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La empleada doméstica

Soy fotografo, y cierto día me encontraba con mi esposa en la sala de mi casa, el cual habíamos conseguido prestado un kit de luz para fotografía.


También en el interior se encontraba una empleada doméstica que apenas estaba trabajando con nosotros, en sí cerca de dos mes; su nombre es Jessica, ella es delgada, morena, de 1.65 de estatura, cabello a los hombros y lazio.

Resulta que se me ocurrió sugerirle si deseaba posar un momento para la camára, ya que me intención era probar las luces; ella muy penosa respondió que no; sin embargo, al ver que mi esposa apoyaba mi sugerencia; la chica accedió a las fotos.

Y tal como estaba vestida le empece a realizar algunas fotografías, sin embargo, fui a buscar un conjunto de lencería que utilizo para las modelos; y obvio ella no quería ponerselo!, Pero afortunadamente mi esposa la animó a cambiarse.

Al rato de unos 15 minutos, Jessica regresa con un corset y tanga de color blanco; y medias a la rodilla,  pues se puede decir que se veía bastante bien.

Y luego entonces continuamos con la sesión, pero esta vez, puse una música algo sensual, y le pedí que si se podía tocar un poco, como acariciarse el pelo. Y bueno... ole! que ella no solo el pelo se acaricia, sino la piel de sus brazos, de sus piernas. Y bueno, ya más candente el asunto, le pido que se toque un poquito más; y ella lo hace; se empieza a tocar sus muslos y su vagina, pero lo realiza muy discreta, muy suave, pero se ve que le gusta tocarse.

Después, le pregunto si mi esposa la puede acariciar un poco; para ser honesto, ambas no se lo esperaban, pero olé, que ella se deja y mi esposa la acaricia un poquito; y de la misma forma le pregunto si yo también puedo, y olé !, me responde que si. quiero aclarar que solo eran caricias superficiales, pero el momento fue muy candente.

Al cabo de varios minutos más... pues que detengo la sesión y le digo a mi esposa que me acompañe un momento, el cual la llevo a la recamara y estabamos los dos tan calientes que nos ponemos a coger, sin importarnos que la empleada doméstica estaba en la sala escuchando todo.

Fue muy caliente todo, muy prendido; y si les gusta la historia real, les cuento lo que sigue...  gracias por leerme.



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