tipo maduro y limpio, pero evidentemente gay.
Ahora busco a un chofer de Uber, real o fingido, que me ayude a hacer realidad la fantasía de mi esposa de ser cogida por un conductor ya sea en el mismo coche o donde sea, siempre y cuando no represente problemas ni riesgos para nadie. Desde luego buscamos a un single de buen ver, pero lo que más importa es que sea dotado, rendidor y muy buena onda, con ganas de fiesta y sin aires de Don Juan. ¿Cuándo me la pasan a recoger?
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