Sitio exclusivo para adultos · Comunidad privada · El NO se respeta

Historias y Relatos Swinger

historias reales de nuestros usuarios

Historias y Relatos Swinger

Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.


Óscar y mi culo 2

Sentí un calor en todo mi cuerpo. Estaba "caliente" literalmente. Es verdad que tanto mujeres como hombres ya me habían acariciado el culo, pero esto era diferente.
No había sido planeado, y había gente alrededor que en cualquier momento podía ver lo que sucedía. Óscar y yo seguíamos en silencio. Su mano apretaba cada vez más fuerte mis nalgas. Sin mediar palabra, Óscar me sujetó del brazo y llevó mi mano a su entrepierna. Me dijo: "Mira cómo me tienes". No le respondí. Mi mano se encargó de hacerle saber que lo deseaba. Me preguntó: "¿Quieres que baje el cierre?" Sabía que con sus preguntas quería atribuirme la iniciativa de aquello. No me importó y le pedí que lo bajara. Metí mi mano y me impresionó lo que toqué. Su pene comenzó a erectarse más. No sólo era grueso, sino bastante largo: fácilmente de más de 20 centímetros. Caliente y muy duro. Fingiendo una leve molestia me dijo:

-No puedo quedarme así. No se me va a bajar. Mmm...

-¿Qué quieres que haga?

-Podemos regresar a la oficina. Tengo las llaves de la bodega. De todos modos es viernes y ya no hay nadie.

-Me parece bien, vamos allá.

Llegamos sin contratiempo a la oficina. No había nadie y para mayor discreción entramos a la bodega. Era un cuarto pequeño que se utilizaba como almacén, con un par de estantes, varias cajas, un escritorio viejo y algunas sillas. Al entrar, Óscar me pidió que me sentara frente al escritorio, se puso frente a mí, de pie. Desabrochó su cinturón con cierta desesperación y dejo caer su pantalón hasta los tobillos. Frente a mí estaba la verga más grande que hubiera visto en vivo. Parecía tener vida propia, palpitaba estremeciéndose de arriba a abajo. Necesité una mano para sujetar su tronco y la otra para agarrar su glande, esa punta dura, púrpura y brillante. Me incliné hacia él y comencé a recorrer su verga con mi lengua. Pasé mis labios de arriba a abajo hasta llegar a sus testículos. Lentamente introduje su punta en mi boca. Suave y dura al mismo tiempo. Me ahogaba al tratar de abarcarla toda, pero pronto tomé ritmo. Con las palmas de mis manos en los muslos de Óscar, su grandiosa verga y mi boca se acoplaron en movimientos bien coordinados. Después de un rato, Óscar detuvo mis movimientos y me preguntó:

-Espera, ¿quieres que te coja?

-Sí, quiero que me cojas.

-Pero prométeme que no se lo vas a contar a nadie.

-Quedará entre tú y yo.

Óscar sacó de su cartera un condón que le puse con sumo cuidado. Me despojé de mi pantalón y la ropa interior y me puse frente al viejo escritorio recostándome en él bocabajo. Intercambiando posiciones, Óscar se sentó y separó mis piernas. Comenzó a acariciar mis nalgas con movimientos suaves para después apretarlas y separarlas a su antojo. Sentí sus dedos recorrer en círculos mi ano. Su dedo índice o medio penetró lentamente mi agujero. Un ligero dolor me hizo pensar en lo que me esperaba en unos momentos. Con sus pulgares ensalivados trató de dilatar mi ano lo mejor posible. Óscar se puso de pie y colocó la punta de su pene en mi culo. Con mucho cuidado fue introduciendo su descomunal verga entre mis nalgas mientras llenaba la habitación con mis gemidos. Sentí cómo entraba y salía cada centímetro. Lo más difícil fue acostumbrarme al tamaño de su glande. El dolor me hizo creer que se trataba de su puño. Después de algunos minutos, pude comerme casi por completo su verga. Óscar comenzó a cogerme un poco más rápido y a preguntarme con la voz entrecortada:

-¿Te gusta?

-Sí, me gusta, me gusta sentirte.

-¿Quieres ser mi putita? ¿Quieres que te siga cojiendo?

-Sí papi, quiero ser sólo tu putita, que me cojas cuando tú quieras.

En ese momento Óscar sujetó firmemente mis nalgas y sentí cómo su verga empezó a bombear su semen. Durante toda esa noche tuve la sensación de su verga dentro de mi culo.



Regístrate y conoce mas historias