Historias y Relatos Swinger
historias reales de nuestros usuarios
Historias y Relatos Swinger
Conoce las historias calientes de nuestros usuarios.
Gavioteando
La otra noche terminó la jornada relativamente temprano, por lo que para las 10 de la noche ya estaba libre, así que entre enfiestado y relajado me encaminé a casa en metro.
Sería alrededor de las 10:15 cuando llegó el tren a Balderas y como tardó en ponerse en marcha, decidí salir al Parque de la Ciudadela "A ver qué", me dije pues siendo Miércoles, no creí que hubiera mucho que ver, pero por la hora decidí que igual si no veía nada me iba caminando a Metro Juárez y de ahí a mi casa.
Así pues, crucé la Plaza por Avenida Juárez, viendo que había dos tres gaviotas en las bancas, y al llegar a la esquina, pues decidí esperar un cambio de semáforo para saciar mi curiosidad nadamás, no tenía ni un minuto ahí parado cuando un auto pasó y se detuvo a unos pasos de donde estaba, jnto a los puestos, asi que me acerqué y vi que se trataba de una pareja, quienes me dijeron que buscaban acción y me invitaban a acompañarlos.
Sin pensar, acepté, viendo bien a la dama, quien es guapa, de piel clara, alrededor de 25 años le calculé, super sexy en un bikini de una sola pieza que bajaba desde los hobros, botas y encima un blusón, para disimular mientras circulaban.
Subí y les pregunté a donde iríamos, respondiendo él, caballero de unos 50 años, que al estacionamiento, donde solo cobrarían algo mínimo y podríamos estar cómodos.
Así, llegamos al lugar, donde pagué el acceso y el acomodador nos dijo que esperaramos, pues una familia estaba acomodando unas cosas. Así lo hicimos y como tardaban demasiado, nos dijo que podíamos pasar a la cochera, al fondo, cosa que hicimos y así, sin más, bajamos del auto y ella, chaparrita preciosa se veía super sensual, dandome la espalda y repegandose a mi verga para iniciar un faje en el que nos fuimos quitando la ropa mientras nos besabamos y él veía.
Ella se apoderó de mi miembro y lo masturbaba mientras yo le daba dedo, primero uno, luego dos y así, alternando hasta arrancarle un tremendo orgasmo.
Se sentó en el cofre y me dijo "Mamamela", cosa que hice, alternando chupetadas, lenguetazos y dedeadas mientras ella se contorsionaba sobre el cofre ante la inminente llegada de otro orgasmo que me dio en la boca.
Me dijo "Dame tu verga" por lo que me acomodé para penetrarla mientras ella me ponía un condón que le había pasado su marido.
La penetré y se la dejé ir de un solo empujón, abrazandome ella con sus piernas y agarrandose de mi cuello con una mano mientras con la otra me acariciaba, seguimos así un rato hasta que ella pidió que pasaramos al asiento de atrás, lo cual hicimos, jalando mi ropa y colocandola en el asiento para volverla a montar salvajemente.
Me empapaba con sus jugos y me decía que quería más verga, que se la diera por el culo, así que la acomodé de perrito con sus nalguitas hacia afuera del auto y así se la metí, notando que había otro chavo además del esposo viendo, por las ventanas del auto.
Le di rico, la culee y le arranqué un orgasmo más así, para voltearla y penetrarla por la vagina de nueva cuenta, así, sacandola del auto y recargandola en la cajuela dandome la espalda. ¡Qué rico estabamos cogiendo!. Al aire libre y sin pena ni pudor.
Ella pedía más verga y yo me movía tan rápido y fuerte como podía, llevandola al orgasmo y cuando llegaba, dejaba de moverme para disfrutar sus contracciones, para arremeter con furia de nueva cuenta cuando sentía que sus contracciones vaginales bajaban de intensidad.
No sé cuantas veces hice eso hasta que, en un orgasmo de ella, llegó el momento de acompañarla y dejarle ir mi leche, sintiendo ella mi venida y mojandose al grado de escurrir sus jugos por mis piernas.
Así nos quedamos unos minutos y ella se zafó, dandose la vuelta para agacharse frente a mi, quitarme el condon y limpiarme la verga.
Se levantó, nos abrazamos y besamos mientras su cornudo contemplaba la escena junto con el otro chavo, que esperaba su oportunidad, aunque esta no llegó. Nos vestimos, nos subimos al auto y me regresaron al parque. Pasaban ya de las 12 y nos despedimos. Tomé un respiro, el chavo que estaba en el estacionamiento pasó junto a mi y me dijo que a ver si para la otra le daba chance la parejita porque ella coje rico. Nos reimos, intercambiamos palabras y cada quien tomó su camino.
Me dirigí a Reforma pues ya no había metro y en el camino meditaba sobre lo afortunado que me había tocado ser esa noche, pues estuve en el momento y lugar indicados para una aventura que en ocasiones no llega.
Parejas, damas que gusten de una intensa sesión de sexo, me pongo a sus ordenes. Pueden contactarme a través de un mensaje en mi perfil.
Tweet
Regístrate y conoce mas historias