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Mi esposa cojió con su amigo
Sucede que, mi mujer, desde la mañana andaba muy cachonda --me lo dijo -- porque nos pusimos a ver algunos videos super eróticos y calientes. Su panochita manifestaba una muy deliciosa humedad, de tal modo que, por la tarde recibió un mensaje de un amigo invitándola a tomar un café --requería platicar-- a lo que ella, me lo comentó, y yo la animé; decidió contestarle, que sí, que estaba bien, solo que le volviera a mensajear después de las seis pm, porque a esa hora se desocupaba de con su mamá. Así fue, recibió tal comunicación y quedaron de verse en veinte minutos a unas cuadras del domicilio en el estacionamiento de una tienda comercial. Al llegar, ya estaba esperándola él en su auto, y mi mujer, se topó con una conocida, a lo cual tuvo que meterse a la tienda también para despistar; compró algunas cosa, salió de la tienda e inmediatamente se subió al auto. Ella vestía un mallón negro que exhibe muy patente su panochita y su culo; blusita roja de tirantitos, y por supuesto, debajo llevaba una tanguita rosita con bra del mismo tono. Y bueno, (esto se los comento, porque ella me lo platicó todo cuando regresó a casa) se perfilaron hacia un motel, mientras hacían cola, después de otro auto, él platicando con ella y deslizando su mano derecha sobre sus pechos, sobándoselos, acariciándoselos y ligeramente sus piernas. Cuando entran a la habitación, ella se da una ducha, mientras él espera sobre la cama semidesnudo; al salir de la regadera vestida con su ropita, él se levanta y pone música disponiéndose a bailar con ella; empieza a besarle su cuello suavemente acariciando su espalda con sus manos, repegando su paquete bien erguido sobre su bajo vientre; enseguida, la acuesta bocarriba sobre la cama; la besa su cuello, su boca deliciosamente, baja a sus pechos, mordisqueando sus pezones lúbricos; con sus manos baja el mallón, se lo quita, lo avienta a un sillón, dejándola en pura tanguita humedita de su rajita bajándose a lamerle desde sus dedos de los pies muy lentamente, recorriendo sus piernas hasta llegar a su entrepierna; mmmmm, qué exquisitez, qué dulzura; su lengua ausculta suavemente su gruta, gimiendo de placer; chupando rico esa panochita deliciosa que tiene mi esposa, mientras que sus gemidos se esparcían en la atmósfera de la habitación. posteriormente, la penetra; su pene entra por esa cuevita caliente deseosa de un buen trozo de carne que, bajo la lujuria se estremecen y con ajetreo la embiste --diciendo ella, mientras lo abrazaba con fuerza-- ¡me duele, me duele papito! pero sigue, siiigueee; no me la saques; lo que pasa es que, su pene es, no grande, pero grueso, y le dolía al penetrarla con fuerza. Él, en un momento, le preguntó: te la saco. ¡Noo, no la saques, sigue dándome esa verga!, sus nalgas eran apretujadas con las manos de él, en tanto que, decía: qué rica estás mamacita, siempre te he deseado, me encantas, tenía tantas ganas de cojerte así; siempre me gustaste; déjame ser tu amante en secreto, sin problemas con tu marido ni con mi mujer --así le decía él -- ella, le respondió que, no, amante no; que si se encontraban de nuevo en alguna ocasión y tenía la oportunidad, a la mejor se daban las cosas. Pero, así siguieron dándose; al venirse, él le gritó ¡me vengoooo! adónde, dentro o fuera; ella le respondió, adentro papito, adentro échamelos. Después él se metió a ducharse y enseguida ella, un momento de charla cosas triviales, y luego, le empezó a sobar sus tetas de nuevo, y ela, se le prendió de su verga, chupándosela, mmmm qué rico, se la puso bien dura de nuevo; ella se le montó clavándose ese trozo de carne grueso; así, así, así; más, más --decía ella-- y él se viene de nuevo derramando su lechita caliente dentro de su panochita. Ella, se dispuso a enjuagarse un poco y salieron del motel dejándola a unas cuadras del domicilio. LLegó, yo la esperaba con una cena; degustamos y después sobre la cama comenzó a narrarme lo que les estoy contando. Yo, me calenté al máximo chupándole su panochita, aún con lechita, que es la muestra de lo que había hecho, la saborée y ummmm riquísimo que la hice darme de nuevo otro orgasmo; después ella, me sacó toda mi lechita tragándosela como siempre. Espero, les guste éste relato; es el primero que escribo. Luego les continúo contando otras cositas.
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