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Historias y Relatos Swinger

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La última oportunidad

Si,  teniamos  algo en común, no me preguntes exactamente que era, pero podía sentirse. Habiamos tenido ya muchas experiencias juntos, nos conocíamos desde hace más de 30 años, yo  podía estar seguro que había sido su primera vez en todo y ella había sido porque lo sé de cierto mi primera vez. 
Estábamos ahí después de mucho platicarlo, de verdad, después de mucho platicarlo estábamos ahí,  en ese lugar en donde gente de todas las edades bebía y bailaba algunos aturdidos otros ya muy acostumbrados al bullicio y nosotros ni bailábamos ni bebíamos así que obviamente nos sentíamos con un spot sobre nuestra mesa.  No era fácil después de tantos años,  tratar de darle a nuestra intimidad un giro especial y buscar el medio correcto y la mejor forma de volver a darle tensión y humedad a  nuestros cuerpos, especialmente porque todavía nos disfrutábamos bastante solos. Y esta era la última oportunidad.  
Abandonó la mesa,  porque no  se que gusto encuentra en conocer todos los baños de los lugares a los que asistimos. Alejándose pude ver que aunque conservaba esa delgadez  de siempre tiene aún una gran presencia; unas piernas delgadas pero bien formadas y  esas pompas de líneas más bien suaves y delicadas con una muy pequeña línea de derriere  que a mi me encanta.  Se vistió como se lo pedí con un short muy casual  pero  que le vestía muy bien sus 45 años que con el toque del cinturón muy delgado  la hace ver muy ejecutiva  y esa blusa de seda roja que si  uno se fija con detalle deja ver en sus senos,  el  abultamiento que a los hombres nos encanta cubrir cuando hace frío y provocar cuando hace calor (y que por cierto hoy todos los maniquíes de las tiendas se encargan de exagerar).  Sus senos son,  eso si,  de extraordinario tamaño.  Sobrepasan un poco la proporción de su delgadez, sin llegar a ser escandalosos y tienen una firmeza perfecta,  bien ceñidos provocan y dejan ver profundidad y exquisitez y al paso de los años sentirlos totales en las manos o en circular movimiento con la lengua son el  mejor lugar para determinar con exactitud su nivel de aceptación y estado de  ánimo y asi debajo de esa blusa en total libertad son para mi como conducir un Ferrari en una vía de 60kph no hay quien no lo note. Platicar de sus senos puede llevarme todo un relato más, asi que seguramente lo dejo para más adelante. 
El lugar al  que se dirigía no estaba cerca, tendría que recorrer al menos unas diez o doce mesas repletas de gente platicando, riendo, bebiendo, cantando y hasta bailando, habría un promedio de edad entre los 25 y 30 años en la concurrencia, definitivamente nosotros levantábamos el dividendo ya que tenemos 45, pero no sentí que nos hubiéramos equivocado de lugar, porque eso si era una máxima entre nosotros, si vamos a compartir intimidad será con alguien que imprima jovialidad y más belleza a nuestro entorno, asi que aunque nos tardaramos más seguiríamos buscando en hombres y mujeres jovenes que realmente nos atrajeran.
El rostro de Sonia se ha endurecido con el paso del tiempo, pero tiene una belleza que genera confianza, ojos ligeramente razgados y una sonrisa simple que te invita a platicar con ella  y escucharla cuando habla.   Directa  cuando gesticula por desaprobación pero seria y clara cuando acepta. Es alguien para descubrir lentamente y que parece antagónica a la perversidad de un encuentro XXX y sin embargo estaba ahí convencida de conocer algo más y disponible.
Mi fantasía es que a su regreso  algún asistente la interceptara, con ánimo un poco más temperamental al de ella y que acto seguido la invitara a bailar,  lentamente la toca y la invita a continuar en ese tenor.  Aun sin que yo la observe ella tiene libertad para sentir y eso es lo que más me hace temblar las piernas eso me genera un cosquilleo indescriptible en mi entrepierna y tensa mi mandíbula al mismo tiempo que hace flaquear mis brazos. Imaginarla bailando, con su sonrisa de aceptación y unas manos desconocidas tocando su cintura y apretándola con cierta fuerza; sus senos, libres por dentro si, pero acorralados por el pecho de otro y con evidentes muestras de excitación ponen mi mente a 1000 por hora.  No es el simple hecho de la caricia y el toqueteo, va mucho más allá porque si ella lo está aceptando es porque lo disfruta… le  gusta…
Me interrumpe su llegada, simplemente  comenta, “¿trajeron ya las cartas?” He pedido si,  su acostumbrada Piña colada, y estoy bebiendo ya una cerveza. 

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¿Pensará de verdad que me gusta conocer los sanitarios de cada bar y cada Lobby?  Cuando me siento cómoda he desarrollado el gusto por observar ciertas reacciones;  claro que me  gusta forzar alguna mirada pero hoy si exageró, me ha pedido venir sin bra con esta blusita que aunque no es escandalosa si te fijas muy bien se alcanza a ver todo. 
No noto nada extraño pero el camino si es largo.  Me encanta el ambiente de estos lugares,  la gente cuando viene aquí se relaja, se libera un poco, además parece  un desfile de modas, las mujeres nos esforzamos en mostrar los mejores plumajes y los chicos normalmente se rasuran, se peinan y se perfuman, en un principio no pierden la figura después de algo de alcohol se encorvan un poco sus figuras y todos aflojan las panzas. Que linda niña realmente se le ve muy bien esa pequeña falda son piernas muy jóvenes sin rastro del tiempo, feliz se ve cantando pero también bebe que da gusto. Nuestra eterna costumbre de venir acompañadas hace tardado el tránsito en el baño, además que adentro no tenemos recato ni en lo que hacemos ni en lo que decimos …
Dos sucesos clave pasan en esta escapada al tocador;  intempestivamente la chica de muy bonitas piernas entra en el lugar, apresurada como ninguna parece tener una enorme necesidad de liberar sus fluidos, sin embargo  no lo hace; trata de liberar el broche de su falda que parece atascado, y frota sus piernas una a la otra en señal del inminente flujo  que se acerca. El resto de chicas ahí presente ni siquiera han notado  su presencia ni voltean a mirarla, creo que tendré que asistirle
-Permiteme. Le hago la señal de que suelte el ziper y,  lo hace. En un  instante me encuentro en cuclillas frente a ella,  y ella tomándome por los hombros. Está realmente atascado, para este momento ella ya ha sacado su blusa de entre la falda para liberar espacio, inevitablemente mis manos tocan por dentro su suave piel que ya deja ver que viste una brevísima tanga que apenas cubre sus genitales y deja libres sus nalgas, no percibo como pero  ha alcanzado un buen trozo de papel y veo correr su orina entre las piernas.  Más por instinto de una madre, que por otra cosa le arrebato  el papel y comienzo a impedir que ese chorro dañe  sus zapatillas, finalmente el cierre cede y puede separar su falda, sin embargo yo continuo en el afán de detener el chorro entre sus piernas, para hacerlo he tenido que subir mis manos muy cerca de su sexo, mis dedos entorpecidos por el papel no  tocan la suavidad de sus labios simplemente aprietan y secan. Es una chica de piel morena, grandes y expresivos ojos y labios naturales muy carnosos, sus dientes no son perfectos, pero muy blancos. Apenada pero con un poco de malicia toma mi mano y la retira de su entrepierna, hizo la breve tanga  a un lado y está libre para acudir al baño. Debo reconocer que yo no he pensado nunca en acariciar a una mujer, lo  mio siguen siendo los hombres, pero este evento provoco mucha excitación, mis pechos estaban rigidos y pude notar que el liquido que limpiaba era más denso de lo normal; recuerdo su vello púbico muy bien rasurado y su muy abultado sexo. Libre ya de este percance pude yo acudir al inodoro,  vaya sensación de humedad que había quedado. En ese momento no volví a ver a la chica, porque una avalancha de chamacas entraron en escandaloso tropel.
Arreglandome  ya para salir el grupo de chicas  platicaban entusiasmadas de un hombre que estaba de intercambio en la ciudad y que había adquirido una reputación aparentemente exagerada en cuanto a su atractivo y sus habilidades personales para estimular a las mujeres. Mencionaron entre otras cosas que ya no era tan joven, y que pronto tendría que irse, pero que llegaría al  antro esa noche. Debo reconocer que me tardé un poco más lavándome las manos, quizá pretendía escuchar alguna clave para reconocerlo, pero resulto mejor porque una de ellas simplemente alcanzo a decir “su número es muy fácil triple siete doscientos ROMA”  quien con un poco de interés olvidaría eso (777200roma) además fué prácticamente lo último que alcance a escuchar claramente antes que se cerrara la puerta y volviera al bullicioso salón.  Mi  mente re-hacia los acontecimientos y colocaba por partes algunas escenas, una diminuta tanga y un perfecto y rosado sexo se cruzó por mi mente asi como la deliciosa fantasía de un Extranjero muy guapo que te seduce…. avanzaba sin tropiezo hasta que una pequeña mano me tomo con firmeza y alguien me detuvo y me dijo –muchas gracias- era la chica de hermosas piernas que me alcanzo apresurada. Habló entre dientes por lo que no entendí con claridad lo que decía, detuvo un mesero, le pidió una pluma y escribió algo en un papel,  me tomo de los hombros, me abrazo y me dió un caluroso beso en la mejilla. Ojalá hubiera sido el extranjero…. revisé la anotación y decía “uñas de gel” y su número telefónico.   

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En esta última oportunidad como ambos la denominamos esperábamos que hubiera acontecimientos especiales, que encontráramos alguna pareja, un chico o una chica interesante y que hiciéramos algún contacto, pero nada pasó. Sonia jamás especula y no tiene la mente perversa, me platicó como es su costumbre de la manera más plana los acontecimientos en el baño; para mi  había ahí dos claves que seguir. Y nos fuimos… 
Al día siguiente yo sólo tenía una pista que seguir, estaba seguro que ella lo olvidaría y no haría nada, me fui a trabajar y desde el estacionamiento lance el primer mensaje (777200roma). Es difícil escribir un mensaje sin causar sospechas en quien lo lee así que fui cauteloso. Las palomitas azules se pusieron hasta 3 o 4 horas después y ya terminando el día hubo respuesta, un simple y llano "hola" sin más. Inmediatamente puse un segundo mensaje, me presenté y pedí saber si yo platicaba con la persona correcta. Fluyó la platica y si efectivamente estaba platicando con un italiano que terminaba su intercambio en México en 3 semanas y que me aseguró no habría tenido más que 2 o 3 encuentos en México. Arme rápidamente un plan se trataría de darle a Sonia un masaje a 4 manos que fuera sorpresa, dos días adelante en un Motel muy cómodo que ya conocíamos. 
Platique con ella y le pedí que llevará todos los aditamentos que tanto nos divertían, desde un vibrador hasta el chocolate líquido. Ella estaría de espaldas con un antifaz que cubre sus ojos y vestida con un bikini simple y fácil de desabotonar por si el calor fluía. A diferencia de otras ocasiones no conocía al acompañante, siempre por regla ella los conocía y aprobaba con anticipación, hoy no, está sería la última oportunidad y me arriesgue.
El llego puntual, algo que es muy raro en estos casos, pero que se agradece infinito. Un hombre de 1.75 mts., unos 27 años, cuerpo delgado hasta lo que yo advertí, recién bañado y perfectamente rasurado vestía muy deportivo su playera blanca unos pants grises y tenis del mismo tono todo realmente muy limpio. Su cabello era largo pero no descuidado muy negro, el rostro era de facciones finas, ojos muy grandes y expresivos, sus labios parecían dibujados muy contorneados  y su mandíbula amplia un poco cuadrada, realmente había encontrado un tipo físicamente bien parecido. Lo salude y como ya le había explicado todo no hablamos mucho, simplemente le dije que yo lo dirigiría en la alcoba esperando las señales de Sonia. Subimos a la habitación ella como acostumbraba siguió el ritual al pie de la letra, un bikini normal, cómoda, boca a bajo con su antifaz y los implementos en el buró. El clima era ideal, una música muy suave en español,  le indique el lado que le correspondería. Nos sentamos uno a cada lado y le señale comenzaríamos suavemente por tocar sus pies,  roces imperceptibles al principio y poco a poco toques descarados y firmes en todo el pie, dedo a dedo y con el puño cerrado en toda la planta y el talón. Sonia estaba perceptiva, pero aún no se había estremecido como en otras ocasiones. Noté que el Italiano por sí solo busco un poco de aceite para sus manos y vi que dejó caer 3 gotas en las piernas de Sonia, ahí me di cuenta que quizá ese día iba a aprender algo bueno. Fue muy pronto, pero a partir de ahí vi que este hombre tenía sensibilidad muy particular toco con rapidez el gemelo de Sonia y fue la primera vez que ella reaccionó, el Italiano iba haciendo un mapa mental de estos lugares. Ahora yo seguía los pasos que el marcaba era evidente  que Sonia era de su agrado y se prodigaba en atenderle. Acaricio nuevamente los pies, con una paciencia indescriptible, regreso varias veces a su talón apretó incluso con cierta fuerza, parecía que quería asegurar que toda la sangre fluyera hacia el centro de su cuerpo. Para entonces Sonia ya reaccionaba con más energía, tenía pequeños espasmos en diferentes lugares, a los que el regresaba con una puntería de arquero. Fui cediendo mi terreno y el hombre se apoderó completamente de la escena pero únicamente con sus manos, en ese momento se había despojado ya de calcetas y tenis continuaba con los pants y la playera, sus manos brillaban por la cantidad de aceite que colocaba, pero se podían ver sus dedos largos delgados perfectos, que acariciaban en intervalos vigorosamente y regresaban siempre suavemente en dirección a la pelvis. En pequeños movimientos Sonia,  que tenía sus piernas juntas fue distraídamente abriendo su compás, hasta que su entrepierna se alcanzaba con perfección, el Italiano no apresuró la marcha, pero claro que sabía que esa zona era clave en lo que sucedería después. Pareció una distracción pero dejó caer un pequeño chorro de aceite justo en el derriere de Sonia que aún tenía el bikini, esto obligó a un movimiento rápido pero firme que parecía impediría que el líquido cayera sobre la cama, pero que inevitablemente provocó que tres de los dedos tocaran los labios de Sonia y humedeciera fuertemente su vello. Se alcanzó a escuchar un pequeño gemido pero el movimiento fue enérgico cerró sus glúteos y rápidamente abrió nuevamente sus piernas aceptando el roce, había logrado su objetivo fue tremendamente excitante ver cómo Sonia deshizo el nudo de su bikini liberando parcialmente sus nalgas. No sé qué cara hice pero el hombre me volteo a ver y me hizo la seña de que deshiciera yo el otro nudo, con un poco de torpeza desanude el bikini fue el único momento en que Sonia volteo su cara y levanto levemente el antifaz como asegurándose que yo estaba ahí cuidando su ahora desnudo trasero. Esa señal dio al Italiano un renovado vigor, no fue directamente a sus genitales realizó la misma maniobra repetidamente como si siempre cayera aceite y como si accidentalmente sus dedos penetraran en su vagina, Sonia iba y venía en un incansable movimiento, emitiendo un ronroneo mucho más audible. En un pequeño descuido mientras humedecía sus manos, el Italiano se despojó con rapidez de la playera, ahí me dejo ver que era delgado pero con  sus músculos marcados, completamente lampiño se apresuró a embarrar con cierta abundancia sus propios  brazos y su torso. No perdió mucho tiempo y ya completamente embadurnado sus caricias comenzaban en la parte externa de sus glúteos e iban como en oleadas utilizando todo el brazo para recorrerlos y comenzar  a tocar la cintura de Sonia y suavemente la espalda, Había momentos que el mismo codo quedaba pícaramente ubicado justo entre sus nalgas muy cerquita al ano y después resbalaba todo el brazo hasta humedecerse con sus genitales. Sonia gemía sin gritar pero libremente, estaba consciente que eran ya solo las manos del extraño las que la tocaban, eso me excito aún más, yo ya estaba a un lado de la cama observando paso a paso cómo disfrutaba. Mi  miembro estaba completamente turgente.
Bajo otras circunstancias Sonia habría hecho una pausa y sin pudor se habría despojado del antifaz para conocer a su compañía, hoy no, La única explicación que esto tenía es que estaba cediendo ya a sus muy calculados pensamientos de siempre y estaba disfrutando plenamente todo este manoseo, y se dejaría llevar.  Pensar en esa posible liberación y que por fin la escucharía gritar de placer aceleró mi corazón.
El Italiano con destreza se despojó del pants y desanudó el sosten de Sonia, estaba ya completamente desnuda boca a bajo las piernas entreabiertas y los brazos a los lados plácidamente descansando. Continuó con esas caricias pausada que recorrían desde la entrepierna hasta la nuca, tocando esporádicamente los genitales y el ano, acaricio su cabeza recostado a su lado y dio pequeños besos en el oído, Sonia de verdad ronroneaba con esos susurros. Llego ese momento en que el,  tuvo que despojarse del calzón, su miembro no estaba completamente erecto, el lo controlaba a la perfección no era especialmente dotado el tamaño era promedio pero sí más grueso de lo que yo conocía, realizó movimientos siempre suaves muy pausados pero que poco a poco iban acercando su pene a la mano abierta de Sonia sin dejar de tocarla con sus manos. Hubo una pausa silenciosa cuando él quedó a su lado y su miembro prácticamente en erección total reposo en la mano derecha de Sonia, buscando aceptación. Fue  un momento tenso porque ella dejó su mano inmóvil por un momento más largo de lo esperado,  y cuando la movió, no busco el cuerpo del pene si no que acaricio con suavidad los testiculos del Italiano, supongo que fue inesperado también para el  porque su miembro tembló espasmodicamente dejando ver todo su tamaño y forma.
Sonia no era inexperta en el campo de acariciar, había aprendido con el tiempo y algo de mi dirección,   como debía estimular y  cuáles eran las señales de placer del hombre, incluso había visto muchos vídeos de masajes tantricos, sabía que una mano seca no es un buen comienzo, así que soltó los genitales del Italiano y embarro su mano con el aceite de su propio cuerpo, con su mano resbalosa tomo firmemente el pene y lo recorrió como para adivinar la dimensión exacta, no movía su mano, únicamente apretaba y lo recorría a lo ancho, pareció quedar satisfecha, hubiera dado cualquier cosa por saber exactamente qué pensaba, me ilusiono creer que ya disfrutaba pensando en tenerlo dentro.
Recostados así permanecieron unos segundos, ella con su pene en la mano y el recorriendo su espalda, glúteos y ocasionalmente su entrepierna. Yo estaba inmóvil del otro lado esperando la reacción; sabía que los siguientes movimientos serían excitantes, porque deberían encontrarse frente a frente. El Italiano doblo su pierna y la colocó suavemente debajo del muslo de Sonia invitándola a rodar hacia donde yo me encontraba, ella entendió la señal pero no lo hizo de inmediato, soltó lo que tenía en su mano y acomodo la otra para tocarme a mi, me conocía perfecto así que trato de acariciarme, todavía en conciencia de que yo estaba ahí y como solicitando mi guía para continuar. Yo simplemente toque su mano me moví un poco y retire su brazo incitándola a rodar...
Sonia estaba libre para dar la vuelta, dejar su cuerpo espalda abajo y mostrar sus hermosos senos y su delicioso y aromático sexo, una pequeña embestida de la pierna del Italiano fue convincente para ella y rodó libremente. Noté de inmediato que sus pezones estaban duros eran como una pequeña cereza dulce y suave sobre el más delicioso de los postres, hacia mucho que no veía el enrojecimiento de sus pechos, note también que debajo del antifaz sonreía levemente y sus hoyuelos se dibujaban en su rostro, estaba realmente excitandose. Nuestro acompañante no estaba preparado para lo que vio; la delgadez de las piernas y la suavidad del contorno de sus glúteos no adelantaban de ninguna forma la buena proporción de su busto, el acomodo perfecto que rápidamente encontraron y la consistencia endurecida que tenían; aún sin haberla tocado con aceite,  resplandecían,  pareció que la tenue luz se concentraba a su alrededor. El hombre me lanzo una mirada de real entusiasmo y levanto su pulgar mientras alcanzaba el aceite, yo lo sabía era un exquisito manjar que habría que tomarse aparte. También me sabía los secretos, no era buena idea comenzar con el aceite, si algo pediría Sonia en un buen preámbulo serían besos, lengüetazos y mordiditas en sus pechos, así que tome el chocolate líquido del buró y se lo di al Italiano guiñándole un ojo. Como si él lo supiera dejó caer unas gotas justo a un lado de sus pezones de tal forma que el líquido escurrió hacia un lado, por ahí comenzó a lamer el chocolate y lentamente fue subiendo hasta que terminó en un lánguido beso a su endurecido pezon. Hay cosas que uno no ve cuando es el actor principal, pero ahora podía observar cada mínimo detalle. A cada beso cada toque de su lengua estaba acompañado de un pequeño pero perceptible movimiento de Sonia, encobraba su espalda y apretaba sus piernas parecía que algo se arremolinaba en su bajo vientre y continuaba gimiendo ahora eran breves pero continuos ronroneos y eventualmente un suspiro. El Italiano continuo colocando alternadamente el líquido, lamia, besaba, mordisqueaba con avidez los pechos de Sonia y mientras con su mano aprovechaba para jugar con su ombligo y pasear sus dedos curiosos por la entrepierna y los genitales. Sonia aprovecho y se quitó el antifaz, era el momento más excitante de todos porque ahí yo sabría si por fin se liberaría de su conciencia o era un encuentro  más en nuestras vidas. 
Mi nuca y mi mandíbula cosquilleaban, mis piernas temblaban y mis manos acariciaban mi erecto miembro en un descarado intento por masturbarme, yo estaba completamente listo para estallar. Aguarde un momento porque el impulso que tuvo Sonia hizo que se electrizaran todos nuestros cuerpos. Levantó la vista, lo miro un instante, le tomó el rostro incluso con una energía que pensé lastimaría y lo acercó a su cara dejando entreabierta su boca y mostrando con claridad su lengua, el Italiano no falló y entendió la breve señal, debía rozar con su lengua la de ella y darse la oportunidad de probar ambos el sabor de su excitacion, puedo jurar que sentí electricidad y un escalofrío que me revitalizó.
 El tema de besar a un extraño era algo que ya ni tocábamos entre nosotros, era quizá el último tabú que ella tenía y reconocía tácitamente que el día que besara a un extraño sería porque realmente estaba liberando sus instintos y le encantaba el compañero. Una mezcla de celos, excitacion, y placer experimentaba yo, sabía que a partir de ese momento cualquier cosa podría pasar.
No fue un gran beso, no tuvo gran continuidad, rozaron sus labios y se mordieron,  un beso que se antojaba más bien de una gran aceptación física que dejaba ver la enorme excitacion que ambos tenían, porque se apresuraron a continuar, ella se retiró un momento, se tiro en la cama, el se dejó caer a su lado aún con su pene en erección sobre su muslo. Fue Sonia quien no permitió la flacidez del miembro y comenzó a acariciarselo de nuevo. A ella no le gusta mucho dar ni recibir sexo oral, y cuando lo hace coloca siempre condon de sabor. Hoy también rompió con esa costumbre, se incorporó y con un poco de avidez comenzó a   besar los genitales, lamió todo el cuerpo del pene y suavemente chupo el glande, como si quisiera retomar la excitacion, embarro sus manos de aceite y realizó todas las artes que en vídeo había visto. La herramienta del europeo  si era más grande que la mía, sobre todo más gruesa, los testiculos eran prominentes y colgaban plácidamente de tal forma que Sonia encontró material suficiente para como un artista modelar el más hermoso falo que he visto. Ella sabe también introducir sus dedos en el ano masculino y sabe que al localizar un punto la erección se incrementa y se provoca una eyaculacion explosiva, el momento lo ameritaba y lo hizo, hábilmente introdujo un dedo y con movimiento circular provocó esos ricos espasmos, el Italiano solo musitaba un poco pero asentía en las caricias, disfruto un rato el juguteo de Sonia y en un momento la detuvo, para ese entonces su miembro ya estaba a su máxima capacidad sanguínea y francamente si era bastante grande...
El tamaño me preocupo un poco ya que Sonia ha sido siempre particularmente estrecha, aunque ya había tenido hijos, dos cesáreas no permitieron que el espacio pélvico se agrandará como en ocasiones sucede, así que debía encontrar la forma de decírselo al hombre. Realice un par de señas como diciéndole que llegado el momento  lo introdujera poco a poco y no de un jalón él asintió parecio haberlo entendido, más adelante me di cuenta que a veces es mejor hablar claramente.
Finalmente ella dio la señal, se separó  y se colocó en la posición que más disfrutaba para ser penetrada, algo que también rompía con la rutina de otros encuentros en donde por lo regular permitía una breve penetracion frontal, en esta ocasión le dio la espalda a su acompañante y se colocó en posición fetal esperando ser abrazada y poder sentir el miembro viril entre sus glúteos, era algo que ella disfrutaba especialmente porque da una gran libertad a las manos del otro y hace presa fácil a los senos para ser ampliamente disfrutados. Por otro lado es una posición que le da cierto control en la velocidad de la penetracion y le permite dirigir fácilmente el esfuerzo del otro. El Italiano como era de esperarse entendió y la envolvió con sus brazos, su miembro tenso y levantado no tuvo dificultad para meterse entre las piernas acercándose a su sexo. Ella abrió sus brazos concentrándose primero en el abrazo, y obligándolo a poseer con fuerza su seno, sintiendo la calidez de su pecho y acariciando su brazo y la mano que la tocaba.
El rostro de Sonia estaba de  frente hacia mi lado, podía observar cada gesto que hacía, intuí que me lanzaría alguna mirada, pero mantuvo sus ojos cerrados y un rostro inexpresivo, para mí era muestra de que se había abandonado para gozar con todo el acto sexual que se avecinaba.
Fue algo inesperado, pero súbitamente ella entreabrió un poco sus piernas y el realizó un fuerte movimiento pélvico introduciendo casi la totalidad del pene, parecía que no entendió mi señal de hacía unos momentos y sería un desacierto. El sexo de Sonia estaba increíblemente lubricado, el movimiento del Italiano fue nuevamente certero, la penetracion era profunda y el grosor de su miembro ocupaba de sobra el espacio de ella. En ese momento todos sus músculos se tensaron, los labios de su boca se juntaron fuertemente y emitieron un muy audible pugido, jamás lo había hecho no podía identificar si le dolía o no, acto seguido se despejó la duda cuando echo  su cuerpo hacia atrás, abrió completamente sus piernas y lo jaló hacia ella pidiéndole todo lo que faltaba. El sonido ahora era perfectamente claro grito "ahhh" con un placer que me hacía falta escucharle. El levanto la pierna para darse más espacio y que su ingle tocara sus nalgas, estaba hasta adentro de Sonia y ella lo guiaba con las manos. La primera embestida fue total y siguieron algunos movimientos acompasados entraba y salía rítmicamente mientras ella entreabría la boca apretaba sus ojos y gemía deliciosamente. El la hizo rodar y la colocó boca abajo, ella abrió nuevamente sus piernas esperando  ese gran y rígido miembro. Se agolpaban sus glúteos contra la pelvis de el, y en el interior se adivinaba una cantidad muy grane de fluidos que se escuchaba chasquear. Yo no podía ver su rostro, pero el de el estaba enrojecido emitía un ruido gutural de placer en cada acometida y se concentraba en penetrarla cada vez más jalándola de las caderas, era una escena monumental, digna de la mejor película erótica que jamás haya visto. Fueron no más de 10 minutos de intensidad, él dijo algunas palabras en su idioma y ella sin entender, con la cara en la almohada dijo claramente "Ay wey qué rico". Finalmente el italiano dijo en perfecto español "me vengo"...ella dio un último y gran apretón y gimió "vente"  sacó su miembro entre las piernas y estalló profusamente sobre la espalda y nalgas de Sonia algo que estoy seguro que ella hubiera querido ver,  porque son momentos que disfruta mucho.
Yo permanecí mudo viendo cada detalle, por alguna razón mi pene languideció y no conseguí masturbarme, sentía mi rostro enrojecido y mis piernas cosquilleaban como aquella primera vez que me masturbe a los 14. Me apresuré a darle con que asearse al italiano quien con gentileza también  aseo a Sonia .
No hubo tensión en los momentos siguientes, parecía de verdad que todos nos conocíamos desde hace mucho y que éramos grandes amigos, ni siquiera conocíamos bien la voz del Italiano pero fue todo tan perfecto que la mejor culminación era el silencio. Sonia  estaba en medio y nosotros desnudos a su lado, pude ver que estaba muy complacida teniéndonos ahí a su voluntad.

 



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