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Historias y Relatos Swinger

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DE TODA LA NOCHE

Alguna vez tuve una amante a la que me llevó bastante tiempo conocer, pues ella se encontraba trabajando al norte del país, donde se le dificultaba contactar, por lo que con resultados similares, terminábamos chateando para pasar la velada.

Intercambiamos experiencias y anécdotas en esas charlas, en las cuales encontramos que coincidíamos bastante en lo sexual.

Eventualmente, un 13 de Febrero, se llegó la ocasión de conocernos, por lo que quedamos de vernos cerca al hotel donde consumaríamos nuestro encuentro, uno al que ya sabíamos no habría más límite que el rendimiento físico o nuestras actividades del día siguiente.

Así pues, llegué con unos minutos de anticipación a la cita, en tanto que ella llegó puntual.

Aunque no sabía como era en realidad, no me tomó mucho adivinar quien era cuando bajó del vagón del metro.

Lentes, cabello recohido, sin maquillaje, nada del otro mundo, y un amplio abrigo que disimulaba su figura.

Nos saludamos e íbamos platicando de todo y nada, ya saben como son los primeros encuentros, cargados de adrenalina pero ambos sabíamos que no habría límites esa noche.

Llegamos al lobby del hotel de la Doctores y por el cambio de turno, debimos esperar a que se desocupara una habitación, y en ese lapso, llegaron dos parejas más, una donde a la dama ya la conocía más que bien, por lo que nos saludamos e hicimos amena la antesala, pues ella también conocía a la otra pareja.

Así pues, cuando nos asignaron habitación, cada quien se fue con su cada cual, intercambiando números para continuar la fiesta más noche.

Pasamos a nuestra habitación y ella se despojó de su abrigo, dejándome ver un look Godínez que a ojo normal es más que común: Falda larga, tableada, blusa, zapatillas, pero debajo una voluptuosa figura que me enloquece ¡Y cómo no! si tiene unas tremendas chichotas, naturales, con una cadera que le hace juego y balancea su figura a la perfección.

Intercambiamos impresiones de las otras dos parejas y quedamos en que a lo mejor hacíamos algo con ellos más tarde. Me dijo que pasaba al baño, por lo que le dije que se pusiera cómoda mientras iba por algo de beber.

Al regresar, acomodé las bebidas sobre la mesa, mientras ella salía del baño, con un vestido de una sola pieza, por lo que nos abrazamos, cachondeando al besarnos, dejando ella que fluyera su personalidad sumisa, si se pudiera decir que eso era, pues al sentir mi verga, poco a poco se fue entregando en mis brazos, respondiendo a mis perversas caricias, que ya iban levantando el vestido y la habían girando, mientras la manoseaba con lujuria y pasión desde su espalda, recorriendo sus chishotas y sintiendo la humedad de su entrepierna avanzar.

La giré frente a mi y le quité el vestido, desabroché su brassiere y ejercí un poco de presión en sus hombros para que se bajara a mamarme, lo cual hizo sin rechistar, desabrochando mi cinturón, bajando el zipper y bajándome mientras me acariciaba del pecho a la verga con esas tremendas chiches.

Mamó muy rico, más no la dejé explayarse, pues me fui quitando la camisa, la camiseta y ahí me desnudé, con ella chupando, zafé mis zapatos y la hice incorporarse, tallando mi verga entre sus chiches y de ahí a mi pecho, besándola fuertemente para tenderla sobre la cama.

Abrí sus piernas y besé su pucha sobre la prenda, inhalando por la boca sobre su clitorís, generando un vacío que les encanta, para luego retirar su prenda y empezar a masturbarla, un dedo, dos, sobando esas tremendas chiches que me enloquecen.

Tres dedos y ella ya estaba a punto del orgasmo, así que bajé mi rostro a su entrepierna, lamí y mientras me daba su orgasmo, me fuí subiendo para meter una teta en mi boca, levantar sus piernas y penetrarla de una sola estocada hasta el fondo, disfrutando de este nuevo tesoro de mujer que descubrí y al que tantos indecisos se perdieron, para iniciar un vaivén frenético, prodigando un orgasmo tras otro, parando al sentir como palpitaba su vagina, apretando nu verga en sus contracciones para reiniciar mientras ella gemía de placer.

Salí de ella para acomodarla de perrito y dejármele ir con todo, mientras pujaba, yo admiraba esa imagen de sus tetas colgando y de ahí me apretaba, pegándome de vez en cuando a su espalda para besarla y mordisquear sus hombros. la fui recostando boca abajo mientras me daba un nuevo orgasmo que me mojaba la verga por completo.

Sin dejarla descansar, le di vuelta y le pedí que se subiera.

¡Delicia de dioses!

Montó, acercó su pecho al mio mientras yo usaba mis dedos y la nalgueaba.

Pegó su rostro a mi pecho, subió sus tobillos a la altura de mis rodillas y que rico se mecía.

"¿No te vienes, verdad?"

"No"

Aceleró el ritmo y tomó el control de la penetración, a un ritmo imponente, mientras yo la dedeaba y metía mis dedos en su culo.

Cuando llegó al límite, se recargó en mi pecho, más la bajé de mi para arremeter en ella una vez más, girando en algún momento para ponerla de misionero, ponerla de lado y levantar su pierna, deleitarme de esta dulce y perversa criatura que me prodigaba sus orgasmos.

Una vez más, se subió en mi hasta que ya no pudo más, la recosté a mi lado a intercambiamos impresiones de tan rico encuentro mientras la seguía dedeando y jugando con sus pechos.

En eso estábamos cuando llamaron a la puerta y era mi amiga, con su pareja. Revisamos el reloj y llevabamos poco más de dos horas cogiendo.

Pasaron, nos presentamos ya formalmente y llamamos a la otra pareja, quienes nos invitaron a ir a su habitación, más por lo reducido de esta, regresamos a la nuestra.

Ahí, las tres damas se hicieron un trenecito de caricias con mi hembra de esa noche al centro.

¡Todos querían saborear sus chichotas!

Así, los caballeros las fuimos penetrando una a una, intercambiando cuerpos y placer mientras ellas no dejaban de tocarse.

En algún momento, abrí la puerta y se asomó una pareja, quienes pasaron y al ver tanto sexo, se integraron con una de las damas en un trio mhm que dejamos ser, para que luego la dama nos mamara nuestras vergas y procedieramos nuevamente al intercambio de parejas.

Una vez que todos fuimos quedando satisfechos de este encuentro, dejamos a las damas en la cama, acariciandose.

Deliciosa visión.

La parejita nueva se retiró y recibí una llamada de un single, que solicitaba pasar a vernos, pues, en algún momento, puse un anuncio con mi teléfono y la amiga de la pareja, casualmente, lo conocía, por lo que pasó y se renovó la acción, con otra pareja que, curioseando, también llegaba, acompañada de una amiga, aunque la pareja solo cachondeó y se fue, dejando a su amiga con nosotros para que los caballeros le atendieramos.

Fue algo delicioso y placentero probar tantas diferentes damas en aquella noche, pues las mujeres, al ver el gang y que la dama no se daría abasto, acudieron prestas a continuar con esa tremenda orgía donde todos probamos de todas y todas ellas se bebían sus orgasmos.

La pareja amiga de la chica regresó y se unieron a la acción, todos cogiendo, besando, mamando, me perdería muchos detalles si quisiera narrarles todo.

La mañana entró por la ventana y todos se retiraron mientras seguíamos cogiendo, quedando mi amiga, la de la pareja, y yo, al final.

La chica de las chichotas me pidió acompañarla al metro, se bañó y la fui a dejar, para regresar con mi otra amiga y darnos sexo oral hasta que la hice venir al punto del squirt.

Descansamos y fuimos a comer, para regresar a seguir descansando pues ya era 14 de Febrero y el hotel tenía bastante actividad.

Espero les haya gustado y hayan llegado al punto del sexo o la masturbación.

Parejas, damas, no duden en contactarme, la pasaremos más que bien.

Javier.



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