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Historias y Relatos Swinger

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Mi primer club SW ¡uf!

Vengo a contarles la que fue mi increíble primera experiencia en un club SW en la ciudad de México, el Dreams. 

Ya tenía rato con curiosidad de ir, pero no quería ir sola. Surgió la oportunidad cuando una amiga me dijo que también tenía ganas de ir, por lo que fuimos en un pequeño grupo de tres chicas y un chico. 
Al principio entramos con timidez, pedimos una botella y platicábamos. Notamos que las parejas estaban en sus propias mesas sin interactuar mucho, pero se sentía la tensión sexual en el aire. 
Era viernes y es obligatorio asistir a sus famosos cuartos oscuros, por lo menos a ver. Mis amiga se armaron de valor y fuimos. Nos sentamos y comenzamos a observar a las parejas y mis acompañantes estaban notablemente sorprendidas, pero poco a poco fueron aclimatándose. Risas nerviosas y unos besitos por aquí y por allá para entrar en calor. 

Yo soy la que tenía más experiencia, así que me aventé primero. 
La primera pareja que me llamó la atención estaba acostada en la cama frente a nosotros, me atreví a acercarme y sentarme junto a ellos,  comenzar a besar a la chica, quien accedió y empezó a acariciarme. Comencé a lamerle los senos hermosos, y el chico me metió una mano, todo fue muy muy sexy.

Mi siguiente pareja estaba sentada en la otra cama y la chica me pareció increíblemente linda, por lo que llegué a participar. Les gustó tanto que la chica me tomó de la mano y me llevó a un cuartito privado en el que comencé a darle sexo oral y ella gemía de placer. Los ayudé en la penetración, lamiéndolos a ambos y guiando el ritmo. Luego ella se sentó en mi cara y mientras la lamía, él empezó a lamerme a mí. Toda la escena fue deliciosa, y la gente nos veía a través de unas ventanitas y mis amigas me dijeron que fue la sensación.

Luego pasó algo curioso, ya que una de mis amigas jamás había estado con una mujer y al verme darle sexo oral a otra chica, me pidió si podía hacer lo mismo por ella. La recosté en una de las camas y empecé a besarla y succionar despacito. Los gemidos fueron subiendo de tono hasta que terminó en mi cara, y eso me prendió muchísimo.  
Terminamos platicado y tomando con las parejas, riendo y compartiendo las experiencias, intercambiando números inclusive.  Sin duda fue una noche increíble que siempre recordaré con mucho, mucho cariño ¡y placer!



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