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Camino a Toluca.
Nos presentamos con algo que hicimos camino al aeropuerto de Toluca.
Planeamos vacacionar en Cancún. El presupuesto no era muy amplio pero de todos modos queríamos ir, así que recortamos gastos, y finalmente llegó el día. Nuestro vuelo iba a salir desde Toluca, y un shuttle de la aerolínea nos iba a llevar al aeropuerto desde el WTC aquí en el D.F. Al final en la camioneta solamente éramos nosotros dos y otra pareja cuando salimos.
Nos sentamos atrás, y ya en carretera, vimos que la otra pareja venía durmiendo, además de que eran asientos altos tipo camión que nos cubrían bastante bien, así que los ánimos se empezaron a calentar. Revisé que el conductor no viniera mirando por el retrovisor y que la otra pareja siguiera en su onda, y abrí varios botones de su blusa: Sus enormes tetas saltaron de ahí como impulsadas por un resorte, y empecé lamiendo todo menos sus pezones, dejando descubierto todo menos eso. Ella empezó a gemir. "Sácate las tetas completas y muéstralas afuera, puta", le dije. Lo hizo en segundos. Varios automovilistas la vieron, uno se nos emparejó incluso, sonriendo. Estaba por preguntar si le excitaba ser mirada cuando volteó, y con desesperación me bajó el cierre, me sacó la verga, y se la metió hasta la garganta de un solo empujón. Tuve que contener el grito de sorpresa y de placer. Abrí el botón y cierre de sus jeans, y metí mi mano para tocar su vagina. Estaba empapada. "Quiero que te vengas, putita" susurré en su oído, y le metí los dedos, le abrí los labios, hice todo lo que me pidió, y en 10 minutos sentí mi recompensa: Ella estaba tapándose la boca para no hacer ruido, sentí espasmos fortísimos en mi mano, y sus piernas empezaron a temblar. La hice que se viniera.
Nos miramos y nos dimos un largo beso. El recorrido estaba por terminar, empezamos a ver afuera los letreros de "Aeropuerto", pero ella insistía en devolver el favor. La pareja de 3 filas adelante ya estaba despierta y platicando, así que muy nerviosamente los vigilaba a todos mientras ella se volvía a doblar desde su lugar para chupármela. Lo hizo con desesperación, con rabia, incluso un poco rudo. La excitación se volvió presión cuando ella insistía en que me viniera y yo me sentía cerca, pero veía por las ventanas que ya estábamos afuera del aeropuerto. Luego adentro del aeropuerto, avanzando hacia donde teníamos que bajar. La intenté apartar de mí, pero ella se resistió, y siguió chupando. No se iba a dar por vencida. Veníamos entrando al estacionamiento cuando no pude más. Apreté su cabeza, y tuve un orgasmo largo y fuerte como pocas veces en su boca, mientras luchaba por no dar un grito de placer. Lo tuvimos que cortar casi de inmediato, pues el chofer redujo la velocidad, y se estacionó. Para cuando se bajó para abrirnos la puerta, yo me abrochaba el pantalón con desesperación y ella me miraba, divertidísima, con el semen en su boca todavía.
Antes de bajarnos me hizo señas, abrió la boca, y me enseñó todo lo que había yo eyaculado ahí. Me miró con ojos retadores, y se tragó mi semen justo antes de voltearse y decirle "Gracias" al chofer, que se acercaba a la puerta para ayudarle a bajar.
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