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Historias y Relatos Swinger

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Mi primera experiencia lesbica

Era una noche de copas con amigos del trabajo de mi novio, todos se divertían entre pláticas y cerveza, yo estaba nerviosa por  la convivencia de un círculo social al que no pertenecía, sin embargo logré encajar bien. Entre todos destacaba ella, Karla, una morena clara de unos 25 años, las curvas delineaban su escultural cuerpo, una cintura muy pequeña y unas caderas increíbles, en cuanto a sus pechos apenas y se alcanzaban a notar con una blusa de tirantes holgada, unos ojos delineados que enmarcaban una mirada seductora, una boca con labios gruesos húmedos, cabello rizo negro... en fin, una mujer muy atractiva y simpática, su sonrisa alumbraba las anécdotas que platicaba. Fue una noche muy divertida, pero llegó el momento en el que todos tenían que partir, eran cerca de las 4 de la mañana, para mi no era problema pues la fiesta fue en el mismo fraccionamiento en el que vivo. Mi novio muy preocupado por su amiga  se ofreció a llevarla a su casa, yo, con tal de que no manejara ebrio invité a Karla a quedarse conmigo, así por la mañana, podría pasar mi novio y la llevaríamos a su casa, feliz y agradecida accedió.


Llegamos Karla y yo a mi casa, entramos de "puntitas" pues mi abuela estaba dormida a dos recamaras y no quería asustarla, platicamos susurrando acerca de su novio, la plática fue tornando de un tema sentimental a la curiosidad de estar con una tercera persona en la cama, mientras más avanzaba la conversación más nos excitábamos imaginándolo, me armé de valor para pedirle ser "esa" tercera persona en la cama de mi novio, guardó silencio y susurró lo pensaría, el sueño ya nos acariciaba al calor de las cervezas, ahí fue donde ella cerró los ojos y yo me acomodé para dormir dándole la espalda, a pesar del sueño lograba escuchar su respiración acelerada, eso me inquietaba pero intentaba ignorarlo y dormir, empezó a moverse ligeramente y poco a poco se estaba acercando a mi, hasta que me echó un brazo encima y ligeramente empezó a envolver mi cintura con su mano, me jaló con sutileza y pegó sus pechos en mi espalda, me sentía muy nerviosa pues jamás había tenido una cercanía sexual con alguien del mismo sexo, pero me dejé llevar creyendo que tal vez ella solo quería abrazar para poder dormir, empecé a notar sus pezones duros pegados a mi, su respiración alcanzaba mi cuello, sentía la gran necesidad de acariciar mi clítoris, me tenía muy excitada, su mano apretó mi cintura y ahí fue donde decidí continuar el juego, me giré para tenerla enfrente y ahí estaba esa sensual mirada que lograba brillar dentro de la oscuridad, su labio inferior lograba mostrar su humedad a pesar de la mordida que ella misma se daba, de un segundo a otro se aventó a darme ese beso que tanto estaba esperando, no solo sus carnosos labios eran suaves, su lengua, la cuál exploraba mi boca también era digna de permitirle pasar por donde ella quisiera, su mano navegaba entre mis nalgas las cuales inconscientemente se movían en busca de su cuerpo. Ahí estaba Karla bajando sus carnosos labios a mis tetas, mojaba mis pezones con la lengua y los acariciaba con su boca en círculos, mientras, colocaba su muslo en mi entre pierna frotando mi clítoris, era demasiada excitación, sentía que iba a explotar mi húmeda vagina al mismo tiempo que la cabeza, buscó la manera de colocar mi pierna entre las suyas, las yemas de mis dedos estaban tocando sus duros pezones, y así alcanzamos mi primer orgasmo con una mujer, las piernas las teníamos húmedas, procurábamos no dejar de besarnos para no "hacer ruido" pues estábamos tan calientes que sabíamos que podíamos gemir y despertar a mi abuela... frotándonos nos venimos pero ambas sabíamos que necesitábamos más una de la otra. Los besos no se detuvieron y poco a poco me monté en ella, si, jamás me imaginé que al tener sexo con una mujer se podría estar arriba de ella, pero encontramos el modo de tocar su clítoris con el mio a mi ritmo, mi vagina estaba exageradamente mojada, las sábanas de la cama quedaron empapadas tanto como sus piernas, así logré venirme por segunda ocasión, no podía dejar caliente a Karla, así que toque su vagina con la palma de mi mano, besaba sus duros pezones y poco a poco a petición de su cuerpo metí mi dedo indice y medio, se volvió loca, se movía con una fuerza que delataba nuestra travesura, su clítoris se estimulaba con la palma de mi mano así como mis dedos inquietaban sus paredes vaginales, derrepente sentí lo esperado, un orgasmo acompañado de una eyaculación que empapó mi mano, su cuerpo entero se movía con fuerza como queriendo comer mi mano,  su respiración aceleró tanto que llegó unos segundos en el que ya no aspiraba ni exhalaba, de pronto su ritmo bajó poco a poco mientras seguía mojándome hasta quedar inmóvil y empapada. 

Después de un beso dormimos hasta las 9 de la mañana, apenada me desperté y me vestí, abrió los ojos y decidió que era hora de ir a su casa, se rehusó a pedirle el favor a mi novio, yo tenía que ir al banco, estaba camino a su casa, el acompañarla fue el momento más incomodo y largo que he vivido, no sabíamos que decir, después de todo no podíamos culpar al alcohol, simplemente me externó lo avergonzada que estaba por mi novio, quien era su amigo.

Desde entonces solo una vez he visto a Karla, nos saludamos de lejos por el puro compromiso, pero a partir de ese día he querido decirle que jamás olvidaré mi primera experiencia lésbica. Muy seguido me toco pensando en ella, espero ser parte también de su estimulación. 



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