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Vecino
El despertador sonaba con más intensidad que de costumbre. La pereza era máxima, sobre todo al comprobar que el no tenía que madrugar para trabajar y yo sí. Afortunadamente, ese día podía realizar mi trabajo desde casa. Eran las 8.00 am y ya hacía un calor infernal. Encendí el ventilador y la computadora y me prepare un cafe. A mediodía estaba cerca de terminar y Volví a la habitación y el seguía durmiendo, fui a la sala y como la ventana da a la calle, me asomé a las casas de enfrente, sentí el sol y me quité el camisón, sin percatarme que el vecino estaba igual asomado a su ventana, estire los brazos hacia arriba dejando ver perfectamente mi cuerpo desnudo, y la sensación me gustó y comencé a tocarme entre mis piernas y los senos, fue cuando me di cuenta que era observada por mi vecino, quien a su vez estaba acariciando su pene, me hice un instante la distraída y me seguí tocando, para él, quien me ha gustado desde tiempo atrás, lentamente me quité de ahí, pero me agradó que me vieran y estaba yo ya bastante caliente, me fui para la recámara y me acosté junto a él. Lo abracé y él me correspondió, entre sueños. Besé sus labios, su cara, su cuello y acaricié su torso desnudo. Aunque hacía calor, me arrimé a su cuerpo hasta descubrir que su entrepierna sí estaba despierta. Empecé a jugar con ella acariciándole y notando cómo crecía.
Tiré de sus bóxer para abajo y emergió su miembro tieso. Lo abarqué con mi mano y continué frotándolo. El casi de manera innata, se giró para encontrar con su verga la entrada a mi vagina. Levanté una pierna sobre su cadera para facilitarle el trabajo. Nuestros labios se dieron los buenos días acaloradamente y con ansia mientras nuestros sexos se restregaban sutilmente. Su pene rozaba mi clítoris y me estaba poniendo al mil. Entonces, me puse sobre él y volví a coger su pene. Lo masturbé mientras iba acercando mi boca y acariciaba deliberadamente mis pezones erectos con su glande. La chupé despacio y profundo y, de forma paulatina, aumenté el ritmo. Escuchaba su respiración agitada. Mientras, él me apartaba el pelo de la cara. Imaginaba a su vez que mi vecino entraría a la recámara y lo que primero vería serían mis nalgas y mi culito. Dejé de chupar y me sequé sensualmente los labios con la mano. busco en la mesita hasta hallar un condón. Me acosté en la cama y arqueé las piernas para que me penetrara. La sentí plena y dura dentro de mí, Quería que me penetrara rápido pero a la vez me gustaba saborearla y marcar el ritmo desde abajo. Me moví frenética en esa posición buscando mi placer. Él paró unos segundos , viendo cómo disfrutaba y disfrutando él también. Agarré sus nalgas y las apreté contra mí muy fuerte para poder sentir su pene bien adentro. Estaba desatada, notando cómo el orgasmo se apoderaba de mí e intuyendo que a él le estaba ocurriendo exactamente lo mismo.
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